Mostrando entradas con la etiqueta Cine&tv. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine&tv. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2018

Crema de cuerda azul de Bridget Jones *Actualizado


 


Soltera crónica Londinense en plena crisis de los 30, llena de complejos y con tendencia a buscar consuelo en la comida, el tabaco y el alcohol, Bridget Jones es una chica corriente del siglo XXI que en un buen día decide tomar las riendas de su caos personal y escribir un diario destinado a ser famoso. Un relato ligero, divertido y sin grandes pretensiones.

Para celebrar su 32 cumpleaños, Bridget decide preparar para sus amigos un cena cuyo estudiado menú supera con creces en complejidad sus habilidades culinarias. La razón es precisamente demostrar que las tiene. El 3 de abril escribe en su diario que se ha comprado un libro de cocina maravilloso de Marco Pierre White que por fin le ha hecho comprender la diferencia entre la cocina casera y la de los restaurantes: el caldo y las salsas. El 6 de abril se va a la cama con una cazuela de caldo en el fuego. El 7 de abril abre la cacerola y descubre que ha inventado una nueva sopa, la sopa de cuerda azul. Bridget no tenía cuerda para uso culinario y por tanto improvisó con la que encontró por casa, que daba la casualidad de ser una cuerda azul y durante la noche convirtió el caldo en un brebaje con aspecto de detergente.

El destino que depara a los demás platos es similar, lo que no amedrenta a sus leales amigos, que se lo comen todo sin apenas rechistar. Incluso su Señor Darcy particular, se permite hacer un chiste sobre el tema, al afirmar que "el azul está muy bien porque hay muy poca comida azul, la verdad".



Y la pregunta es, ¿por qué querría alguien replicar tamaño desastre?. ¿Y por qué no?. En mi opinión una sopa de puerro azul cielo es el plato perfecto para una cena romántica, incluso para hacérsela a los niños o a tus amigos de mente más cuadriculada (con sentido del humor). Es un plato que no deja indiferente a nadie y las caras desencajadas al ver el engendro no tienen precio. 

Pero aunque el pasmo es una reacción que me gusta suscitar en mis comensales, la intoxicación no lo es. Y por eso he omitido el cordón y he añadido en su lugar colorante alimentario en pasta azul (que es completamente inecesario pero emocionante).

 La crema que he hecho por otra parte, es la crema de apio del chef del libro que utiliza Bridget, Marco Pierre White. Y está muy buena aunque he cambiado bastantes cosas (leed notas)

Espero que os guste.

*Este post lo compartí en el 2014 y cuatro años después he decidido renovarlo porque la primera vez hice una crema de puerro que no era fiel a la receta original y necesitaba hacerlo bien. Por otra parte el otro día se me olvidó el puchero del caldo de pollo en el fuego toda la noche. Se salvó porque el fuego estaba al mínimo. Cuando sonó el despertador olía toda la casa a sopa y salté de la cama pensando que la había liado gordisima. No fue para tanto pero con aquel caldo he hecho esta crema, creo que no podría encontrar mejor motivo para hacer de nuevo la sopa de cuerda azul que ese. 

Compartiré el proceso en vídeo en mis stories de instagram. También comparto otras recetas por allí, ¡no te las pierdas!






{RECETA DE CREMA DE APIO DE MARCO PIERRE WHITE}

INGREDIENTES

  • 1 tallo de apio + unas hojas para acompañar/decorar*
  • 1 puerro, la parte más blanca
  • 1 cebolla
  • 1 patata pequeña
  • 250 gr de apio-nabo **
  • 500 gr de nata (yo 250gr)*
  • 1 l de caldo de pollo (o pastilla y agua)
  • Aceite de oliva o mantequilla 

PREPARACIÓN

1. Corta todas las verduras en juliana fina. Pela la patata y córtala por la mitad y después en rodajas finas.

2. En una sartén amplia o en una cazuela, sofríe la cebolla el apio y el puerro. Unos 10-15 minutos. Lo ideal sería que no cojan color.



3. Mientras tanto pon otra cazuela a fuego medio con la nata la patata y el caldo y llévala a ebullición afuego medio alto.



4. Cuando el caldo esté hirviendo y las verduras listas, echa las verduras en la cazuela del caldo y deja cocinar otros diez minutos a fuego bajo. Tiene que hervir tranquilamente, si el fuego estuviera demasiado alto la nata haría que se desborde muy rápidamente creando un desastre sin remedio (nah, todo tiene remedio en esta vida)



5. Prueba la sazón y tritura todo con la batidora. Después si eres de morro fino también puedes colarlo. Y si eres una person como yo puedes echarle un poco de colorante en pasta como y vacilar a alguien.







