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miércoles, 25 de marzo de 2015

El famoso hummus extra cremoso y extra fácil



Nació en el creciente Fértil, también conocido como la cuna de la civilización, lugar donde se considera que se originó la revolución neolítica en Occidente y se inventarón la rueda, la agricultura, la escritura o el vidrio. Ya era guay en los tiempos de la biblia y dicen de el que es sexy, humilde, elegante, polémico, extraordinariamente sano, capaz de solucionar el conflicto de oriente medio y mucho más viejo que Matusalén. Es el nuevo mejor amigo de los deportistas, el antidepresivo más barato y los vegetarianos no sabrían vivir sin el. Habló del hummus, la pasta de garbanzos de origen árabe de la que todo el mundo habla.



Hummus, en árabe, significa literalmente "garbanzo". El nombre completo del plato que conocemos como hummus es "ḥimmaṣ bi ṭaḥīna" que significa "garbanzos con tahina" o garbanzos con pasta de sésamo. Es muy probable que lo estés pronunciando mal, por cierto, porque la hache no es muda sino aspirada, se pronuncia "jummus" y la manera tradicional de comerlo es cogiéndolo con pan de pita del recipiente que se comparte con el resto de comensales. 

Además del garbanzo y la tahina los ingredientes básicos del hummus tradicional son el limón, el ajo y el aceite de oliva en cantidades variables según el gusto del cocinero y del país en el que se elabore. Además suele aderezarse con especias como el comino y el pimentón y aquello que nos gusta llamar nuestro toque personal.


Cuenta el ministro de Turismo de Líbano que en su país es un plato tan omnipresente que  los camareros casi ni te preguntan si lo quieres: dan por hecho que lo vas a tomar. Tanto es así que oriente ha asistido al nacimiento de un nuevo tipo de restaurante especializado, dedicado exclusivamente a su elaboración: las hummuseras. El debate sobre cual de ellas hace el mejor hummus es tan popular allí como lo es aquí el de qué bar hace el mejor pincho de tortilla.

Aunque poco se sabe sobre su origen, y por si israelies, palestinos y libaneses no tuvieran ya suficientes guerras que atender , los tres pueblos llevan años peleándose también en el ámbito gastronómico por la paternidad del hummus.
La guerra comenzó cuando Israel empezó a exportarlo como si fuera un invento nacional propio. Entonces Líbano decidió demandar a sus vecinos por ello ante la justicia internacional. No se oponían a que el plato se denominara como una “especialidad de Oriente Próximo”, pero calificaban de “increíble” que Israel se arrogara la invención del mismo. (El comidista)
Pocos años después de que Israel consiguiera el récord Guiness del plato de hummus más grande jamás creado, Líbano, decidido a no ceder un palmo, se lo arrebató elaborando un mastodonte que duplicó en tamaño, al de sus adversarios. 10452 kilos pesó la broma que tuvo que ser elaborada por 300 cocineros a los que les sobró tiempo para hacer un árbol, bastante apañado, de decoración.

Record guiness Libarnés. 300 cocineros, 8 toneladas de garbanzos, 2 toneladas de tahina, otras 2 toneladas de zumo de limón y 70 kilogramos de aceite de oliva.
Todo esto que parece una chiquillada de patio de colegio del estilo "eres tonto" "y tu más", es en realidad un asunto bastante serio y además de motivos políticos esconde tras los camerinos un negocio que tan solo en los Estados Unidos alcanza ya los 4000 millones de dólares y subiendo. 2/3 de las empresas que se están haciendo las maletas gracias al hummus son empresas israelíes, lo que no ayuda a calmar los ánimos de sus vecinos.

Por si fuera poco, allende los mares, el hummus también es motivo de un intenso debate y de que algunos activistas la líen gorda en los supermercados al son de Lady Gaga, contra el hummus que Sabra and Tribe ,empresa israelí, comercializa allí. El resumen de su proclama es más o menos este: "Deja de comprar, deja de comprar, Sabra and Tribe. Apoya el boicot, no compres al apartheid israelí." 




