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viernes, 11 de septiembre de 2015

El espléndido helado de guiness y café de Jenni




"De todos los libros creados desde tiempos remotos por el talento y la industria humanos, solo los que tratan de la cocina escapan, desde un punto de vista moral, a toda sospecha. Podemos debatir, y hasta desconfiar,de todos los demás pasajes en prosa, pero el propósito de un libro de cocina es único e inconfundible. Es inconcebible que su objetivo sea otro que acrecentar la dicha de la humanidad"

Joseph Conrad


Descubrí a Jenni Britton Bauer gracias al helado de chocolate que hice para Maitane y fue una experiencia tan gratificante que me convencí a mi misma de que no sería una persona equilibrada hasta comprar su libro y hacer todos los helados. Sé que no es uno de los razonamientos más maduras que habéis escuchado últimamente pero así funciona mi pequeño cerebro errático y caprichoso. Cuando encontré su libro a mitad de precio gracias a los libros de segunda mano de amazon los dados de mi verano estaban echados. Todo, todito, todo el verano me lo he pasado practicando con mi heladera de 20€ y que me parta un rayo si no he amortizado ya lo poco que me costó. Septiembre ya está aquí y yo sigo siendo incapaz de cerrar el libro hasta hacer todas las recetas. Hasta donde habrá llegado mi delirio heladeril que todo lo que veo me parece susceptible de ser insertado en un helado. He recogido fresas para hacer helado, higos, menta fresca, albahaca. He ido a San Juan de Luz para comprar pimientos de espelette, a Uganda a comprar vainilla , al caribe a comprar una piña... puede que quizá no tanto pero lo hubiese hecho si hubiera podido. Así de grave es el asunto. 

El caso es que como digo he hecho muchos helados. Muchos, muchos, helados. El único que ha tenido la suerte de probarlos todos, a parte de mi, es mi padre, Pedro. El pobre es un santo, es tan bueno que algunos lo llaman San Pedro. El suele alardear o refunfuñar, según el día, de que el solo se ha comido todo mi restaurante y la verdad es que algo de razón si que tiene. Lo que es importante señalar aquí es que no solo se ha comido todos los platos bonitos de mi blog sino que también ha tenido la mala estrella de probar los destinos truncados, las tomas falsas y los desastres varios que salen a menudo de mis experimentos fallidos. Por todo lo que tiene que aguantar y en su honor hoy comparto su helado favorito. El de café y guiness. A el le gusta tomarlo después de comer sobre un cucurucho acompañado de un café y viendo el tour, supongo que lo necesita para no dormise como los demás. 




Puede que la mezcla de café y cerveza no te parezca particularmente halagüeña pero te aseguro que funciona y que tu paladar me dará la razón a pesar de tu cabeza cuadrada. El helado sabe al principio a café y deja un regusto fresco difícil de concretar gracias a la cerveza y su amargor. Es cremoso, delicado y perfecto para el verano pero también para el resto de estaciones. Porque no hay ninguna razón para limitar la ingesta de helado a tres meses del año. Jenni asegura que es un éxito de ventas en su tienda y a mi no me cuesta nada creerlo.

Y si ya estas inventado escusas para no intentarlo y piensas que hacer helado en casa es complicado,  por favor, piensa otra vez. Hacer helado en casa es fácil, divertido y terapéutico. Es como hacer mándalas pero con la ventaja de que cuando terminas tu obra maestra nadie te juzga por quere comertela y hasta ronronear de contento por ello. 



Seguramente te sonará. Es el drama más habitual de una heladero casero el llamado helado en bloque. Un helado que se caracteriza por ser imposible de moldear en una bola o por sus desagradables tronchos de hielo. No hace tanto tiempo esta era mi peor pesadilla también pero es una que se supera con facilidad una vez se comprende lo que el helado es en realidad. 