NOTAS

* Muchas personas tiran las hojas del apio pero son perfectamente comestibles y en este caso a parte de decorar cumplen la función de realzar el sabor de la crema, puedes echar hojas sin miedo.

**El apio nabo para mi es una leyenda. No creo haberlo visto en ningún lado. Tampoco he prestado demasiada atención hasta ahora. Según parece no es de la familia del nabo por lo que no sería correcto substituirlo por éste, aunque se puede. Lo que he hecho yo es añadir más puerro y más apio. En el caso del puerro he usado uno grande y en lugar de un tallo de apio he usado unos tres.

***En general no me gusta usar mucha nata para cocinar. En este caso creo que es fundamental aunque sin la nata quedaría un puré, no tan cremoso pero bastante decente. A mi personalmente medio litro de nata me parece una exageración y le he echado la mitad por esa razón.

FUENTES

1. El diario de Bridget Jones, Película y libro
2. Marco Pierre White,  Marco Pierre White Recipe for celery soup youtube







viernes, 27 de noviembre de 2015

Todo lo que debes saber sobre el pollo frito al estilo sureño






"Minny don't burn chicken"
The help

Si no habéis visto, o leído, ya Criadas y Señoras ya tenéis un buen plan para sobrellevar este temporal tan inopinado. Si la habéis visto seguro que os acordáis bien de Minny, de su pastel de chocolate subversivo y de su pollo frito. Yo nunca he podido olvidarme.

Minny es la mejor cocinera de Jackson, Misisipi. Para ella la comida es un asunto muy serio, para ella todo es un asunto muy serio. Minny tiene malas pulgas y además tiene muchas razones para tenerlas. Es negra en una sociedad profundamente racista además de mujer en una sociedad machista. Trabaja como criada para las mujeres blancas que la tratan como si fuera un ser de segunda categoría. Cuida a sus hijos, hace su comida, limpia su casa, lustra sus zapatos y a cambio no recibe ni siquiera el derecho a usar el baño.



Cuando su hija se ve obligada a dejar la escuela para trabajar de criada como ella, Minny le da un solo consejo, con el tono de voz más amenazante que puede poner una madre, le dice que por lo que más quiera no sea contestona, "¿me has entendido? No seas contestona". Le preocupa el tema porque ella lo es. A veces no puede remediar decir lo que piensa y por eso Minny ha perdido muchas veces su trabajo. Por si fuera poco, su marido es uno de esos indeseables que se sienten más hombres cuando pegan a sus mujeres. Gracias a dios que  a Minny le quedan su mejor amiga y la comida. No es nada exagerado decir que la cocina es su santuario el lugar donde mejor expresa su grandeza. Podría pasarse horas hablando sobre las bondades del pollo frito o la única manera correcta que hay de hacer una tarta. Lo único que le gusta más que hablar de comida es contar chismes sobre las infames mujeres para quienes trabaja.

Minnie considera que el Crisco es la mejor invención desde que alguien metió la mayonesa en un bote. Dice que sirve para todo; para engrasar puertas que chirrían, para curar heridas y sobre todo para freír el pollo. Dice que freír pollo en manteca (Crisco) te reconcilia con la vida y por eso Minny jamás, si quiera aunque se lo pidas por favor, quema el pollo.




Si eres como yo termirás la película con una bola de pañuelos húmedos en la mano y un repentino antojo de pollo frito. La mala noticia es que las instrucciones que da Minny en la película para hacerlo se parecen tan poco a una receta que tendrías que hacer un ejercicio de salto al vacío sin red para si quisieras intentarlo. 

Seguramente pensarás que solamente es una fritura, que hasta un tonto podría hacerlo, pero te prometo que es más complicado. Muchas cosas pueden salir mal si partes desde cero, lo mejor es hacerte con una buena receta. La buena noticia es que yo la he encontrado en un libro que acabo de terminar de leer. Se llama Home Cooking y en él Laurice Colwin comparte la receta de pollo frito que le enseño su cocinera afroamericana en Philadelphia. Si esa no es la receta más parecida a la de Minny que hubiese podido encontrar no se cual sería. 