Está claro que el hummus levanta pasiones y pocos lo saben mejor que Trevor Graham, cineasta estadounidense autor de la película llamada  "Make Hummus Not War" (Haz hummus no la guerra) donde juega con la idea de un oriente unido por los garbanzos de la discordia. Graham, optimista donde los haya, cree que el hummus podría ser el lazo de unión y la solución al conflicto entre los tres países eternamente enfrentados. 

La cuestión ahora es: ¿dónde se invento de verdad el hummus? y la respuesta es: ¿quién mato a Kennedy?. Es difícil aceptar que siempre habrá preguntas que la humanidad no podrá responder. Desde las más importantes ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿cuál es el sentido de mi vida?, hasta las más idiotas ¿Por qué " separado " se escribe todo junto y " todo junto" se escribe separado? ¿por qué apretamos las teclas del mando más fuerte cuando se le acaban las pilas?. El origen de los platos tradicionales obedece casi siempre a este tipo de categoría de pregunta sin respuesta porque cuanto más se retrocede en el tiempo más se pierde la pista y más caminos se bifurcan.


Lo que se sabe sobre el origen de este peculiar paté es que la receta más antigua encontrada hasta la fecha data del siglo XII en Egipto. El escritor israelí Meir Shalev, descubrió que ya en el libro de Ruth de la Biblia se mencionaba un tal humitz, que se utilizaba como afrodisíaco y, se especula, es un posible antepasado del hummus actual. Claudia Roden, una de las máximas autoridades de la gastronomía de Oriente Próximo, opina que es bastante probable  que aquellas recetas se parecieran bien poco al hummus que conocemos hoy en día y duda que ninguna llevará tahina, limón o ajo. Roden apuesta por situar el nacimiento del hummus "moderno" algo más tarde, siglo XIX en Damasco, capital de Siria.

Una de las razones que podría explicar todo este tinglado histórico montado alrededor de un sencillo puré de garbanzos es que además de estar más bueno de lo que cabría esperar de la mezcla de un puñado de ingredientes de los más humildes es que el hummus es posiblemente una de las comidas más sanas del recetario humano. Es rico en proteínas de alta calidad y en hidratos de carbono de absorción lenta que ayudan a combatir los ataques de hambre y mantiene los niveles de azúcar en sangre gracias a su bajo valor glucémico. Por esta razón forma parte importante en las dietas de muchos deportistas además de ser ideal para personas con diabetes. Contiene además altas dosis de minerales como el hierro, fósforo, potasio, calcio y magnesio además de vitamina B, niacina, ácido fólico, tiamina y riboflavina, lo que ayuda a proteger y mejorar el estado de los diferentes órganos de nuestro cuerpo y el sistema muscular y nervioso.
A los garbanzos se le atribuyó durante mucho tiempo poderes afrodisíacos, tanto es así que se pensaba en la Edad Media, en Europa, que el consumo abusivo de esta gramínea era la causante del priapismo en los hombres. (Absolum)
Por si fuera poco se ha descubierto que el garbanzo contiene gran cantidad de triptófano, un aminoacido precursor de la serotonina, el neurotrasmisor que produce, entre otras cosas, la sensación de bienestar que tanto nos gusta. Ninguno de los momentos más felices de tu vida hubiesen sido posibles sin la presencia de la serotonina.


Hacer hummus en casa, especialmente si utilizas garbanzos de bote, es de lo más tonto que hay y no tiene ningún misterio. El único problema que yo he tenido es que me haya quedado seco pero eso se arregla añadiendo más líquido durante la marcha y con esta receta que comparto hoy no sucederá, porque si el hummus debe ser sedoso, cremoso y delicioso, este sin duda lo es. Las cantidades de los ingredientes no son del todo exactas porque dependen del gusto y del humor de cada uno y porque al ser una receta tan sencilla se pueden modificar durante la marcha sin ningún inconveniente. Incluso se pueden añadir innovaciones como el aguacate para hacer hummucate o remolacha, pimiento asado, pimentón, jalapeños... Es un plato de última hora excelente y además se puede guardar en la nevera para comerlo a lo largo de la semana como aperitivo a media tarde o llevarlo a la oficina o a clase en un tupper. Es además una excelente manera de dar de comer a ese amigo vegano que nunca tienes demasiado claro por qué sobrevive y te recuerda siempre que la mantequilla no crece en los arboles.

