lunes, 20 de octubre de 2014

Las barritas energéticas definitivas






Lo de comer entre horas es malo no va conmigo, de hecho creo que quien dijo eso es en realidad un ser de luz con clorofila en lugar de sangre. Yo no aguanto dos horas sin comer algo. Mi bolso es en realidad una excusa para cargar con mi alijo de comida allá donde vaya. Nunca se sabe lo que puede pasar. Otra cosa que siempre llevo en mi bolso es un libro y por la misma razón. Si alguna vez pierdo el metro, el autobús o las llaves y me quedo en la calle como Diógenes en su tinaja, no tendré que mendigar ni comida ni consuelo. Por eso y por que solo nos fue concedido un cuerpo y hay que convivir con el para siempre, pese a quien pese, lo mejor es cuidarlo y no alimentarlo con cualquier cosa.

Estas barritas energéticas son una buena manera de hacerlo porque contienen en su interior todo lo necesario para seguir tirando. Dátiles, frutos secos, semillas, proteína... lo tienen todo y son la alternativa perfecta a esa barrita de chocolate con la que sueñas cuando necesitas un empujón de vitalidad. Ninguna otra barrita del mercado, por muchos colores que tenga el envoltorio, te aportará más. Si Filípides las hubiera tomado al comienzo de su carrera no se hubiera muerto al llegar a Esparta. Ahí lo dejo.

Además de sus cualidades energizantes están deliciosas, de verdad de la buena, gustan a todo el mundo incluso a los que no son muy amigos de las frutas secas ni los snacks saludables. Y si algún ingrediente no te convence  puedes adaptarlas a tus gustos personales sin problema, siempre que respetes la base de dátil o fruta seca y frutos secos. Además son tremedamente fáciles de hacer (si se está en posesión de un procesador de alimentos, uno de las inversiones más rentables que se pueden hacer en una cocina) y aguantan siglos en buen estado en la nevera.

Espero que las probéis y las añadáis a vuestra dieta, porque merecé la pena.




{RECETA DE BARRITAS ENERGÉTICAS}

INGREDIENTES (para 10 o 20 bolitas o barritas dependiendo del tamaño)

  • 1 taza de dátiles Deglet Nour sin hueso (o cualquier otra variedad tierna)
  • 3/4 de taza de almendras (o cualquier otro fruto seco)
  • 3/4 de taza de nueces (o cualquier otro fruto seco)
Opcionales 
  • 1/3 de taza de higos secos
  • 1/3 de taza de arándanos secos
  • 1/4 de taza de plátano deshidratado
  • 2 cucharadas de semillas de chia
  • 2 cucharadas de semillas de lino molidas
  • 1 cucharada de aceite de coco o aceite vegetal
  • 1-2 cucharadas de proteína en polvo 
  • 2 cucharadas de miel o sirope de arce
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo (o 2-3 cucharaditas de canela u otras especias etc)
  • 1 pizca de sal



ELABORACIÓN

1. Tritura en un procesador de alimentos todos los frutos secos y las semillas junto a las especias y la proteína hasta formar una harina muy gruesa en la que no queden frutos secos sin triturar.



2. Añade el resto de ingredientes al vaso: dátiles, higos, sal, miel y aceite. Tritura de nuevo hasta formar una masa pegajosa que al presionarla con los dedos se quede unida. (Si con los ingredientes indicados no consigues este resultado añade unos cuantos dátiles más)



3. Moldea la pasta como más te guste. Puedes hacer bolitas con las manos como si fueran albóndigas o rellenar un recipiente rectangular con la pasta, presionar bien y cortarla en barritas rectangulares con un cuchillo.




4. Una vez las barritas estén listas guárdalas en la nevera. Se conservaran bien hasta 3-4 semanas.




NOTAS


1. Yo prefiero dejar las nueces medio molidas para que al morder las barritas tengan algo más de cuerpo y sean más crujientes, pero siempre se pueden hacer algo más lisas y homogéneas simplemente moliendo más las nueces.