Colwin sostiene que solamente hay una manera de hacer bien el pollo frito; la suya. "Sobre este tema me siento casi evangélica", dice. 
"As everyone knows, there is only one way to fry chicken correctly. Unfortunately, most people think their method is best, but most people are wrong. Mine is the only right way, and on this subject I feel almost evangelical." Laurie Colwin

El pollo frito, sigue, debe tener un color dorado como de miel oscura por fuera, el rebozado que lo cubre debe ser crujiente pero no demasiado y además el interior debe estar hecho pero sin perder ni la jugosidad, ni la ternura. Para conseguir hacer pollo frito que hará que la gente quiera levantarse y cantar "The Star-Spangled Banner" dice que se deben tener siempre muy presentes las siguientes recomendaciones:.
  • El pollo frito debe servirse caliente pero nunca directamente de la sartén. El pollo debe tener un periodo de reposo de adaptación, mientras se enfría.
  • Al contrario de lo que dice la creencia popular el pollo frito no debe freírse en una bañera de aceite. 
  • Cualquiera que te diga que solo tienes que agitar el pollo dentro de una bolsa se miente a si mismo.
  • El pollo frito debe hacerse en una sartén para freír pollo. Una sartén de hierro fundido, profunda. 
  • Nunca se debe cubrir con nada más que no sea harina, ésta puede estar aderezada con sal, pimienta y pimentón. Nada de huevos, nada de pan rallado, nada de crispies rotos.
Colwin pasa de largo y atropella las dos únicas indicaciones que se dan en la película para hacer el pollo frito. La primera es que al contrio que Minny no utiliza Crisco sino aceite vegetal (Wesson oil) su argumento es que freír ya es suficientemente malo para la salud como para añadir más leña al fuego. Yo he probado a hacerlo de las dos maneras con Crisco y con aceite. Yo diría que queda ligeramente más crujiente con manteca vegetal pero me quedo con el sabor del pollo frito en aceite suave. Aquí estoy con Colwin. La segunda es que considera enharinar el pollo agitándolo dentro de una bolsa, como Minny, una perdida de tiempo. Ella utiliza una técnica bien distinta que a mi me encanta como suena, dice que hay que enharinar el pollo y aplastar la harina "como si fueras un niño haciendo castillos de arena".


Una de las cosas que más me preocupaban de la receta de Colwin es el momento en que ordena tapar el pollo mientras se está friendo. Suena a mal negocio si quieres conseguir algo crujiente, pero el caso es que funciona. Taparlo sirve para que el pollo tenga tiempo de hacerse por dentro. Otras personas optan por darle una cocción antes de freírlo pero si existe una opción que manche menos trastos y de menos trabajo yo siempre me quedo con esa y por eso aquí también estoy con Colwin.

Si sigues todas estas recomendaciones no solamente habrás dominado con nota una tradición popular americana sino que la próxima vez lo harás incluso mejor. 

Espero que lo probéis y os guste tanto como a mi.



martes, 26 de mayo de 2015

El helado de chocolate que quieres cuando quieres helado de chocolate




Pleasing, milky chocolate with superior creaminess. Just like a bar of fine Swiss milk chocolate.

Todo el mundo sabe que Maitane ha comido suficiente helado cuando se sujeta la frente con sus pequeñas manitas de tres años  y empieza a sollozar "ama, min, min, min", que traducido del euskera sería, "ama, duele, duele, duele". A pesar de los disgustos que le da, a Maitane, le encanta el helado y cada vez que se menciona le empiezan a brillar los ojos como dos luciérnagas felices en una noche de verano.

Hace tiempo le hice un helado de fresa del que no estaba muy orgullosa y que ella lleva comiendo meses con una sonrisa de oreja oreja a pesar de que estuviese como una roca ya desde el principio Pensé que se merecía algo mejor para su tercer cumpleaños, más exactamente pensé que se merecía el mejor helado de chocolate del mundo.

Saqué entonces la heladera del fondo del armario en el que ha estado dormitando durante el invierno y teclee en google, no es broma, "el mejor helado de chocolate del mundo". Descubrí, como ya me temía, que en el mundo tenemos cientos de mejores helados de chocolate, lo que es estadísticamente imposible pero bastante lógico si consideramos que el mejor es siempre el que uno hace. Pase un tiempo considerable descartando candidatos a mejor helado y al final me decidí por uno de los helados de Jenny Britton Bauer, la reina del helado de Ohio y por extensión de los Estados Unidos.