Espero que os guste.



lunes, 20 de octubre de 2014

Las barritas energéticas definitivas






Lo de comer entre horas es malo no va conmigo, de hecho creo que quien dijo eso es en realidad un ser de luz con clorofila en lugar de sangre. Yo no aguanto dos horas sin comer algo. Mi bolso es en realidad una excusa para cargar con mi alijo de comida allá donde vaya. Nunca se sabe lo que puede pasar. Otra cosa que siempre llevo en mi bolso es un libro y por la misma razón. Si alguna vez pierdo el metro, el autobús o las llaves y me quedo en la calle como Diógenes en su tinaja, no tendré que mendigar ni comida ni consuelo. Por eso y por que solo nos fue concedido un cuerpo y hay que convivir con el para siempre, pese a quien pese, lo mejor es cuidarlo y no alimentarlo con cualquier cosa.

Estas barritas energéticas son una buena manera de hacerlo porque contienen en su interior todo lo necesario para seguir tirando. Dátiles, frutos secos, semillas, proteína... lo tienen todo y son la alternativa perfecta a esa barrita de chocolate con la que sueñas cuando necesitas un empujón de vitalidad. Ninguna otra barrita del mercado, por muchos colores que tenga el envoltorio, te aportará más. Si Filípides las hubiera tomado al comienzo de su carrera no se hubiera muerto al llegar a Esparta. Ahí lo dejo.

Además de sus cualidades energizantes están deliciosas, de verdad de la buena, gustan a todo el mundo incluso a los que no son muy amigos de las frutas secas ni los snacks saludables. Y si algún ingrediente no te convence  puedes adaptarlas a tus gustos personales sin problema, siempre que respetes la base de dátil o fruta seca y frutos secos. Además son tremedamente fáciles de hacer (si se está en posesión de un procesador de alimentos, uno de las inversiones más rentables que se pueden hacer en una cocina) y aguantan siglos en buen estado en la nevera.

Espero que las probéis y las añadáis a vuestra dieta, porque merecé la pena.




{RECETA DE BARRITAS ENERGÉTICAS}

INGREDIENTES (para 10 o 20 bolitas o barritas dependiendo del tamaño)

  • 1 taza de dátiles Deglet Nour sin hueso (o cualquier otra variedad tierna)
  • 3/4 de taza de almendras (o cualquier otro fruto seco)
  • 3/4 de taza de nueces (o cualquier otro fruto seco)
Opcionales 
  • 1/3 de taza de higos secos
  • 1/3 de taza de arándanos secos
  • 1/4 de taza de plátano deshidratado
  • 2 cucharadas de semillas de chia
  • 2 cucharadas de semillas de lino molidas
  • 1 cucharada de aceite de coco o aceite vegetal
  • 1-2 cucharadas de proteína en polvo 
  • 2 cucharadas de miel o sirope de arce
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo (o 2-3 cucharaditas de canela u otras especias etc)
  • 1 pizca de sal



ELABORACIÓN

1. Tritura en un procesador de alimentos todos los frutos secos y las semillas junto a las especias y la proteína hasta formar una harina muy gruesa en la que no queden frutos secos sin triturar.



2. Añade el resto de ingredientes al vaso: dátiles, higos, sal, miel y aceite. Tritura de nuevo hasta formar una masa pegajosa que al presionarla con los dedos se quede unida. (Si con los ingredientes indicados no consigues este resultado añade unos cuantos dátiles más)



3. Moldea la pasta como más te guste. Puedes hacer bolitas con las manos como si fueran albóndigas o rellenar un recipiente rectangular con la pasta, presionar bien y cortarla en barritas rectangulares con un cuchillo.




4. Una vez las barritas estén listas guárdalas en la nevera. Se conservaran bien hasta 3-4 semanas.




NOTAS


1. Yo prefiero dejar las nueces medio molidas para que al morder las barritas tengan algo más de cuerpo y sean más crujientes, pero siempre se pueden hacer algo más lisas y homogéneas simplemente moliendo más las nueces.

2. El plátano deshidratado quizá sea mejor hidratarlo un poco antes en agua porque puede resultar demasiado duro para una máquina no excesivamente potente.