2. El plátano deshidratado quizá sea mejor hidratarlo un poco antes en agua porque puede resultar demasiado duro para una máquina no excesivamente potente.

3. Si eres alérgico a los frutos secos puedes sustiturlos por semillas como pipas de girasol.



FUENTES

1. Deliciously Ella, The Ultimate Energy Bites




jueves, 9 de octubre de 2014

Cómo hacer las clásicas pastas de mantequilla rizadas





La caja de galletas azul es al ser humano lo que la campana es al perro de Pavlov. Promete tanto como prometía la campanita al perro y la mera visión de la lata es estímulo suficiente para alegrar el alma y comenzar a salivar. Sin embargo, es uno de los estímulos más engañosos de los que hay bajo el cielo, en la misma categoría y gravedad que los espejismos de agua para el caminante en el desierto. 

Lo más recomendable es acercarse a ellas con cautela y con mucho escepticismo. No se debe uno fiar nunca de ellas. Hay que ponerse en lo peor y no anticipar nunca que bajo la tapa en la que está escrito "galletas" habrá de hecho galletas. Lo más probable es que no las haya. Según mi esperiencia, cinco de cada diez latas de este tipo que te encuentres contendrán hilos de coser, agujas y botones. Tres de cada diez estarán vacías y sólo en dos de cada diez habrá galletas.


La ausencia de galletas en la caja es un duelo que todos, tarde o temprano, debemos afrontar. Pero tiene unas solución, llamada mantequilla, azucár, harina y horno. Porque son fáciles a más no poder de hacer en casa. Así se lo comente a mi amiga Janire, que intentó hacerlas una vez y le salió el tiro por la culata. No comprendo lo que le paso pero estoy segura de que con esta receta y algunos trucos que compartiré no tendrá ningún problema y el caso galletas de mantequilla quedará por fin cerrado porque esta receta jamás me ha salido mal y la he hecho de una y mil formas.

Son además las galletas más diplomáticas que he hecho nunca porque le gustan a todo el mundo. El acompañamiento perfecto tanto para la partida de brisca semanal de las señoras en el bar del pueblo, una merienda con cola-cao o el té de las cuatro en el Ritz. Son perfectas también para regalar y prometo que si lo hacéis lo peor que os dirán es: "parecen de pastelería".




{RECETA DE PASTAS RIZADAS DE MANTEQUILLA} (Receta de el monstruo de las galletas)


INGREDIENTES
  • 165 g de mantequilla (a temperatura ambiente)*
  • 85 g de azúcar glas
  • 1 huevo grande (a temperatura ambiente)
  • 250 g de harina
  • Pizca de sal
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para decorar (opcional)
  • Guindas
  • Chocolate




ELABORACIÓN

1. Precalienta el horno a 180ºC y tamiza la harina y el azúcar glas para deshacer posibles grumos que puedan contener.

2. Con las varillas de amasar o una cuchara o tenedor trabaja la mantequilla hasta que esté blanda y cremosa.


3. Echa el azúcar sobre la mantequilla y mezcla bien hasta obtener una masa homogénea.



4. Añade el huevo mezcla de nuevo hasta que quede bien integrado. (Si esta demasiado frio la mantequilla se volverá a endurecer y parecerá que la crema está cortada, si pasa esto sigue batiendo a velocidad más alta hasta que el huevo se integre bien).


5.  Echa la harina, la sal y la vainilla. Mezcla, a velocidad baja, lo justo, no más, hasta obtener una masa cremosa, algo pegajosa y homogénea.



6. Rellena una manga pastelera con la masa (cuanto menos la llenes más fácil de manejar será) y escudilla (dispensa) la masa sobre una placa de horno engrasada o cubierta de papel de horno o sílicona. Haz las pastas de la forma y tamaño que prefieras: aros, leguas rizadas, rosas, herraduras... Si quieres hacer pastas con guindas o similarres, decoralas antes de meterlas al horno. Procura que las galletas sean de tamaño similar, para que todas necesiten el mismo tiempo de horneado. (Si no tienes o no quieres utilizar una manga pastera puedes meter la masa en la nevera hasta que esté fría y sea más moldeable. Cuando esté lista solo tendrás que estirarla con un rodillo y dar la forma que más te guste a las galletas, al hornearlas no la perderán. Si ves que la masa se pega un poco espolvorea la superficie de trabajo con azúcar glas y si la masa se pega demasiado es probable que no esté suficientemente fría).




