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sábado, 3 de marzo de 2018

Pork buns, o bollos bao de cerdo. Una droga.





Cuando escribí en la lista de la compra 1'5 kg de panceta mi pareja me miro con desaprobación. Tenía dudas de que alguien le fuese a vender semejante monstruosidad. Yo le dije que en esta vida se puede comprar de todo, hasta blanqueamientos de ano, y que después de probar lo que iba hacer con ello me lo agradecería. La verdad es que tampoco estaba segura de que mereciera la pena embarcarse en aquel barco pero me había comprado dos libros, que afirmaban que los Pork Buns son una de las batallas que hay que dar en el siglo XXI y yo tiendo a hacer caso a mis libros.

 Más de un año después confirmo que los pork buns son una de las mejores cosas que se han cocinado en nuestra cocina y que por tanto me veo en la obligación de compartir esta receta con vosotros porque es otra injusticia más en este mundo podrido que aún haya gente que no los haya probado.

Es muy probable que a estas alturas ya sepáis de que va la historia de los Pork Buns. Son unos bocadillos de pan al vapor, blando y esponjoso rellenos de panceta de cerdo horneada a fuego lento y acompañada de encurtidos, salsa hoisin y cilantro. Así contado tampoco parece un bocadillo muy actual, algunos pensarán que la panceta es muy 1800, y a mi tampoco me interesaban en absoluto hasta que me compré dos libros de cocina estupendos, "Comfort food" de Jamie Oliver y "Simply Nigella" de Nigella Lawson, que tenían en común la receta de los Pork Buns.

Hasta entonces la belleza de los bocadillos no me había convencido, por muchos filtros de instagram que les pusieran, de que un trozo de panceta blando, sin ningún angulo crujiente y más gordo de lo que cualquiera en occidente consideraría aceptable fuera un buen negocio pero fue Nigella la que me convenció de que hacer la panceta en su propia grasa no era tan mala idea a pesar de todo.

La primera vez hice los panecillos de Jamie Oliver y el relleno de Nigella Lawson y quedaron maravillosos. Tanto que decidí comprarme otro libro, el libro del culpable de todo el tinglado que se ha montado alrededor de los Pork Buns, "Momofuku" de David Chang. Fue él quien hizo famoso la fórmula típicamente asiática de mezclar pan al vapor y carne suculenta en su restaurante "Momofuku" de Nueva York.



Chang empieza una de sus charlas diciendo "bueno creo que voy a explicaros porque estoy tan loco". Después de ver todos las entrevistas, video documentales y discursos que hay en youtube sobre el, creo que estoy en disposición de afirmar que lo que quiere decir con esta frase es que Chang consiguió sus estrellas michelín haciendo un disparate tras otro. No voy a hacer aquí una relación de todos ellos simplemente diré que su restaurante empezó a ir bien cuando se dio cuenta de que no funcionaba y aplicó el teorema Chang que consiste en que "si tu restaurante se va a pique, que se vaya a pique pero grandiosamente".

De los Pork Buns dice que nadie pensó que fueran una buena idea, que pensaban que nadie querría comer bocadillos de panceta y que los añadieron al menú casi por equivocación 11 horas antes. Este es un buen ejemplo de como muchas veces haríamos bien en tomar decisiones por encima de nuestro buen criterio porque los Pork Buns catapultaron a la fama al momofuku hasta el punto de que a día de hoy si los quisieran quitar del menú tampoco podrían porque saldría a la calle una horda de gente encolerizada gritando al unisono "quiero mi bocadillo, quiero mi bocadillo".



En su libro Chang cuenta que en las calles de Pekín se hinchó a comer char siu bao -pan al vapor relleno de cerdo asado- mañana, tarde y noche y que en Tokio, los sustituyo por los niku-man -la versión japonesa de sabor más suave- que compara con las hamburguesas de White Castle, que supongo, serán una versión de las del McDonalds. Mi pareja dice que las hamburguesas del McDonalds no son comida, son droga y la verdad es que en eso los bao y las Mc burgers se parecen.



El pan Bao se hace a partir de una masa de pan blanco simple, llamada mantou (parecida al pan de molde) que se hace al vapor en lugar de hornearse. Son bastante sencillos de hacer pero moldear las bolitas lleva su tiempo. Yo suelo hacerlos con la receta de David Chang, que es la que comparto en estate entrada, y da para 50 panecillos. Parece una barbaridad pero se pueden congelar y luego se agradece tenerlos a mano cuando quieras. Supongo que los que viváis en ciudad podréis encontrar bollos bao con mucha facilidad en supermercados asiáticos pero, aquí donde yo vivo, la única manera de conseguirlos es hacerlos.