3. Si eres alérgico a los frutos secos puedes sustiturlos por semillas como pipas de girasol.



FUENTES

1. Deliciously Ella, The Ultimate Energy Bites




martes, 2 de septiembre de 2014

Palomitas de caramelo caseras, mi nueva droga favorita.





Nos gustan las palomitas. Nos gustan tanto que hasta estamos dispuestos a pagar un ojo de la cara y parte del hígado para comerlas en su hábitat natural: el cine. 

Perdone, parece que ha habido algun error. He comprado una bebida y unas cuantas palomitas y ahora no tengo dinero.

Pero las palomitas no siempre fueron tan caras. De hecho la historia y el éxito de este clásico binomio, cine y palomitas, se remonta a los años de la gran depresión en Estados Unidos. En aquel entonces acudir al cine se consideraba una actividad de tiempo libre económica. El precio de una entrada en los años 30 rondaba los 20 céntimos de dólar, unas 40 veces inferior al precio actual. Un par de décadas antes costaba tan sólo cinco céntimos. (Cinemanía)

Curiosamente fueron los propios espectadores los que instalaron la costumbre de deglutir palomitas frente a la gran pantalla. Compraban el alimento a los vendedores ambulantes instalados en las inmediaciones para entretener el estómago durante las largas sesiones de cine con muy poco dinero. Durante los años 30, con la invención de aparatos más modernos y menos pestilentes para hacer palomitas, los propietarios de los cines comenzaron a venderlas en el propio local y la fómula mágica se asentó como una costumbre social hasta el día de hoy. El precio de la bolsa de palomitas entonces, rondaba los diez céntimos de dólar. Un precio asumible para los bolsillos de los espectadores más humildes muy por debajo del actual aún ajustando la inflación

Sin embargo no fueron los Norteamericanos quienes inventaron las palomitas sino los Mesoamericanos muchos años antes. 



Las mazorcas de maíz palomero (Zea mays averta) más antiguas fueron encontradas dentro de la Cueva de Murciélagos en Nuevo México, Estados Unidos, por el antropólogo Herbert Dick y el botánico Earle Smith entre 1948 y 1950.

Aquellas mazorcas prehistóricas, estaban tan bien conservadas que los investigadores pudieron hacer estallar los granos y convertirlos en palomitas 5600 años después de su creación. Lo que resulta tan inverosímil como la propia historia del maíz.

En su muy recomendable libro titulado, En casa. Una breve historia de la vida privada,  Bill Bryson, hace un elegante y divertido resumen de la misteriosa historia de esta planta: 
"Los Mesoamericanos fueron los mayores cultivadores de la historia, pero de todas sus numerosas innovaciones hortícolas, ninguna ha sido más importante o inesperada como la creación del maíz. Seguimos sin tener ni idea de cómo lo hicieron. Si observamos las formas primitivas de cebada, arroz o trigo y las comparamos con sus contrapartidas modernas, vemos enseguida las afinidades. Pero el maíz salvaje no se parece en nada al maíz moderno. Genéticamente, su pariente más próximo es una hierba muy fina llamada teosinte, pero más allá del nivel similar de cromosomas no existe parentesco visible. El maíz crece en forma de robusta mazorca en un único tallo y sus granos quedan encerrados en el interior de una cáscara rígida y protectora. Una mazorca de teosinte, en comparación, mide poco más de dos centímetros de largo, carece de cáscara y crece en múltiples tallos. Su valor alimenticio es casi nulo; un grano de maíz es más nutritivo que la mazorca entera de teosinte. 
 