Soy una persona bastante inocente en demasiadas cosas y no es raro que un titular lleno de superlativos me persuada con facilidad. Cosas como "el helado de chocolate más lechoso del mundo" (horrenda traducción que acabo de hacer del original "the milkiest chocolate ice-cream of the world") me hacen despertar de mi letargo primaveral, enfundarme el delantal y empezar a dejar a Willy Wonka a la altura del barro.


Admito que titulares como estos me la han metido doblada muchas veces, sin embargo, esta no es una de esas veces. El helado sabe de verdad como una tableta de chocolate con leche suizo del bueno" ("Just like a bar of fine Swiss milk chocolate") y es tan cremoso, fácil y tan aterradoramente bueno que después de hacerlo me compré el libro para hacer helados caseros de Jenny con la firme intención de hacerlos todos este verano. Porque aquí, aunque los pingüinos que se ven por la ventana indiquen lo contrario, no se acerca ningún invierno sino un precioso verano, con sus melones, sus albahacas, y sus maravillosos helados. Y yo, en cuanto mi libro cruce el charco, estaré más que preparada para abrazarlo.

El tema de echarle nubes de gominola (o malvaviscos, o marshmallows) y nueces es producto de una infancia sin resolver que recuerda con nostalgia aquellos 80 y 90 en los que los efectos especiales de Los Goonies eran lo máximo. No es posible que una persona de mi generación no haya querido 1. Ser un goonie. 2. Pulir cera con el señor Miyagi  3.  Que, por favor, Marco encuentre a su madre.


No voy a negar que he vuelto a ver Los Goonies una vez más comiendo este helado y que me he reído con Gordi mucho más que cuando era pequeña. Los clásicos, esto es cierto, nunca mueren. He preguntado a niños actuales si conocen La Historia de Willy el Tuerto y he recibido por respuesta un no altísono de cada uno de ellos. Algo se ha perdido hay, pero supongo que no debe estar nada mal ser un niño en la era Pixar tampoco. Y la vida sigue.

Los que sí la conocéis, sabréis lo mucho que le gustaba a Slooth el chocolate: "¿Chocolate? Quiero, quiero. Chocolate, chocolatina, quiero, quiero." Lo que es probable que no sepáis, yo al menos no lo sabía, es que el helado que le ofrece a Gordi en el sótano es un helado de chocolate con nubes y nueces conocido en los Estados Unidos como Rocky Road. 


El helado Rocky Road, ahí donde lo veis, es uno de los diez sabores preferidos de los consumidores estadounidenses. Ya comenté una vez anterior lo mucho que patinan los americanos con el tema de los marshmallows, se lo echan a todo, pero no fue hasta 1929 cuando decidieron añadírselo a los helado también. La idea, fue de William Dreyer, propietario de la empresa Dreyer's Grand Ice Cream Holdings, Inc, que decidió trasladar la combinación de ingredientes del caramelo de chocolate de su entonces compañero de negocios Edy (chocolate, marshmallow y nueces) a su helado. Cogió las tijeras de costura de su mujer un puñado de nueces y los añadió a su helado de chocolate. A la vista está que fue un éxito. Era el año del crac de Wall Street, y la empresa pensó que el nombre más apropiado para el dulce era "rocky road" segun dijeron la razón era dar a la gente "algo porque reír". En castellano, sin embargo, suena como el último helado que elegirías en una heladería: el helado carretera rocosa.


La verdad es que las nubes de gominola no son muy del agrado de mi paladar europeo pero el hecho de añadir gominola a un helado es algo que algunos niños tardarán en olvidar. La textura esponjosa y blandita de las gominolas contrasta con la cremosidad del helado y el carácter siempre adecuado de las nueces crujientes. Es una experiencia que solo podréis tener si lo hacéis en casa porque este helado es prácticamente imposible de encontrar en ningún otro lado aquí. Y aunque no sea por eso, y no necesitéis alimentar vuestra infancia con cursiladas como esta, yo os animo a que hagáis al menos el helado porque seguro que os encantará. Es cremoso, fresco y con un sabor a chocolate muy intenso. Justo como un helado de chocolate debería ser. 

Un amigo me comentaba el otro día que el chocolate de verdad es el chocolate con leche, porque, según sus cálculos, es el que más bueno esta. No entraré a discutir, aquí también, sobre cómo y de cuantas maneras es este argumento invalido y cómo es el chocolate negro, con más contenido de cacao, el chocolate de verdad, pero de la buena. Sé que muchos de vosotros estáis con mi amigo y creéis que los bombones de chocolate negro de las cajas de bombones están de adorno. Este helado es perfecto para todos vosotros. Porque aunque el sabor a chocolate del helado es intenso no presenta ni de lejos el ligero amargor de un buen chocolate negro. Este es el helado de chocolate perfecto para todo el mundo y uno que contentará tanto a los más pequeños como a los más quisquillosos. 