En cuanto al relleno, a mi me gusta especialmente la receta de Nigella porque me parece más fácil que la de Chang, de hecho la primera vez que hice la receta de David Chang se me quemó. Chang hace una mezcla de sal y azúcar en la misma proporción y cubre la panceta con ella. Deja que respose en la nevera de 6 a 24 horas y lo hornea 1 hora, con la parte de grasa hacia arriba a 230ºC y otra hora más a 121ºC o hasta que la carne esté tierna.

Nigella, por otro lado, marina la carne en una mezcla de agua, sal y azúcar lo que hace, al menos en mi caso, que sea mucho más complicado que se te queme en horno y mucho más fácil que quede jugoso.

Espero que os guste tanto como a nosotros. 




miércoles, 13 de mayo de 2015

El pollo agridulce para los que nunca harían pollo agridulce


 


Nunca me ha gustado la salsa agridulce y tampoco nunca he sentido que el mundo necesitara para nada el ketchup cuando ya hay salsa de tomate. Tengo que confesar que ni una sola vez de todas las veces que he ido a un restaurante chino he pedido nada que contuviese en su nombre la palabra agridulce. Siempre he apartado celosamente lo más lejos posible la salsa agridulce de mi rollito de primavera y la única vez que probé el cerdo agridulce, que más de una persona me ha presentado como su plato favorito, sentí, por ellos, algo cercano a la lástima.

Que yo precisamente comparta una receta de pollo agridulce es casi una ironía pero que además lo haga con la sensación de compartir una de las mejores cosas que he hecho últimamente es, para mi, el colmo. Sin embargo así es la vida, siempre nos sorprende, y de vez en cuando conviene renovarse porque de lo contrario uno puede llegar a no soportar estar dos minutos más consigo mismo. Conviene revisar los prejuicios, limpiar el armario, cortarse el pelo y dar una oportunidad a esas cosas que una vez creiste infames. Como esta receta de pollo que constituye, como ya he dicho, algo así como un cambio de paradigma en mi cocina. Otra cosa a la que le he dado una nueva oportunidad más de una vez es al Ulysses de James Joyce pero ese, a pesar de que me gusten los libros complicados, me sigue pareciendo infumable pasen los años que pasen.



No es ninguna tonteria superar al Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y aceptar que uno puede a veces equivocarse y cambiar. Equivocarse con el camino que ha elegido, una tonteria que ha hecho, los zapatos que ha comprado, algo que ha dicho o equivocarse al pensar que porque algo no te haya gustado una vez tiene que seguir siendo así el resto de tu vida. Es necesario no tomarse tan en serio a uno mismo y dejar entrar el aire, el viento y la luz a ese pequeño rincón de autosuficiecia que quien más quien menos tenemos. Es importante tener siempre presente que ninguna persona lo sería si además no se contradijese a cada rato. Esa lección yo aún la sigo intentando aprender pero con este pollo lo he hecho más que bien.


El pollo agridulce es una versión del cerdo agridulce que a su vez es uno de los platos que nunca suele fallar en la carta de los restaurantes chinos occidentales. Parece ser que su origen se remonta al menos al siglo XVIII, en la provincia de Cantón. Entonces era un alimento reservado a las grandes familias de la zona del condado de Shunde. Fue durante el siglo XX, cuando este plato en concreto, y la gastronomía china en general, se dieron a conocer gracias a las poblaciones chinas que comenzaron a emigrar Estados Unidos y abrir allí sus restaurantes. Al comienzo ni siquiera se llamaba cerdo agridulce sino "chop suey", un nombre generico para platos que combinan carnes y verduras. 

Es un pollo extraordinariamente fácil de resolver que gusta a todo el mundo y además está listo en un santiamén. Esta es una de las cualidades que yo más admiro de la cocina asiática, la rapidez y simpleza con la que uno consigue un plato lleno de sabores, aromas y contrastes que además puede perfectamente funcionar como plato único y contentar a todos. 

Comparto esta receta con la firme convicción de que os gustará tanto como a nosotros. Espero que lo probéis y lo adaptéis a vuestro gusto.