El helado es el resultado de un delicado equilibrio de distintos actores. En palabras de Jenni Britton Bauer, es una emulsión congelada de agua, grasa butirica (la grasa concentrada en la leche), proteínas (suero y caseína), azúcar (sucrosa, glucosa, lactosa y otros), almidón (espesante), aire y sabores. Para hacer helado con éxito hay que conseguir que todos ellos hablen el mismo idioma. 

Hay muchos métodos para conseguir el equilibrio perfecto. El método clásico parte de una crema inglesa a base de leche yema de huevo y azúcar al que se le añade también nata. El método exprés es el conocido no-churn que es perfecto para todos aquellos que no tengan la suerte de contar con una heladera. Este método consiste en crear una mezcla con alto contenido graso a base de nata y leche condensada. Al tener una base con tan poco contenido en agua no es necesario ni siquiera matencarlo porque las particulas de hielo ni siquiera osaran aparecer. El resultado es más que aceptable aunque mucho más limitado y ligero que el helado tradicional. (El helado de café para dummies de Nigella Lawson que tengo en el blog es un ejemplo de esta técnica y absolutamente maravilloso en todos los sentidos posibles)

El método de Jenni es distinto a los dos. Ella parte de una base a base de leche, nata, azúcar y glucosa que se espesa con almidón de maíz. Hay muchas razones para defender esta manera de hacer la mía es que así es todavía más fácil que la tradicional, de crema inglesa, y la suya, es que la leche ya contiene las proteínas necesarias para hacer helado sin necesidad de las yemas. Además sostiene que estas proteínas absorben mucho mejor los aromas que darán sabor a nuestro helado.Por esta razón ella sustituye las yemas por una cantidad anecdótica de almidón de maíz que sirve de agente espesante.


Me gustaría compartir el resumen de las cosas más importantes que he aprendido en el libro de Jenni y espero os ayuden a entender la lógica que hay en su helado así como la importancia que tiene cada componente.
AGUA
Cuando el agua se congela se convierte en hielo y el hielo es lo último que queremos ver en nuestro helado. El problema es que al hacer helado encontramos agua por todas partes. La base de helado sin ir más lejos, la leche, es un 90% de agua.
Para que un helado quede cremoso y evitar el desastre de uno con cristales de hielo es necesario respetar el equilibrio de ingredientes con la mayor pulcritud porque cualquier ingrediente nuevo que añadas al helado será una nueva fuente de agua que puede echar al traste el delicado equilibrio del helado. Respetando las proporciones el agua, siempre a regañadientes, se ligara a las grasas, las proteínas, los azucares y el almidón y permitirá que el resultado sea un éxito. 
GRASA BUTIRICA
La grasa butirica es la grasa presente en la leche, Si separamos la leche desnatada de la leche entera obtenemos nata. Si agitamos esa nata se separara en suero y mantequilla. La mantequilla es un 87 por ciento de grasa butirica y como todo el mundo ha podido comprobar al dejarla abierta en la nevera alguna vez tiene una capacidad asombrosa de absorber aromas. La mantequilla enseguida se contagia de los olores que hay a su alrededor. Hacer helado es esencialmente dar sabor a esta grasa, encerrarlo en ella para que después se desparrame la boca al contacto con el calor de la legua y explote en la nariz. Cuanto menos grasa tenga un helado menos tiempo permanecerá su aroma en el paladar y en el olfato. 
PROTEÍNA
La mayoría de recetas de helado se hacen con yemas de huevo. Al calentar la mezcla la proteína que contienen hace que coagule el agua y se forme una crema inglesa.  Pero la leche ya tiene de forma natural las proteínas necesarias para ligar este agua con grasa para dar cuerpo al helado y estas proteinas, en palabras de Jenni, hacen mejor trabajo que las del huevo absorviendo aromas.
Un poco de queso de untar alto en proteínas de caseína ayudan a dar aun más cuerpo al helado.
AZÚCAR
Los distintos azucares difieren entre si en su capacidad para ligar. La sucrosa (el azúcar de mesa) es muy dulce y liga algo de agua,. La glucosa tiene la mayor capacidad para ligar y es mucho menos dulce que la sucrosa. Añadir un poco de sirope de maiz (o de tapioca) o de glucosa hace que el helado quede menos dulce. La lactosa presente en la leche también es naturalmente dulce y  aportará también dulzor al helado. 
ALMIDÓN
La maizena (almidón de maiz) o el almidón de tapioca liga el agua que el resto de ingredientes han dejado nadando a su antojo en el helado. Es especialmente importante añadirla cuando agregamos ingredientes líquidos adiccionales al helado como por ejemplo yogur o cerveza.
AIRE
La cantidad e aire que se añade al helado determinarar su cremosidad. Todos los helados contienen algo de aire. Al mantecar el helado en la heladera lo que hacemos es añadir aire a la mezcla para que quede más cremosa además de romper los critales que se vayan formando mientras se congela.