Queda fuera de nuestro alcance adivinar cómo alguien consiguió cultivar mazorcas de maíz a partir de una planta tan diminuta y poco propicia, o incluso cómo se le ocurrió intentarlo. En 1969, y con la idea de cerrar el tema de una vez por todas, un grupo de científicos del mundo entero especializados en alimentación convocaron la conferencia sobre el origen del maíz en la Universidad de Illiois, pero los debates se tornaron tan vituperiosos y agrios,  y personales en muchas ocasiones, que la conferencia acabó sumida en el caos y nunca llegó a publicarse ningún tipo de documento. Desde entonces no ha habido más intentos. Pero los científicos están bastante seguros de que el maíz se domesticó en primer lugar en las planicies del oeste de México y no tienen la menor duda, gracias a las convincentes maravillas de la genética, de que fue a partir del teosinte, pero cómo se hizo todo sigue siendo el eterno misterio.
Pero se logró, crearon la primera planta del mundo resultado de la ingeniería, una planta tan profundamente manipulada que ahora depende por completo de nosotros para su supervivencia. Los granos de maíz no se desprenden por sí solos de la mazorca, razón por la cual el maíz no existiría si el hombre no lo arrancara y lo plantara. Si el hombre no lo hubiera atendido constantemente durante estos miles de años, el maíz se habría extinguido. Los inventores del maíz no solo crearon un nuevo tipo de planta, sino que además crearon -concibiéndolo a partir de nada, en realidad- un nuevo tipo de ecosistema que no existía en ninguna parte de su mundo. En Mesopotamia, había ya prados naturales, por lo que el cultivo fue básicamente una cuestión de transformar campos de cereales naturales en campos de cereales mejores y controlados. Pero en la árida maleza de América Central, los campos eran desconocidos. Tuvieron que ser creados a partir de cero por gente que jamás había visto una cosa parecida. Fue como si alguien en pleno desierto se imaginara un prado.
Hoy en día, el maíz en mucho más indispensable de lo que la gente cree. La fécula de maíz se utiliza en la fabricación de bebidas con gas, chicles, helados, mantequilla de cacahuete, Kétchup, pintura para vehículos, líquido para embalsamar, pólvora, insecticidas, desodorantes, jabón, patatas fritas, apósitos quirúrgicos, laca de uñas, polvos desodorantes para los pies, aliños para ensaladas y varios cientos de cosas más. Tomando prestadas las palabras de Michael Pollan, no es tanto que hayamos domesticado el maíz como que el maíz nos ha domesticado a nosotros." 
Bill Bryson, En casa. Una breve historia de la vida privada.

Para hacer palomitas se debe utilizar la variedad de maíz palomero, una variedad que se caracteriza por tener una corteza más gruesa e impermeable a la humedad que cualquier otra. Debido a ello, al calentar el grano más alla de su punto de ebullición (100ºC), el agua dentro del grano comienza a convertirse en vapor, generando presiones internas de hasta 9 atmósferas. Gracias su corteza gruesa, el maíz palomero se mantiene sellado, pero a medida que el calor y la presión interna aumentan la corteza cede y el grano explota haciendo que el núcleo almidonado de la semilla se convierte en una especie de espuma. (Palomanía)

Y bien, con todo este conocimiento a nuestras espaldas, ya estamos listos para hacer estallar unos cuantos granos y preparar unas palomitas tan, pero tan, tan, buenas y adictivas que raro sería que permanecieran con vida más de dos días en casa. De hecho lo mejor es compartilas cuanto antes porque es comer una y no poder parar.

Son dulces, crujientes, ligeramente saladas,  blanditas e infinitamente mejores a cualquier palomita de bolsa o cine. Son fáciles de hacer y el acompañante perfecto para corazones rotos, helados y tardes de cine. No me creo que os las perdáis. No creo me creo que no queráis probarlas.




{RECETA DE PALOMITAS CON CARAMELO SALADO}

INGREDIENTES
  • 115 gr (1/2 cup) de granos de maiz
  • Un chorrito de aceite
  • 70 gr de mantequilla
  • 100 gr (1/2 cup) de azúcar moreno 
  • 60 ml (1/4 cup) de golden syrup*
  • 1/2 cucharadita (tsp) de sal
  • 1/2 cucharadita (tsp) de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla



PREPARACIÓN

1. Precalienta el horno a 120ºC.

2. Calienta un poco de aceite en una cazuela grande. Cuando este caliente echa los granos de maíz y tapa la cazuela. Cuando los granos comiencen a estallar remueve de vez en cuando la cazuela, sin quitar la tapa, para que quede el menor numero de granos sin estallar. Cuando el sonido de los estallidos comience a ralentizarse apaga el fuego y traspasa las palomitas a otro bol para que no se quemen en la cazuela. Después traspasalas de nuevo a otro bol puñado a puñado, así podrás deshacerte de los granos que han quedado sin hacer porque se quedarán en el fondo. Reserva.