Espero que lo probéis y os guste tanto como a mi.

 

viernes, 23 de enero de 2015

Los pastelitos de limón de juego de tronos



Cuando terminé de ver todas las temporadas de juego de tronos en poco más de un mes y me puse a buscar la receta de los pastelitos de limón preferidos de Sansa Stark tenía más o menos asumido que era una pequeña friqui. Cuando descubrí que Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer, dos mujeres bostonianas, no sólo tenían un blog de cocina,  "The inn at the crossroads" (La posada en la encrucijada), dedicada exclusivamente a los banquetes de juego de tronos sino que habían publicado un libro entero, "Festín de hielo y fuego",  sobre el mismo tema, y con bastante éxito, descubrí que lo mio era, de hecho, bastante trivial. Que me hiciese inmediatamente con un ejemplar del libro y que estos pastelitos sean tan solo un ejemplo de las recetas inspiradas en los siete reinos que vendrán a parar al blog es algo que a nadie debería de sorprender.

El libro en cuestión es un recetario inspirado en su mayoría en técnicas de la Edad Media, en el que los platos están divididos por reinos. Cada uno de ellos viene acompañado por una cita del libro en la que aparecen. Cuenta además con un prologo escrito por el mismisimo George R. R. Martin, en el que confiesa su total ineptitud en la cocina. Por soprendente que parezca dice ser incapaz de cocinar nada más sofisticado que los huevos con bacon del desayuno. Lo creas o no, el autor cuya obra ha inspirado un recetario de cocina completo, jamás cocinó ni uno solo de los platos que describe con meticulosa puntualidad en sus libros al igual que tampoco mato de verdad a todos esos personajes. Si lo hubiera hecho sería uno de los mayores asesinos en serie de la historia conocida.

Los 284 aasesinatos de juego de tronos de manera grafica.

Todos sabemos que la piedad, la compasión y la justicia no se cuentan entre sus muchas cualidades. Yo aún no me había recuperado del todo de la dramatica caida de Dumbledore cuando Martin, el compasivo, decidió clavar la cabeza de Edd Stark en un pica. Después de eso la hostilidad siguió en aumento hasta el punto de que he llegado a estar convencida de que no quedará un solo personaje vivo para el final.

Por esta cualidad tan suya de querer acabar con toda su obra Martin ha sido nombrado mayor troll de la literatura, seguido muy de cerca por otro gran aguafiestas llamado William de apellido Shakespeare.



"Aquí tengo la lista de los personajes que mataré. Son basicamente todos vuestros favoritos."



Al ser interrogado por el porqué de su sadismo responde que el lo que busca es sorprender a los lectores, que tengan miedo de pasar la página, y que jamás olviden que su héroe corre peligro, que se acerca el invierno y se está librando una guerra.

Gracias a la tecnologia y el extraño habito que tiene la gente de grabarse mientras ve la tele, es posible ver las reaccciones que suscitó la emisión de su espantosa "boda roja" (red wedding). 



Nadie lo invita ya a ninguna boda.

Otra de las raras cualidades de Martin es el gusto por describir los aspectos más viscerales y humanos de sus personajes sin filtro alguno. Muchos de sus lectores se han mostrado ofendidos con la concrección a la que llegan sus escenas de sexo y muchos más aún han sentido la necesidad de levantarse a comer algo durante el relato minucioso de alguno de los banquetes celebrados en desenbarco del rey. Porque George no se contenta con mencionar los sempiternos cafés y cigarrillos a los que los escritores nos tienen acostumbrados. Y desde luego no es el tipo de escritor que se contente con un sandwich comido de mala manera ante el ordenador. Mientras que en la mayoría de los libros la aparición de la comida es meramente anecdotica, en su obra los platos descritos con minucioso detalle, llegan a tener tanta presencia, que casi puede ser considerados un personaje más. La importancia de este hecho ya la menciono mucho antes que yo y mucho mejor Virginia Woolf:

"Hecho curioso, los novelistas suelen hacernos creer que los almuerzos son memorables, invariablemente, por algo muy agudo que alguien ha dicho o algo muy sensato que se ha hecho. Raramente se molestan en decir palabra de lo que se ha comido. Forma parte de la convección novelística no mencionar la sopa, el salmón ni los patos, como si la sopa, el salmón y los patos no tuvieran la menor importancia, como si nadie fumara nunca un cigarro o bebiera un baso de vino. Voy a tomarme, sin embargo, la libertad de desafiar esta convección y deciros que aquel día el almuerzo empezó con lenguados, servidos en fuente honda y sobre los que el cocinero del colegio había extendido una colcha de crema blanquísima, pero marcada aquí y allá, como los flancos de una gama, de manchas paradas. Luego vinieron las perdices, pero si esto os hace pensar en un par de pájaros pelados y marrones en un plato os equivocáis. Las perdices, numerosas y variadas, llegaron con todo su séquito de salsas y ensaladas, la picante y la dulce; sus patatas, delgadas como monedas, pero no tan duras; sus coles de Bruselas, con tantas hojas como los capullos de una rosa, pero más suculentas. Y en cuanto hubimos terminado con el asado y su séquito, el hombre silencioso que nos servía, quizás el mismo bedel en una manifestación más moderada, colocó ante nosotros, rodeada de una guirnalda de servilletas, una composición que se elevaba, azúcar toda, de las olas. Llamarla pudin y relacionarla así con el arroz y la tapioca sería un insulto. Entretanto los vasos se vino habían tomado una coloración amarilla, luego un rubor carmesí; habían sido vaciados; habían sido llenados. Y así gradualmente, se encendió, a media espina dorsal, que es la sede del alma, no esta dura lucecita eléctrica que llamamos brillantez, que centellea y se apaga sobre nuestros labios, sino este resplandor más profundo, sutil y subterráneo que es la rica llama amarilla de la comunión racional. No es necesario apresurarse. No es necesario brillar. No es necesario ser nadie más que uno mismo. Todos iremos al paraíso y Van Dyck se halla con nosotros: en otras palabras, que agradable le parecía a uno la vida, que dulces sus recompensas, qué trivial este rencor o aquella queja, qué admirable la amistad y la compañía de la gente de su propia especie mientras encendía un buen cigarrillo y se hundía en los cojines de un sillón junto a la ventana."  Virginia Woolf, Una habitación propia.
Pero pongamonos de humor para hacer la receta:



Se preguntó si Sansa Stark también tendría frío, estuviera donde estuviera. Lady Catelyn le había dicho que Sansa era un niña dulce a la que le encantaban los pastelillos de limón, las túnicas de seda y las canciones de caballería, pero aquella niña había visto como decapitaban a su padre y luego la habían obligado a casarse con uno de los asesinos.
Las dos primeras recetas que he utilizado para hacer los pastelitos de limón son muy distintas entre sí. La primera proviene del recetario oficial de juego de tronos que he mencionado anteriormente. Es una receta medieval simple y directa y el resultado deja bastante que desear. Yo solo la recomendaría a fanses de juego de tronos ya con carné y todo o a personas a las que le gusten los pasteles muy rudimentarios que se parecen sospechosamente en todas sus cualidades a las galletas. 


La otra pertenece al chef Tom Colicchio que fue el encargado de diseñar el menú de las furgonetas de comida (food-trucks) de juego de tronos que se desplegaron por distintas ciudades de Estados Unidos para la promoción de la última temporada de la serie. Sé lo que  estás pensando. ¿Es qué tienen una furgoneta de comida para todo? La respuesta es sí, la tienen. 

Dentro del menú que se servía en las furgonetas estaban la trucha crujiente con salsa de almendra y mostaza, el conejo al horno... y por suspuesto los pasteles de limón que puedes probar en casa haciéndolos tu mismo con muy poca dificultad. Al hornearlos se dividen en dos, un bizcocho ligero en la parte superior y una crema de limón sedosa en el fondo. Parece magia pero en realidad es una tontería y si no te disgusta el limón te encantarán.






miércoles, 19 de noviembre de 2014

Muffins de arándano con semillas de amapola y glaseado de limón para De Niro





“Hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía.” 

Sam "Ace" Rothstein (Robert de Niro), Casino.