La próxima vez os contaré todo lo que he aprendido de los aromas solubles en aceite o en agua, de los extractos etc. De momento espero que esta breve teoría os haya motivado a despolvar la heladera y hacer un helado de mear y no echar gota. Ya he dicho que es el favorito de mi padre pero seguro que también consigue ser el nuevo favorito del tuyo también. Espero que lo probéis y me contéis lo bien que os ha ido.





martes, 26 de mayo de 2015

El helado de chocolate que quieres cuando quieres helado de chocolate




Pleasing, milky chocolate with superior creaminess. Just like a bar of fine Swiss milk chocolate.

Todo el mundo sabe que Maitane ha comido suficiente helado cuando se sujeta la frente con sus pequeñas manitas de tres años  y empieza a sollozar "ama, min, min, min", que traducido del euskera sería, "ama, duele, duele, duele". A pesar de los disgustos que le da, a Maitane, le encanta el helado y cada vez que se menciona le empiezan a brillar los ojos como dos luciérnagas felices en una noche de verano.

Hace tiempo le hice un helado de fresa del que no estaba muy orgullosa y que ella lleva comiendo meses con una sonrisa de oreja oreja a pesar de que estuviese como una roca ya desde el principio Pensé que se merecía algo mejor para su tercer cumpleaños, más exactamente pensé que se merecía el mejor helado de chocolate del mundo.

Saqué entonces la heladera del fondo del armario en el que ha estado dormitando durante el invierno y teclee en google, no es broma, "el mejor helado de chocolate del mundo". Descubrí, como ya me temía, que en el mundo tenemos cientos de mejores helados de chocolate, lo que es estadísticamente imposible pero bastante lógico si consideramos que el mejor es siempre el que uno hace. Pase un tiempo considerable descartando candidatos a mejor helado y al final me decidí por uno de los helados de Jenny Britton Bauer, la reina del helado de Ohio y por extensión de los Estados Unidos.

Soy una persona bastante inocente en demasiadas cosas y no es raro que un titular lleno de superlativos me persuada con facilidad. Cosas como "el helado de chocolate más lechoso del mundo" (horrenda traducción que acabo de hacer del original "the milkiest chocolate ice-cream of the world") me hacen despertar de mi letargo primaveral, enfundarme el delantal y empezar a dejar a Willy Wonka a la altura del barro.


Admito que titulares como estos me la han metido doblada muchas veces, sin embargo, esta no es una de esas veces. El helado sabe de verdad como una tableta de chocolate con leche suizo del bueno" ("Just like a bar of fine Swiss milk chocolate") y es tan cremoso, fácil y tan aterradoramente bueno que después de hacerlo me compré el libro para hacer helados caseros de Jenny con la firme intención de hacerlos todos este verano. Porque aquí, aunque los pingüinos que se ven por la ventana indiquen lo contrario, no se acerca ningún invierno sino un precioso verano, con sus melones, sus albahacas, y sus maravillosos helados. Y yo, en cuanto mi libro cruce el charco, estaré más que preparada para abrazarlo.