3. En un cazo pequeño, funde la mantequilla , el azúcar, el golden syrup y la sal a fuego medio alto. Mezcla, con una cuchara de madera, lo justo para que quede todo bien integrado. Cuando comience a hervir deja cocinar unos 5 minutos más sin remover. En este periodo el caramelo burubujeará bastante, espesará y adquirirá un tono dorado no demasido oscuro.


4. Cuando el caramelo esté listo, apaga el fuego y añade la vainilla y el bicarbonato. Mezcla con una cuchara de madera. El bicarbonato provocará una reacción que hará que el color del caramelo palidezca un poco y se formen muchas burbujas pequeñas en el mismo.


5. Vierte una parte del caramelo sobre las palomitas y mezcla con una o dos cucharas de madera. Continua añadiendo el resto del caramelo, removiendo bien tras cada adición, hasta que haya quedado bien distribuido. (No es necesario que este perfecto)




6. Coloca las palomitas sobre una bandeja para horno engrasada o cubierta de papel de hornear. Espárcelas lo mejor posible y hornea durante 1 hora aproximadamente, teniedo cudidado de que no se quemen y removiendolas cada 10-15 minutos.


7. Saca las palomitas del horno y deja que se enfrien. Después separa las palomitas que estén pegadas con las manos.


8. Sirve, o guardalas en un recipiente cerrado.


NOTAS

1. El golden syrup o sirope dorado, es una melaza clara muy consumida en Gran Bretaña. Yo lo compré en un supermercado grande, al lado del azúcar pero si no puedes encontrarlo o no quieres comprarlo puedes sustituirlo por jarabe de maíz, claro o oscuro, o por miel o melaza.

2. No es recomendable hacer las palomitas de bolsa para microondas porque suelen ser menos resistentes que las caseras. Aunque a falta de otra cosa, podrían servir. Mejor eso sí, los preparados para palomitas bajas en sal.

3. Puedes doblar la receta sin problema si quieres hacer más cantidad. 


FUENTES

1. Cinemanía.com, Por qué comemos palomitas en el cine.
2. Taringa, Algo de Historia: Palomitas de maiz
3. Jenny Jones youtube, Best Caramel Corn Ever!
5. Curtis Stone, Salted caramel popcorn
4. Objetivo cupcake perfecto, Palomitas con toffee
5. Palomanía, Las palomitas en la historia


jueves, 22 de mayo de 2014

Bizcochitos de Fruta & Fibra caseros All-Bran style



Mi novio, en un alarde de sarcasmo, suele llamar a mis deliciosos snacks, panes e inventos integrales repletos de semillas y cereales, alpiste. Después, como quien no quiere la cosa, me roba un trozo tras otro mientras se intenta convencer a sí mismo,  inútilmente, de la conveniencia de lo que ha dicho. Él, como muchos otros, no lo sabe pero le gusta tanto como a mi (bueno quizá no tanto), toda esa comida que ha caído en desgracia y ha perdido el glamour por estar etiquetada como comida dietética para enfermos o personas con estreñimiento. 

El bizcochitos de Fruta & Fibra no nos suena tan excitante como el brownie o el bizcocho con fresas y nata, y sin embargo puede llegar a ser algo tan tentador como ellos si tan solo nos parasemos a mirar la elegancia de la comida sencilla y sin pretensiones. 

No soy una consumidora habitual de los bizcochitos all-bran, porque los encuentro demasiado pastosos y dulces. Pero cuando vi, la receta de Nika de Denikatessen y leí que había conseguido hacer una versión de ellos más abizcochada y menos dulce supe que estaban hechos para mi. Y lo están. Vaya si lo están. Era tal mi impaciencia por probarlos que no he podido ni siquiera esperar a que se enfriaran para incarles el diente y mis expectativas se han cumplido de largo. Esponjosos, suaves, con un delicioso aroma a canela y cereal, sencillos y nutritivos. Algo que ahora que estoy un poco triste y pesarosa, me ha sabido a paraíso terrenal. A mi novio, por cierto, también le han gustado mucho. 