{Con esta receta participo en el reto con premio de la comida lo primero}



lunes, 6 de octubre de 2014

Ternera en salsa de ostras con setas shiitake





Era el año 1888 en la China imperial. Lee Kam Sheung, amenazado por unos gangsters locales, se había visto obligado a abandonar su hogar en Qibao Xinhui, provincia de Guangdong para instalarse en la villa costera de Nam Shui, Zhuhai, donde abrió un pequeño restaurante y comenzó ganarse el pan cocinando ostras.  Un buen día, mientras hacía la sopa de ostra de la manera habitual Lee Kam Sheung perdió la noción del tiempo, coció de más la sopa y así, como quien no quiere la cosa, inventó la salsa que lo haría famoso. La mayoría de veces, cuando a uno se le va la pinza y olvida que tiene algo al fuego el resultado suele ser comida quemada pero no fue eso lo que se encontró Lee al levantar la tapa sino que el brebaje que normalmente era de color claro se había transformado en una salsa densa y oscura de fuerte sabor y aroma. La probó y le pareció vendible y así comenzó a promocionar su descubrimiento que se hizo tan popular que Lee acabó creando la compañía Lee Kum Kee para producirla en masa. Aquella compañía es a día de hoy una multinacional con mucho éxito que produce más 220 salsas y condimentos distintos para los cinco continentes.

Aunque la salsa de ostras auténtica es un concentrado que se obtiene de las ostras cocinadas a fuego lento y por un tiempo prologado la mayoría de las salsas que se venden bajo ese nombre hoy en día tiene muy poco que ver con ella. De hecho suelen contener bastante poca ostra y bastantes ingredientes intrusos como:  azúcar, harina, sal, almidón de maíz, colorante, glutamato monosódico...

A pesar de ello a mi me encanta y en casa siempre tenemos una botella. El pollo con salsa de ostras, por ejemplo, es un plato de emergencia de última hora muy habitual y demandado en mi casa. Se trocean unas pechugas o muslos de pollo se doran un poco en la sartén con ajo y por último se añade la salsa al gusto. En pocos minutos y sin apenas esfuerzo se obtiene un plato de sabor fantástico. Pero mi favorito es la ternera en salsa de ostras. Un clásico en los restaurantes chinos y con razón. Algo mágico pasa cuando se juntan estos dos ingredientes de fuerte sabor umami, algo que aunque al principio suena aberrante (ostras y ternera) pocos personas de carne y hueso, con sentido del gusto habrá a las que no les encandile.

Para hacer la ternera en salsa de ostras yo me inclino  por la versión más ligera y saludable de Ching He Huang, que utiliza la salsa con moderación y no añade ningún tipo de espesante adicional como la harina. Además me gusta añadirle cebolleta y setas shiitake, que combinan a la perfección con la salsa. Espero que os guste.



{RECETA DE TERNERA EN SALSA DE OSTRAS CON SETAS SHIITAKE}

INGREDIENTES
  • 350 gr de ternera
  • 1-2 tazas de setas shiitake
  • 2-3 dientes de ajo picados
  • Espinacas frescas
  • 1-2 guindillas (al gusto)
  • 1 cebolleta grande. laminada.
  • 4 cucharadas de salsa de ostras (al gusto)*
  • 2 cucharadas de salsa de soja 
  • Un chupito de vino de arroz Shaoxing o mirin**
  • Aceite suave (girasol, cacahuete...)
  • Una pizca de azúcar
  • Pimienta negra molida.

PREPARACIÓN

1. Prepara todos los ingredientes. Pica el ajo y corta en láminas la ternera. (Truco: antes de cortar la carne y para que quede más tierna golpéala con el cuchillo o con un martillo de cocina). Limpia las setas y las espinacas. (Reserva)

2. Coloca la carne en un bol y deja marinar con la soja, la salsa de ostras, una pizca de azúcar y pimienta negra molida.


3. Pon a calentar 2 cucharadas de aceite en un wok o sartén amplia. Cuando esté caliente añade el ajo, y la guindilla laminada. Saltea hasta que los ajos comiencen a dorarse.


4. Echa las espinacas junto al ajo y saltea justo hasta que comiencen a cocinarse. Saca a un plato.




5. Calienta otras 2 cucharadas de aceite en la misma sartén. Cuando esté caliente echa la carne y deja que se dore un poco antes de removerla.


6. Cuando la carne este medio hecha añade el vino y la cebolleta laminada. Cuando este listo saca a otro plato.


8. Saltea las setas shiitake en la misma sartén con un poco de la salsa de la carne y de aceite hasta que estén tiernas.


9. Echa la carne sobre las setas, remueve y sirve mientras esté caliente acompañado de las espinacas.



NOTAS

*La salsa de ostras se puede encontrar con facilidad en tiendas especializadas y en la sección de alimentación internacional de grandes hipermercados.