El tema de echarle nubes de gominola (o malvaviscos, o marshmallows) y nueces es producto de una infancia sin resolver que recuerda con nostalgia aquellos 80 y 90 en los que los efectos especiales de Los Goonies eran lo máximo. No es posible que una persona de mi generación no haya querido 1. Ser un goonie. 2. Pulir cera con el señor Miyagi  3.  Que, por favor, Marco encuentre a su madre.


No voy a negar que he vuelto a ver Los Goonies una vez más comiendo este helado y que me he reído con Gordi mucho más que cuando era pequeña. Los clásicos, esto es cierto, nunca mueren. He preguntado a niños actuales si conocen La Historia de Willy el Tuerto y he recibido por respuesta un no altísono de cada uno de ellos. Algo se ha perdido hay, pero supongo que no debe estar nada mal ser un niño en la era Pixar tampoco. Y la vida sigue.

Los que sí la conocéis, sabréis lo mucho que le gustaba a Slooth el chocolate: "¿Chocolate? Quiero, quiero. Chocolate, chocolatina, quiero, quiero." Lo que es probable que no sepáis, yo al menos no lo sabía, es que el helado que le ofrece a Gordi en el sótano es un helado de chocolate con nubes y nueces conocido en los Estados Unidos como Rocky Road. 


El helado Rocky Road, ahí donde lo veis, es uno de los diez sabores preferidos de los consumidores estadounidenses. Ya comenté una vez anterior lo mucho que patinan los americanos con el tema de los marshmallows, se lo echan a todo, pero no fue hasta 1929 cuando decidieron añadírselo a los helado también. La idea, fue de William Dreyer, propietario de la empresa Dreyer's Grand Ice Cream Holdings, Inc, que decidió trasladar la combinación de ingredientes del caramelo de chocolate de su entonces compañero de negocios Edy (chocolate, marshmallow y nueces) a su helado. Cogió las tijeras de costura de su mujer un puñado de nueces y los añadió a su helado de chocolate. A la vista está que fue un éxito. Era el año del crac de Wall Street, y la empresa pensó que el nombre más apropiado para el dulce era "rocky road" segun dijeron la razón era dar a la gente "algo porque reír". En castellano, sin embargo, suena como el último helado que elegirías en una heladería: el helado carretera rocosa.


La verdad es que las nubes de gominola no son muy del agrado de mi paladar europeo pero el hecho de añadir gominola a un helado es algo que algunos niños tardarán en olvidar. La textura esponjosa y blandita de las gominolas contrasta con la cremosidad del helado y el carácter siempre adecuado de las nueces crujientes. Es una experiencia que solo podréis tener si lo hacéis en casa porque este helado es prácticamente imposible de encontrar en ningún otro lado aquí. Y aunque no sea por eso, y no necesitéis alimentar vuestra infancia con cursiladas como esta, yo os animo a que hagáis al menos el helado porque seguro que os encantará. Es cremoso, fresco y con un sabor a chocolate muy intenso. Justo como un helado de chocolate debería ser. 

Un amigo me comentaba el otro día que el chocolate de verdad es el chocolate con leche, porque, según sus cálculos, es el que más bueno esta. No entraré a discutir, aquí también, sobre cómo y de cuantas maneras es este argumento invalido y cómo es el chocolate negro, con más contenido de cacao, el chocolate de verdad, pero de la buena. Sé que muchos de vosotros estáis con mi amigo y creéis que los bombones de chocolate negro de las cajas de bombones están de adorno. Este helado es perfecto para todos vosotros. Porque aunque el sabor a chocolate del helado es intenso no presenta ni de lejos el ligero amargor de un buen chocolate negro. Este es el helado de chocolate perfecto para todo el mundo y uno que contentará tanto a los más pequeños como a los más quisquillosos. 

Espero que lo probéis y os guste tanto como a mi.