Sin más preámbulos comparto la receta ligeramente modificada, de Denikatessen esperando que la disfrutéis tanto como yo. Podéis leer la receta original aquí. .


{RECETA DE BIZCOCHITOS DE FRUTA & FIBRA TIPO ALL-BRAN }

INGREDIENTES
  • ½ cup (40 gr.) de salvado de trigo integral
  • ⅓ cup (30 gr.) de copos de avena finos
  • 2 tbsp. (20 gr.) de pasas 
  • ¼ cup (56 gr.) de compota de manzana sin endulzar
  • 2 tbsp. (28 gr.) de yogur natural
  • 2 tbsp. (30 ml.) de leche
  • 1½ tbsp. (22,5 ml.) de aceite de girasol
  • ½ tbsp. (10 gr.) de melaza
  • 3 tbsp. (38 gr.) de azúcar moreno oscuro o panela
  • 3 tbsp. (45 ml.) de agua
  • 1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla
  • ⅓ cup (45 gr.) de harina de trigo común
  • ½ cucharadita (tsp) de canela molida
  • ¼ cucharadita (tsp) de bicarbonato sódico
  • ¼ cucharadita (tsp) de levadura química
  • Una pizca de sal
  • 2-3 nueces picadas
  • 1 cucharada de semillas de lino
Para decorar (opcional)
  • 1 cucharada (tbsp) de copos de avena gruesos
  • 1 cucharadita (tsp) de melaza diluida en agua

PREPARACIÓN

1. Precalienta el horno a 175º C y coloca la rejilla en el centro del horno. Engrasa un molde de loaf (23x13 cm.) con aceite o mantequilla. Para que desmoldar el bizcocho resulte más fácil, corta un trozo de papel de hornear y colócalo en el molde de tal manera que el papel sobresalga por los lados largos. Reservalo para más tarde.

2. Mezcla el salvado, los copos de avena y las pasas en un bol mediano.

3. En otro bol, más pequeño, mecla la compota, el yogur, la leche, el aceite, la melaza, el azúcar, la vainilla y 1 tbsp. (15 ml.) de agua. Cuando todos los ingredientes estén bien integrados añade la mezcla al bol con el salvado, copos y pasas. Remueve bien y deja que la mezcla repose durante 15-20 minutos para que el salvado se hidrate.



4. Mientras el salvado se hidrata echa en un bol grande la harina, la canela, el bicarbonato, la levadura y la sal tamizadas.

5. Tras el tiempo de reposo, añade el resto de agua al bol, 2 tbsp. (30 ml.), y mezcla hasta que se haya incorporado.


6. Vierte la mezcla del bol mediano (ingredientes húmedos) al bol grande (ingredientes secos) y mezcla con una cuchara de madera o espatula sólo hasta que los ingredientes se hayan combinado. Añade las nueces y las semillas de lino y mezcla hasta que queden más o menos bien distribuidas. Es mejor que no utilices ningún aparato eléctrico para ello, ya que es importante no mezclar en exceso.


7. Acomoda y reparte bien la mezcla en el molde y alisa la superficie con una espátula o el dorso de una cuchara. Espolvorea por encima los copos de avena gruesos para decorar (opcional).

Yo no tenía copos de avena gruesos así que he utilizado los finos

8. Hornea el bizcocho a 175ºC durante 20-25 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, éste salga limpio.

9. Cuando esté listo, saca el molde del horno y pinta la superficie con melaza diluida (melaza mezclada con unas gotas de agua). Deja que repose 5 minutos antes de desmoldar. Y una vez desmoldado deja que se enfrie completamente sobre una rejilla.


10.  Una vez frío, corta el bizcocho en 6 porciones rectangulares, o de la forma que desees, y sirvelos. Si te sobra alguno se conservarán bien de 2 a 3 días guardados en una bolsa de plástico hermética a temperatura ambiente. Si predieres congelarlos, envuelvelos individualmente en film transparente y mételos en una bolsa de congelación. Podrás descongelarlos a temperatura ambiente o en el microondas.