7. Hornea durante 10 minutos o hasta que las pastas hayan adquirido el tono deseado. (Si las prefieres blandas sácalas cuando aún estén blanquitas y si las prefieres más crujientes cuando comiencen a estar algo doradas.)


8. Fuera del horno deja que se enfríen antes de guardarlas en un recipiente cerrado y seco.

9. Para las pastas con chocolate: Funde un poco de chocolate en el microondas o al baño maría (si lo haces en el microondas deberás calentalo a intervalos cortos e ir mezclando el chocolate entre uno y otro para que no se queme.). 


10. Cuando el chocolate esté fundido baña las galletas, o parte ellas, en él (con cuidado porque se pueden romper) y colócalas sobre papel de horno después mételas en la nevera hasta que el chocolate se endurezca.



NOTAS

*Puedes utilizar la mantequilla que más te guste, incluso la más barata, pero debes tener en cuenta que dado que son galletas de mantequilla la calidad de la misma influirá decisivamente en el resultado, sabor y textura de las galletas. Por la misma razón y aunque nunca lo he probado, no es nada recomendable sustituir la mantequilla por margarina.




FUENTES

1. El monstruo de las galletas, pastas rizadas.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Pollo asado otoñal con uvas, aceitunas, romero y tomillo de Smitten Kitchen




Un amigo mío se acaba de marchar al país de los canguros, de los tiburones y de los kiwis, sin más maleta que una mochila y un par de tablas de surf. Si todo marcha bien disfrutará de Australia durante seis meses y volverá  con el pelo rapado (ya para siempre según dice), alguna tabla más, un moreno importante, el inglés pulido y con el orgullo hinchado por haber nadado en un mar atestado de cosas letales en el que yo no osaría a meter ni siquiera un dedo del pie. Volverá en verano, es decir que se saltará el otoño y también el invierno viviendo el sueño de mucha gente, el endless summer, el verano sin fin.

George Elliot no lo hubiera hecho, claro que tampoco era surfista. Ella proponía exactamente el viaje contrario a perseguir veranos: "¡Delicioso otoño! Mi alma está muy apegada a él, si yo fuera un pájaro volaría sobre la tierra buscando los otoños sucesivos." . Y es que aunque la idea de deshacerse de los meses más oscuros resulte más que tentadora los que nos quedamos aquí con octubre recién estrenado, sin alas con las que volar a ninguna parte ni veranos que se repiten haríamos bien en recordar que "la vida vuelve a empezar cuando refresca en otoño" 


F. Scott Fitzgerald, The Great Gatsby.

Vuelven  las calabazas, las castañas, las avellanas, las nueces, las manzanas, las peras, las mandarinas, el membrillo, las coles, las granadas y las uvas. Los platos contudentes, las ganas de encender el horno, las mantas, los jerséis, los paraguas.

Me gusta el otoño, el poeta melancólico de las estaciones. Y me gusta más con platos como este de Smitten Kitchen que aunque suene un tanto chapucero está buenísimo. Un pollo tostado y jugoso acompañado de una deliciosa salsa que invita al unte más reconfortante. He añadido unos toques personales a la receta que comparte Deb Perelman en su libro "The Smitten Kitchen Cookbook", como la adicción de la mantequilla, el vinagre y el tomillo. Podéis confiar en mi o no, da lo mismo. El pollo saldrá perfecto seguro. Espero que os guste.