 

viernes, 13 de febrero de 2015

Yogur helado de fresa instantáneo sanisisísimo




Si todavía crees que  no te queda un hueco libre para una procesadora de alimentos en tu pequeña y abarrotada cocina, aquí tienes una razón que te hará pensártelo mejor: yogur helado de fruta instantáneo. Sinceramente si esto no te convence, nada lo hará.  En 5 minutos y sin ningún tipo de esfuerzo esta maquina del cielo convierte un puñado de fresas congeladas en un yogur helado brutal que además es uno de los helados más sanos que hayas comido nunca, libre de culpa, azúcar, grasa, gluten, calorías, bichitos engordantes o como quieras llamarlo. En definitiva, es un milagro de la tecnología moderna que deberíamos agraceder a Dios, perdón, a la ciencia.



"En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire." 

Woody Allen

Puedes hacer el helado también sin yogur o con otro tipo de fruta como mango, arándano, frambuesa, kiwi... La variante más popular es la de plátano (que ya compart en una ocasión anterior), debido a que la textura del plátano aporta una cremosidad mucho mayor que el resto de las frutas. Además de ello, si añades un poco más de líquido (zumo de naranja, agua de coco, leche...) obtendrás un smoothie helado exquisito, cosa que yo hago prácticamente todas las semanas, sin importar si es febrero en Siberia.

Espero que os guste.





miércoles, 1 de octubre de 2014

Helado de arroz con leche






Una vez dominada la técnica del arroz con leche el siguiente paso es elevarlo al máximo nivel de exquisitez, lo que para mi equivale siempre a hacer helado. Y el helado de arroz con leche es un señor helado. La fusión de dos de los postres más reconfortantes de la historia y un ardid brillante para aquellos que quieran seguir comiendo helado en otoño sin sentir que están quebrantando alguna de ley de la naturaleza.

Para hacer este helado he utilizado la receta de Esther Clemente, de la web directo al paladar que es la única que he probado y que seguramente probaré en mucho tiempo porque es perfecta. El resultado es un helado cremoso como ninguno que consigue conservar perfectamente todo el sabor del arroz con leche. 

Amantes del arroz con leche y del helado, no dejeis de probar esto. He dicho.




{RECETA DE HELADO DE ARROZ CON LECHE}

INGREDIENTES (para 1 litro de helado)
  • 500 g de arroz con leche (Ver receta)
  • 3 cucharadas de azúcar invertido (opcional)
  • 300 g de nata líquida al 35% de MG fria
  • 3 claras de huevo M 
  • 150 g de azúcar blanquilla
  • Unas gotas de limón
  • Canela molida.

PREPARACIÓN

1. Prepara el arroz con leche que más te guste. (Puedes ver mi receta aquí.)

2. Cuando el arroz con leche esté listo separa 500 gramos y tritura con una batidora hasta conseguir una crema o bien un poco menos si prefieres conservar algunos granos de arroz enteros. Mete la crema en la nevera hasta que esté bien fría. (3-4 horas o una noche)


3. En un bol monta la nata hasta que forme picos. (La nata es preferible que esté fría, de la nevera, porque de lo contrario es más fácil que se corte).





4. Incorpora la nata a la crema de arroz con leche con movimientos envolventes.



5. Monta las claras a punto de nieve con las gotas de limón y añade poco a poco el azúcar.






6, Incorpora el merengue a la mezcla anterior con movimientos envolventes



7. Si no dispones de heladera vierte la mezcla en un recipiente hermético metelo en el congelador. Remueve cada treinta minutos hasta que se congele. Si tienes una heladera sigue las instrucciones del fabricante para mantecar el helado.


8. Cuando el helado cremoso esté listo mételo en el congelador unas horas para que termine de endurecer. Y sácalo unos minutos antes de servir para que se ablande y se más fácil formar las bolas.