NOTAS


1. Si quieres añadir más sabor, y dulzor, a los bizcochos puedes sustituir el agua por zumo de frutas natural o utilizar otros aromas y especias, como: ralladura de cítrico, nuez moscada, extractos varios (almendra, avellana, ron...)

2. En caso de no tener compota de manzana se puede sustituir por plátano muy maduro machacado, puré de calabaza o puré de zanahoria. En los dos últimos casos puede que sea necesario añadir más azucar o edulcorante apto para hornear, para compensar. En caso de usar compota de manzana dulce quizá sea necesario modificar la cantidad de azúcar.

3. La melaza se puede sustituir por mil, sirope de arce, sirope de agave...

4. En cuanto a los frutos secos, semillas y fruta desecada, se pueden modificar a gusto de cada uno sin ningún problema. 




lunes, 7 de abril de 2014

Boniato aromatizado al horno





Cuando le he contado a mi pareja lo bueno que estaba el boniato al horno de hoy, me ha mirado como si le sorprendiera que mi comentario acabase ahí y ha permanecido en silencio hasta que lo he roto yo para preguntar: ¿Sabes lo que es el boniato verdad?. -Pffhs...- ha vacilado -Comida Italiana, supongo.  

Como ocurrencia, no está mal, pero es más que imprecisa. Y el de mi pareja no es un caso aislado. Muy poca gente de mi alrededor sabe lo que es un boniato y mucha menos gente los come. ¿Y tú?



La batata o boniato (Ipomoea batatas), que también recibe el nombre de moniato, papa dulce, patata de Málaga o camote entre otros, es la raíz tuberosa de una planta planta de la familia Convolvulaceae, cultivada desde hace miles de años y originaria de América tropical, donde es uno de los alimentos básicos de la dieta.

Según cuentan los historiadores, llegó a España gracias a Cristóbal Colón, incluso antes que el maíz o la patata, y se difundió de forma rápida por toda Europa. 

Su aspecto es similar al de la patata, con una piel más gruesa y una forma más alargada. El color de su piel varía entre amarillo, rojo, violeta y morado. Las propiedades nutricionales también son similares a los de la patata, pero con más hidratos de carbono compuestos por almidones complejos y azúcares, los que le proporcionan su característico sabor dulce. 

Es un ingrediente muy versátil con el que se elaboran cantidad de recetas dulces y saladas. Una de las maneras de cocinarlo habituales y en las que mejor se aprecia su sabor es al horno. Como en esta exquisita y facilísima receta que he adaptado de la página Danza de fogones y que es una de las favoritas de mi casa.




{RECETA DE BONIATO AROMATIZADO AL HORNO}


INGREDIENTES
  • 1-2 boniatos
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharada de vinagre de módena
  • Unas gotas de salsa Worcestershire
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de albahaca
  • 1/2 cucharadita de romero
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 1-2 dientes de ajo picados o machacados
  • Pimienta negra molida
  • 1/2 cucharadita de cayena en polvo (opcional)
  • Sal al gusto
PREPARACIÓN

1. Precalentamos el horno a 200ºC

2. Limpiamos, pelamos y cortamos los boniatos en gajos o tiras grandes.


3. Los echamos en un bol y añadimos el aceite, el vinagre, la salsa Worcestershiren, el ajo machacado y las especias. Removemos para que se repartan por igual.




4. Cubrimos la bandeja del horno (preferiblemente la de rejilla) con papel antiadherente y colocamos sobre ella, los boniatos de uno en uno.



5. Los horneamos con la bandeja a media altura de 20-30 minutos. El tiempo variará en función del horno y de lo crujientes y doradas que queramos nuestro boniato.

6. Servimos como acompañamiento del plato principal.


NOTAS

1. Las especias y sus cantidades son orientativas y pueden adaptarse al gusto. El sabor dulce del boniato combina muy bien con sabores picantes, por lo que, no eliminaría el picante si no fuera estrictamente necesario.

2. Las recetas de boniato al horno suelen incluir como ingrediente una cucharadita de azúcar. A mi me parece completamente innecesario ya que el boniato es ya muy dulce de por si. Pero si alguien cree que se podría beneficiar de ello, adelante con el azúcar.

Receta adaptada de Danza de fogones