{RECETA DE POLLO OTOÑAL CON UVAS, ACEITUNAS, ROMERO Y TOMILLO}

INGREDIENTES (para 6 personas)

  • 1'3 kg de pollo troceado, con piel y hueso.
  • Sal y pimienta negra molida
  • 1 cucharada de aceite de oliva 
  • 1 taza de uvas sin pepitas 
  • 1 taza de aceitunas kalamata sin hueso (u otra aceituna de tu elección)
  • 2 chalotas, o una cebolla roja en tiras
  • 1 rama pequeña de romero fresco
  • Un poco de tomillo fresco (opcional)
  • ½ taza de vino blanco
  • ½ taza de caldo de pollo (o de carne, verduras...)
  • Un chorrito de vinagre de módena o de jerez (opcional)
  • Una nuez de mantequilla (opcional)



ELABORACIÓN

1. Precalienta el horno a 230ºC

2. Limpia y seca el pollo y sazona con sal y pimienta. 

3. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio alto. Cuando esté bien caliente añade el pollo, con la piel hacia abajo. Es importante no abarrotar la sartén, por lo que si el pollo no entra en la sartén de manera que quede bastante espacio entre un trozo y el otro será mejor hacerlo en dos tandas. Para que el pollo quede bien dorado es igual de importante no moverlo más de lo necesario y darle la vuelta sólo cuando se haya dorado. Dos o tres vueltas y 5 minutos serán suficientes.

4. Cuando el pollo esté dorado colócalo con la piel hacia arriba sobre un recipiente apto para horno, si la sartén que has usado no lo fuera. Vierte los jugos que ha soltado por encima y echa también las uvas, las chalotas, las aceitunas, el romero y el tomillo.


5. Asa el pollo hasta que termine de cocinarse por dentro y se haya creado una salsa con los jugos de todos los ingredientes. Al rededor de 20 minutos.


6. Aparta el pollo, las uvas y las aceitunas a un plato y reduce la salsa a fuego medio alto con el vino, el caldo y el vinagre. Cuando se haya reducido a la mitad añade la nuez de mantequilla y remueve para que se integre bien.



8. Vierte la salsa sobre el pollo y sirve con pan.




NOTAS

1. Los ingredientes opcionales son los que he añadido yo a la receta original de Smitten Kitchen para adaptarla a mis gustos personales.

2. No he utilizado aceitunas de Kalamata sino las aceitunas que tenía más a mano. Tú también puedes utilizar las aceitunas que más te gusten. Lo mismo con la uva.


FUENTES

1. Deb Perelman, The Smitten Kitchen Cookbook.





lunes, 6 de octubre de 2014

Ternera en salsa de ostras con setas shiitake





Era el año 1888 en la China imperial. Lee Kam Sheung, amenazado por unos gangsters locales, se había visto obligado a abandonar su hogar en Qibao Xinhui, provincia de Guangdong para instalarse en la villa costera de Nam Shui, Zhuhai, donde abrió un pequeño restaurante y comenzó ganarse el pan cocinando ostras.  Un buen día, mientras hacía la sopa de ostra de la manera habitual Lee Kam Sheung perdió la noción del tiempo, coció de más la sopa y así, como quien no quiere la cosa, inventó la salsa que lo haría famoso. La mayoría de veces, cuando a uno se le va la pinza y olvida que tiene algo al fuego el resultado suele ser comida quemada pero no fue eso lo que se encontró Lee al levantar la tapa sino que el brebaje que normalmente era de color claro se había transformado en una salsa densa y oscura de fuerte sabor y aroma. La probó y le pareció vendible y así comenzó a promocionar su descubrimiento que se hizo tan popular que Lee acabó creando la compañía Lee Kum Kee para producirla en masa. Aquella compañía es a día de hoy una multinacional con mucho éxito que produce más 220 salsas y condimentos distintos para los cinco continentes.

Aunque la salsa de ostras auténtica es un concentrado que se obtiene de las ostras cocinadas a fuego lento y por un tiempo prologado la mayoría de las salsas que se venden bajo ese nombre hoy en día tiene muy poco que ver con ella. De hecho suelen contener bastante poca ostra y bastantes ingredientes intrusos como:  azúcar, harina, sal, almidón de maíz, colorante, glutamato monosódico...