En la película Casino Robert De Niro, que interpreta a un director de casino metido en la mafia, se toma muy a pecho que su muffin de arándano apenas contenga uno mientras que el de su acompañante rebose de ellos y sea prácticamente azul. "Siempre igual, si no me ocupo personalmente nada funciona" dice, como solo un obseso del control indignado podría decir, e inmediatamente después se presenta ante el chef para trasmitirle su categórico desacuerdo con la manera en que esta gestionando el caso de los arándanos:

-A partir de ahora pondrá la misma cantidad de arándanos en cada pastel. La misma cantidad de arándanos en cada pastel.

La cara del chef no tiene precio:

-¿Sabe el tiempo que me llevará? -responde con un hilo de voz apenas audible.

-Me tiene sin cuidado quiero la misma cantidad de arándanos en cada pastel.

(Esta es la escena de la que hablo en versión original y puedes ver la versión en castellano aquí.)



Todos nos hemos sentido estafados alguna vez con ciertos comestibles que claman ser de algo que brilla por su ausencia pero todos también deberíamos entender la cara de circunstancias del chef ante tamaña petición, porque hacer que dos muffins contengan la misma cantidad de arándanos es un problema tan complicado como la cuadratura del círculo. Existe sin embargo una solución rudimentaria y más o menos exacta para conseguir una distribución suficientemente homogénea. Consiste en maximizar la cantidad de arándanos hasta donde sea posible. De esta manera será estadísticamente muy improbable que ninguno de los pequeños pastelitos quede huérfano.

Además del problema de nido vacío al hacer los muffins existe otro igual de importante, el denominado efecto suelo. Sucede cuando las frutas que deberían estar dispersas por todo lo ancho y alto del muffin se acumulan todas al fondo. Hablo con conocimiento de causa y puedo asegurar que la solución a este problema es sumamente sencilla. Lo más importante para que esto no suceda es asegurarnos de que la masa del muffin sea muy densa ya antes de meterla en el horno. La densidad de la masa provocará que los arándanos se mantengan en su lugar y no se derrumben. Otro truco que suele funcionar, solo si la masa es suficientemente densa, es enharinar los arándanos antes de añadir los líquidos. Yo suelo optar por combinar ambos métodos y minimizar así la probabilidad de error.


Si sigues estos consejos conseguirás hacer una hornada de muffins que haría que De Niro se sintiera orgulloso. 

He probado bastantes recetas de muffins de arándano, los favoritos de mi madre y también los mios. Hice una que clamaba ser la mejor pero que debió de salirme mal o algo porque a mi no me lo pareció. Los he hecho con mantequilla y con aceite. Con leche y con yogur. Con arándanos frescos y con congelados. Con y sin azúcar. Y mi receta favorita hasta el momento es la que comparto hoy aquí. Tan buenos estaban que no han durado en casa ni dos días. Creo que el factor definitivo ha resultado el glaseado que nunca antes lo había hecho y que a partir de ahora jamás dejaré de hacer. Es parecido al glaseado de los donuts pero con un sabor a limón exquisito que combinado con el sabor suave y agominolado (me lo acabo de inventar lo sé) de los arándanos forma un matrimonio de los que duran toda la vida.

Espero que los probéis y os gusten tanto como a mi, que ya es decir. 



lunes, 18 de agosto de 2014

Cómo hacer el sándwich Cubano de la pélicula Chef (2014)





Es una verdad universalmente conocida que después de ver la la última película de Jon Favreau, Chef, vas a querer comer un sándwich Cubano. A mi me paso lo mismo y como la furgoneta de "El Jefe" no pasa por mi pueblo decidí que la mejor manera de resolver de una vez el asunto era hacerlo yo misma. Cuanto antes, mejor.


Además estamos de suerte. Porque Roy Choi, el cocinero que enseño a cocinar a Jon Favreau para la película, que es a la vez el autor de la receta del fantástico sándwich Cubano El Jefe y el fundador del imperio Kogi food-truck, ha tenido la amabilidad de compartir su receta con todo el mundo.



Preparar el cerdo con mojo de Roy Choi, lleva su tiempo, pero merece cada minuto invertido. El marinado tiene un olor fresco a cítrico, especias y ajo que impregna toda la cocina desde el primer momento y hace difícil resistirse a hornear el cerdo al instante. Pero hay que esperar, se debe dejar marinar de 12 a 24 horas. La paciencia, es la madre de la ciencia. El resultado es un asado exquisito que se puede ingerir tal cual sale del horno. Cosa, que nosotros en casa hemos hecho. Pero la verdadera magia sucede al hacer el sándwich. Porque la mostaza junto al cerdo asado, el jamón, el queso fundido, el pepinillo y el pan tostado con mantequilla crean un mausoleo al sabor difícil de resistir. Uno de los bocadillos más deliciosos de la tierra. 