**El vino de Shaoxing es una de las variedades más famosas de huangjiu o vinos chinos tradicionales de arroz fermentado se puede encontrar en tiendas especializadas en alimentación oriental. El mirin es un vino dulce de arroz japonés. Se puede encontrar en supermercados orientales o en grandes supermercados en la sección de comida internacional y suele venderse en botellas de tamaño generoso, de litro o litro y medio. Si no los encuentras o no te interesa compralos puedes sustituirlos por vino blanco, jerez o ron blanco con azúcar por ejemplo.






FUENTES

1. Wikipedia, Salsa de ostras
4. Gastronomía y cía, salsa de ostras.
3. Youtube, CHING HE HUAN Chinese Food Made Easy Beef in oyster sauce Taste the Lin-Sanity
3. Lee Kum Kee, Oyster sauce history






martes, 9 de septiembre de 2014

Pollo a la naranja chino-estadounidense







No es necesario haber sido un buen cristiano ni haberse muerto para llegar a la puerta del cielo pero sí estar en forma porque son 999 escalones, uno detrás de otro, los que se deben subir para llegar a ella, o a una de ellas. 


Imagino que más de uno al llegar habrá sentido el impulso impostergable, de cantar aquella canción desesperada del Sheriff al que Dylan poetizo en su último aliento. Casi lo veo, al final de la escalera chillando a voz en grito "¡Knock Knock Knocking on heavens dooooorrr!", aunque seguramente esté más bien reservando el aliento y lamentándose más y más de haber sido lo suficientemente ingenuo como para pensar que efectivamente el inmenso agujero tendría al menos un timbre.

La puerta en cuestión esta en China, concretamente en el "Tianmen Mountain National Park" ubicado a 8 kilómetros de la ciudad de Zhangjiajie, noreste de la provincia de Hunan. Y es a esa preciosa provincia, a Hunan, a la que debemos el que hoy en día es uno de los platos de origen chino más querida por los occidentales: el pollo a la naranja.


El pollo a la naranja chino-estadounidense es un delicioso plato de pollo frito aderezado con una espesa salsa dulce agripicante aromatizada con naranja.  Esta receta se considera más una variante del pollo General Tso que del auténtico plato chino, que se elabora con piel de naranja seca (chenpi) picada, menos azúcar y vegetales como la zanahoria baby, entre otras cosas.

Desde que vi el pollo de cooking classy, no me lo he podido quitar de la cabeza y hoy, al ver que teniamos en casa un par de naranjas tocando la guitarra me lo he tomado como una señal y me he decidido a probarla. Decir que ha sido un éxito, es quedarse muy corta. A mis padres les ha encantado y esta claro que la receta ha venido para quedarse. Y si te gusta la comida china, el pollo, la naranja, las salsas agridulces, el picante o la vida creo que tu también deberias probarla. Seguro que no te defraudará.



{RECETA DE POLLO A LA NARANJA CHINO-ESTADOUNIDENSE}

INGREDIENTES
  • 650 gr de pollo deshuesado, cortados en trozos pequeños
  • 250 ml (1 cup) de caldo de pollo
  • 1 cucharada (Tbsp) de ralladura de naranja (2 naranjas pequeñas)
  • 125 ml (1/2 cup) de zumo de naranja fresco
  • 80 ml (1/3 cup) vinagre de arroz o vino blanco (opcional)
  • 60 ml (1/4 cup) de salsa de soja
  • 1 cucharada (tbsp) de mirin (vino de arroz japones)*
  • 2/3 de taza (cup) de azúcar**
  • 1/2 a 1 cucharadas (tbsp) de jengibre fresco picado 
  • 2 cucharadas (tbsp) de cebolla rallada
  • 2 dientes de ajo, finamente picados
  • 1-2 cucharaditas (tsp) de salsa Sriracha (opcional)
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 1/4 cups + 2 Tbsp de maicena***
  • 2 Tbsp de agua fría
  • 2 huevos grandes
  • Aceite suave para freír
  • Semillas de sésamo y cebolleta para decorar (opcional)


PREPARACIÓN

1. Limpia y corta el pollo en trozos pequeños. Mételo en una bolsa de congelar hermética.

2. Mezcla en un bol, el caldo de pollo, la ralladura y el zumo de naranja, el vinagre, la salsa de soja, el azúcar, el jengibre, la cebolla, el ajo, la salsa Sriracha y la pimienta. Cuando este bien mezclado echa 160 ml (2/3 cup) de la salsa al sobre el pollo. Cierra la bolsa y agita bien. Deja que repose en la nevera al menos 30 minutos.