NOTAS

1. La próxima vez reduciré un poco la cantidad de azúcar del merengue porque creo que el helado se beneficiaría de ello.



FUENTES

1. Directo al paladar, helado de arroz con leche


viernes, 12 de septiembre de 2014

Leche de almendras casera y granita siciliana de almendra, paso a paso




Si tuviera que elegir un lugar para ir a desayunar, elegiría, ahora lo sé, Sicilia. Soy consciente de que queda un poco a desmano para la tarea, pero soñar es gratis. Sigo. Iría a Sicilia y allí me sentaría en una terraza soleada de verano y cuando el camarero me saludara en su italiano cerrado, "¡Buongiorno signorina! ¿que desea tomar?", yo diría, "Una granita alle mandorle, per favore" con la sensación de estar exactamente donde debo estar, el lugar al que pertenezco. Porque uno no puede sentirse un expulsado del paraíso en una isla en que la gente desayuna granitas dentro de bollos calientes. No puede ser. Es imposible.


Y parece ser que eso hacen los Sicilianos. Desayunan, y también meriendan o cenan no me malinterpreteis, granitas (una especie de granizado cremoso) de café, de almendra, de limón etc. con los bollos llamado Col Tuppo  que muestran ese aspecto de txapela que se aprecia en la foto.

Cuenta que deben esta adorable tradición a los árabes quienes importaron su famoso Sherbet (sorbete), ancestro primitivo del helado, a la isla. El sherbet, era una bebida helada a base de zumo de fruta y especias que se preparaba entonces gracias a la nieve recogida en el Etna. Eran los nivaroli los que se ocupaban de recoger la nieve y almacenarla en neveras cavadas en la tierra y cubiertas de ceniza volcánica. Y como no podía ser de otra manera en un lugar donde se desayunan granizados, el oficio de los nivaroli y el comercio con la nieve fueron de gran importancia para la economía de la región hasta el descubrimiento del hielo industrial,  las heladora y la introducción, a principios de los años ’50, de una ley que prohibía el comercio de la nieve. (Suite 101)

Eleonora Castelli, nos cuenta como se preparaban las primeras granitas de almendra:
Para hacer, por ejemplo, la granita de almendra se comenzaba por pelar las almendras a mano, luego se hervían y se quitaba (cuando todavía estaban muy calientes) la piel. Después se pisaban para hacer una pasta que se mezclaba con azúcar y se obtenían unos panes de almendra. Esta pasta se disolvía en agua con unas paletas especiales para revolver. Una vez disuelta se colocaba en pequeños barriles de madera sin panza y con forma de embudo. Dentro del barril se alternaban capas de la pasta de almendra con capas de hielo y sal. Este barril así preparado hacía las veces de refrigerador y era el que se llevaba en los carros que vendían la granita por las calles. Los primeros gustos fabricados fueron almendra, café y chocolate. Los gustos de limón y las frutas de estación llegaron más tarde.
Y en este vídeo unos amables sicilianos nos muestan la técnica más tradicional de hacer granita. Usan nieve y sal para enfriar un bote circular al que dan vueltas y más vueltas hasta obtener la textura deseada. Una técnica que se puede imitar en casa con hielo y sal pero que no se caracteriza por su practicidad.


Gracias a las máquinas hacer una granita en condiciones hoy en día es muy sencillo. Sólo necesitarás un poco de paciencia y autocontrol, porque mentiría si dijese que no me he comido esta maravilla directamente del congelador. 

La receta que comparto es la de Nika de denikatessen que fue quien me descubrió el majar y es, como todas sus recetas, espectacular. A simple vista los ingredientes: almendra, agua y azúcar, no prometen mucho pero combinados, congelados y convertidos en nieve crean un postre de sabor sutil, cremoso y delicioso que me ha gustado tanto que nada más acabar mis existencias he salido a comprar más almendras. 

Antes de compartir la receta me gustaría pedir perdón por las fotos, porque no le hacen justicia. Hoy hacia tanto calor que ha sido una misión imposible sacar una foto sin que se derritiera la mitad. Ahora bien, he descubierto que así, medio líquido, también esta muy bueno. 

Espero que la probéis y os guste tanto como a mi. Y, ¡viva Sicilia!