Espero que lo probéis y os guste tanto como a nosotros. 



{RECETA DE SÁNDWICH CUBANO}

INGREDIENTES
Para el cerdo asado con mojo de Roy Choi
  • 2/3 cup (160 ml) aceite de oliva virgen extra
  • 1-1/2 tbsp (22 ml) ralladura de naranja
  • 1/2 cup (125 ml) zumo de naranja fresco
  • 1/2 cup (125 ml) zumo de lima fresco
  • 7 dientes de ajo, picado o machacado
  • 2/3 cup (160 ml) hojas de cilantro, picadas (En mi caso perejil)
  • 1/4 cup (60 ml) hojas de menta, picadas
  • 1 tbsp (15 ml) hojas de orégano, picadas
  • 1 tsp (5 ml) comino molido
  • Sal gruesa (al gusto, yo suelo echar 1-2 cucharaditas)
  • 1 cucharadita (tsp) de pimienta negra molida (fresca)
  • 1.8 to 2.7 kg de lomo de cerdo, mejor sin hueso (en mi caso paletilla)*
Para el sandwich (Para una persona)
  • 1 Flauta de pan de agua (o baguette blanca)
  • 3 lonchas de cerdo asado con mojo de Roy Choi (o sobras de cerdo asado)
  • 2 lonchas de Jamon York (en mi caso lacón ahumado)
  • 2-3 tiras de pepinillos 
  • 2 lonchas de queso suizo
  • Mostaza amarilla
  • Mantequilla en pomada 



PREPARACIÓN

1. Prepara el mojo para el cerdo. En un bol grande mezcla, la rayadura y el zumo de naranja, el zumo de lima, el ajo, el cilanto, la menta, el orégano, el comino, la sal y la pimienta.



2. Coloca el cerdo en un bol o bandeja y echa el mojo sobre el. Haz unos cortes en la superficie y masajea el cerdo y muevelo para que se impregne bien con el mojo. Mete el cerdo y el mojo en una bolsa hermética y deja marinar en la nevera de 12 a 24 horas. (Remueve de vez en cuando durante el proceso).



3. Precalienta el horno a 220ºC

4. Separa el cerdo del marinado. Si te preocupa que la carne no mantenga la forma durante el asado átalo con una cuerda de cocina. Coloca el cerdo, con la parte grasa hacia arriba, en una bandeja apta para horno hornea, sin tapar, durante 30 minutos. Abre el horno y moja el cerdo con la salsa que ha quedado en la bandeja. Baja la temperatura a 190ºC. Sigue horneando hasta que al insertar un termómetro en el centro este marque 68-71ºC, de 90-120 minutos. (Recomendación personal: dora el cerdo en una sartén muy caliente con un chorrito de aceite para sellarlo antes de meter al horno)

5. Saca el cerdo y cúbrelo con papel de aluminio. Deja que repose 30 minutos antes de quitar las cuerdas. Córtalo después en láminas lo más finas posibles. (También puedes dejar que se enfríe completamente, lo que facilitara el corte).



6. Monta el sándwich. Prepara todos los ingredientes, calienta una plancha o sartén a fuego medio.



Cocina el cerdo en laminas y el jamón hasta que estén calientes y ligeramente tostados, aproximadamente 1 minuto. Saca a un plato.




7. Corta el pan por la mitad y tuesta el interior en la plancha o sartén.


8. Unta el interior de una de las tapas de pan con mostaza y coloca el resto de ingredientes: 2 láminas de jamón, 3 de cerdo, 2 de queso y 2 láminas grandes o 3 pequeñas de pepinillo. Cierra el sándwich y pincela el exterior con mantequilla derretida.





9. En una sandwichera, o plancha cocina hasta que el queso se funda y el exterior esté dorado (que no quemado). En caso de hacerlo en una sartén procura poner algo de peso en la parte superior del sandwich para que se aplane bien.



10. Sirve caliente.


FUENTES


1. Food&Wine.com, Mojo Pork Cubanos



NOTAS

*En inglés: boneless pork shoulder (butt end)

1. Yo compré, por error, paletilla de cerdo con hueso y no recomiendo emplear carne con hueso ya que dificulta bastante el corte aunque por lo demás no hay mayor problema.

2. El lacón ahumado va muy bien en este receta en lugar del jamón de York o lacón cocido sin ahumar.