A pesar de ello a mi me encanta y en casa siempre tenemos una botella. El pollo con salsa de ostras, por ejemplo, es un plato de emergencia de última hora muy habitual y demandado en mi casa. Se trocean unas pechugas o muslos de pollo se doran un poco en la sartén con ajo y por último se añade la salsa al gusto. En pocos minutos y sin apenas esfuerzo se obtiene un plato de sabor fantástico. Pero mi favorito es la ternera en salsa de ostras. Un clásico en los restaurantes chinos y con razón. Algo mágico pasa cuando se juntan estos dos ingredientes de fuerte sabor umami, algo que aunque al principio suena aberrante (ostras y ternera) pocos personas de carne y hueso, con sentido del gusto habrá a las que no les encandile.

Para hacer la ternera en salsa de ostras yo me inclino  por la versión más ligera y saludable de Ching He Huang, que utiliza la salsa con moderación y no añade ningún tipo de espesante adicional como la harina. Además me gusta añadirle cebolleta y setas shiitake, que combinan a la perfección con la salsa. Espero que os guste.



{RECETA DE TERNERA EN SALSA DE OSTRAS CON SETAS SHIITAKE}

INGREDIENTES
  • 350 gr de ternera
  • 1-2 tazas de setas shiitake
  • 2-3 dientes de ajo picados
  • Espinacas frescas
  • 1-2 guindillas (al gusto)
  • 1 cebolleta grande. laminada.
  • 4 cucharadas de salsa de ostras (al gusto)*
  • 2 cucharadas de salsa de soja 
  • Un chupito de vino de arroz Shaoxing o mirin**
  • Aceite suave (girasol, cacahuete...)
  • Una pizca de azúcar
  • Pimienta negra molida.

PREPARACIÓN

1. Prepara todos los ingredientes. Pica el ajo y corta en láminas la ternera. (Truco: antes de cortar la carne y para que quede más tierna golpéala con el cuchillo o con un martillo de cocina). Limpia las setas y las espinacas. (Reserva)

2. Coloca la carne en un bol y deja marinar con la soja, la salsa de ostras, una pizca de azúcar y pimienta negra molida.


3. Pon a calentar 2 cucharadas de aceite en un wok o sartén amplia. Cuando esté caliente añade el ajo, y la guindilla laminada. Saltea hasta que los ajos comiencen a dorarse.


4. Echa las espinacas junto al ajo y saltea justo hasta que comiencen a cocinarse. Saca a un plato.




5. Calienta otras 2 cucharadas de aceite en la misma sartén. Cuando esté caliente echa la carne y deja que se dore un poco antes de removerla.


6. Cuando la carne este medio hecha añade el vino y la cebolleta laminada. Cuando este listo saca a otro plato.


8. Saltea las setas shiitake en la misma sartén con un poco de la salsa de la carne y de aceite hasta que estén tiernas.


9. Echa la carne sobre las setas, remueve y sirve mientras esté caliente acompañado de las espinacas.



NOTAS

*La salsa de ostras se puede encontrar con facilidad en tiendas especializadas y en la sección de alimentación internacional de grandes hipermercados.

**El vino de Shaoxing es una de las variedades más famosas de huangjiu o vinos chinos tradicionales de arroz fermentado se puede encontrar en tiendas especializadas en alimentación oriental. El mirin es un vino dulce de arroz japonés. Se puede encontrar en supermercados orientales o en grandes supermercados en la sección de comida internacional y suele venderse en botellas de tamaño generoso, de litro o litro y medio. Si no los encuentras o no te interesa compralos puedes sustituirlos por vino blanco, jerez o ron blanco con azúcar por ejemplo.






FUENTES

1. Wikipedia, Salsa de ostras
4. Gastronomía y cía, salsa de ostras.
3. Youtube, CHING HE HUAN Chinese Food Made Easy Beef in oyster sauce Taste the Lin-Sanity
3. Lee Kum Kee, Oyster sauce history