{RECETA DE LECHE DE ALMENDRA Y GRANITA SICILIANA  DE ALMENDRA}

INGREDIENTES (para 2 personas)
Para la leche de almendras
  • 1 cup (150 gr.) de almendras enteras, crudas 
  • 2 cups (500 ml.) de agua mineral
Para hacer la granita siciliana
  • 2 cups (500 ml.) de leche de almendra 
  • ¼ cup (50 gr.) de azúcar blanco
  • 1 pizca de sal



PREPARACIÓN


1. Para hacer la leche de almendras. Pon en remojo las almendras la noche anterior o 6-8 antes de preparar la leche.



2. Escurre las almendras y trituralas junto a las tres tazas de agua en una batidora de vaso durante 1-2 minutos. El tiempo dependerá de la potencia de la batidora pero el agua debe volverse blanca y las almedras no se deberían apreciar muy bien.



3. Filtra la mezcla para eliminar los sólidos. Puedes utilizar un juego de dos coladores, uno grueso y otro fino, o bien un paño. En cualquier caso, procura escurrir bien para obtener la máxima cantidad de leche posible.




4. Para hacer la granita: Bate la leche de almendra, el azúcar y la sal en una batidora de vaso (o minipimer) durante 2-3 minutos hasta que el azúcar se haya disuelto.



5. Vierte la mezcla en un recipiente ancho y bajo y deja que se enfrie en el congelador una hora.



6. Saca el recipiente del congelador y rompe los cristales que se habran formado por las esquinas y muevelos hacia el centro. Vuelve a meter en el congelador y revisa la granita cada 30-45 minutos durante 2-3 horas raspando y rompiendo los cristales grandes con el tenedor hasta obtener una granita con pequeños cristales.


7. Antes de servir, saca la cantidad de granita deseada y deja que repose 2-3 minutos a temperatura ambiente (en caso de que este muy dura) y después tritúrala con una batidora (una minipimer sería lo ideal) hasta obtener una granita espesa y cremosa. (Este paso no es imprescindible, sin triturar esta igual de bueno).


8. Sirve lo antes posible, en un vaso, copa, tarrina o dentro de un brioche.





NOTAS

1. La cantidad de agua indicada para la leche de almendras es la cantidad necesaria para esta receta, porque mejora cuando la leche es más espesa. Para otros usos, y si prefieres que la leche sea más líquida, lógicamente podrías doblar o triplicar la cantidad de agua.

2. Con el agua de remojo de las almendras, yo suelo regar mis plantas porque es rica en nutrientes y un bien escaso. No se si tendrá otros usos, pero si sabes alguno me encantaría escucharlo.

3. La pulpa de almendras restante se puede añadir a batidos, smoothies, muffins o bizcochos.  También se puede hornear hasta que quede completamente seca (2-3 horas) y guardarla en el congelador.



FUENTES

1. Denikatessen, Granita siciliana de alemendra
2. The kitchn, How to make almond meal at home
3. Suite 101, La granita siciliana: origen, tradición y elaboración


lunes, 1 de septiembre de 2014

Helado de avellana extra cremoso





Al señor de la foto le acaba de robar el helado una gaviota inglesa y no está contento:


Todo aquel al que alguna vez en su vida se le haya caído su preciadísima bola de helado sabrá el sentimiento de extrema decepción, abandono, pena y rabia que el señor, aún incrédulo y sosteniendo un cucurucho fantasma en su mano derecha, esta tratando de asimilar.

No es el único. Es más, parece que aquello de "gaviota, como tú de idiota" necesita una buena revisión ya que todo apunta a que Juan Salvador no era el único en su especie en querer ampliar sus horizontes y disfrutar de la buena vida. Las gaviotas de la costa británica son prueba de ello ya que han demostrado tener un paladar de lo más selecto y un notable don para la usurpación de bienes ajenos. Miles de helados, patatas fritas y sanwiches han sido robados por estas aves que comienzan ya a parecer menos anecdóticas y divertidas y a enervar a locales y veraneantes por igual.  


Sin duda, es un gesto muy feo privar a alguien de su helado en mitad del banquete pero nadie mejor que un humano podría compreder las razones que impulsan a las aves a semejante descaro. ¿Cómo podríamos culparlas por no poder resistirse a un encantar helado frío, dulce y cremoso en mitad del verano si nosotros no podemos?.

Gracias a Dios, nosotros no tenemos que robárselo a nadie. Y gracias al diablo hacerlo en casa es bastante sencillo. Esta receta que comparto no es la más fácil que he hecho hasta ahora, pero sí la más clásica. Se elabora creando una base de crema inglesa arómatizada que se deja reposar una noche en la nevera. La he adaptado de el interesantismo post para hacer helados de Miriam de "El invitado de invierno" que a su vez la saco del libro "The science of ice cream" de Chris Clarke.

El resultado es un delicioso helado de avellana que no tiene nada que envidiar al de muchas heladerias. El sabor a avellana es inconfundible y la cremosidad del helado es máxima. Pensad también que si no os gusta la avellana especialmente podéis sustituirla por otro fruto seco u otro sabor utilizando lo misma base de helado.








{RECETA DE HELADO DE AVELLANA}

INGREDIENTES (para 1 litro de helado aprox.)
  • 300 ml de nata para montar (>35% grasa)
  • 300 ml de leche evaporada
  • 3 yemas de huevo
  • 90 g de azúcar
  • 1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla o las semillas de una vaina
  • 200 gr de avellanas
  • 2-3 cucharadas de café expreso en polvo (opcional)*



PREPARACIÓN

1. En un cazo, mezcla las yemas con la leche, el azúcar y la vainilla. Pon a calentar a fuego medio. Remueve constantemente, rascando bien el fondo, hasta que espese. (Si tienes térmometro, ocurrirá a partir de los 72-75ºC y no debes dejar que pase de los 85-90ºC o que llegue a hervir). Si aparece algún grumo, podrás romperlo con la batidora después.




2. Tritura las avellanas en un procesador de alimentos hasta que formen una crema homogénea.






3. Cuando lo crema este lista vierte la pasta de avellanas sobre ella y mezcla hasta que este todo completamente integrado.






4. Cubre el recipiente con papel de plástico y metelo en el frigorifico durante toda la noche (lo ideal) o hasta que se enfrié completamente.

5. Al día bate monta la nata hasta que esté semidura (cuidado con mantarla demasiado y convertirla en mantequilla). Echa la nata montada sobre la crema bien fria y mezcla con movimientos envolventes. Vuelve a meter en el frigorifico otros 30 minutos.







6. Si tienes heladera ahora es el momento de echar la mezcla dentro. La mágia sucedera en 10-15 minutos. Una vez el helado, blando, está listo metelo en un recipiente hermético y congelalo para que acabe de endurecer.
Si no tienes heladera, mete el helado en el congelador y sacalo para removerlo cada media hora aproximadamente. Hasta ver que el helado ya se formado y congelado suficiente. (Esto se hace para romper los cristales que se forman cuando la mezcla se congela y lograr así un helado más cremoso)




7. Saca el helado unos minutos antes de servir del cogelador para que se ablande.




NOTAS


*El café ayuda a enfatizar el sabor de la avellana y a que el helado tenga un sabor más intenso. A mi se me ocurrió añadirlo en el último momento, tras probar el helado sin hacer y lo añadí al final por esa razón, pero quizá sería mejor añadirlo un poco antes para que se disuelva mejor.

1.Puedes sustituir las avellanas por otro fruto seco triturado de tu elección. Tambien puedes hacer la receta base sin añadir ningun ingrediente más.

2. Puedes leer otras recetas de helado del blog aquí.

3. A esta gaviota escocesa la pillaron con las manos en la masa mientras se hacía con sus doritos favoritos.






FUENTES

1. El invitado de invierno, Como hacer helados caseros método y consejos.
2. Aspundir, Seagulls Stealing Ice Cream in Britain's Seaside