3. Echa el resto de la salsa en un cazo y lleva a ebullición a fuego medio removiendo de vez en cuando.  

4. Mientras la salsa reduce, mezcla 2 cucharadas de agua con dos cucharadas de maicena. Cuando la salsa rompa a hervir echa la mezcla de maicena y continua cocinando a fuego medio bajo 1-2 minutos más. Hasta que la salsa haya espesado. Reserva.


5. Pon a calentar abundante aceite en una sartén. Saca el pollo de la nevera y sepáralo del marinado. Después rebozalo primero en huevo batido y después en maicena y frie hasta que esté dorado o hecho (7-10 min)



6. A medida que los trozos de pollo se hacen sácalos a un plato cubierto de papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. 

7. Cubre el pollo con la salsa y sirve decorado con semillas de sésamo y cebolleta cortada en láminas.



NOTAS

* Mirin: El mirin es un vino dulce de arroz japonés. Es un condimento indispensable de la cocina nipona que por su uso se podría decir que es el equivalente de nuestro vino de cocina. Se puede encontrar en supermercados orientales o en grandes supermercados en la sección de comida internacional y suele venderse en botellas de tamaño generoso, de litro o litro y medio. Yo lo encontré a un precio bastante económico en el macro. Para esta receta se puedes sustituir por sake, vino blanco, jerez o ron blanco o bien omitir porque no es necesario y la receta original no lo lleva.

** Azúcar: he seguido la receta de "cooking classy" al pie de la letra pero creo que podría mejorar, tanto en gusto como en contenido calórico, reduciendo un poco la cantidad de azúcar. 

*** Maicena: Nunca antes había rebozado el pollo en huevo y después en maicena y tengo varias  cosas que decir al respecto. La primera es que es que el resultado es sorprendemente distinto al rebozado con harina habitual. El rebozado tarda mucho más en adquirir un tono dorado y puede incluso que no llegue a adquirirlo pero gana en textura, ya que queda mucho más crujiente y robusto que con harina. Si lo deseas puedes rebozar el pollo con harina en su lugar. 


FUENTES

1. Cooking classy, Chinese orange chicken



lunes, 4 de agosto de 2014

Mi arroz tres delicias favorito





Me imagino la cara de ese alguien que pisa por primera vez un restaurante chino. Me lo imagino con la mirada inocente de un niño. En este preciso momento le sirven el arroz tres delicias que ha pedido casi por obligación y del que únicamente conoce el nombre. Mira el arroz, y lo vuelve a mirar. Su aspecto es cien veces más humilde que su nombre y se pregunta si acaso no se han equivocado y han olvidado las delicias. Había oído que el caviar era una delicia, que el vino era una delicia, que el chocolate era una delicia. Pero jamás, en todos los años que lleva vividos, ha oído a nadie describir un guisante con semejante grandiosidad. Quizá es que los chinos saben algo. Quizá es que los chinos conocen la importancia de lo cotidiano y adaptan su vocabulario a lo que saben, medita. 

Analiza el arroz un poco más y su desconcierto aumenta al observar que técnicamente lleva cuatro delicias (zanahoria, guisante, jamón y tortilla) y no tres. ¿Por qué?, se pregunta, ¿a qué viene esa manía de hacer que todos los platos parezcan acertijos?. Deja que la breve aparición de su inofensivo  T.O.C  pase y se anima a probarlo. No está mal, musita, nada mal. Hasta podría decirse, que no son tres, ni cuatro, ni cinco las delicias, sino tan solo una enorme delicia. 


Yo por mi parte, he probado ya suficientes arroces tres delicias, por no decir toneladas, como para haber formado una noción más o menos clara de lo que constituye para mi el arroz tres delicias perfecto, que en mi opinión debería estar elaborado con arroz de grano largo no demasiado hecho y 5 delicias: jamón, huevo, gambas, zanahoria y guisantes.

Y la buena noticia es que este plato es tan fácil de preparar en casa que no es difícil mejorar la receta de tu restaurante favorito  añadiendo tu pequeño toque personal. 

Esta es mi receta favorita, espero que la disfrutéis.



{RECETA DE ARROZ TRES DELICIAS}

INGREDIENTES
  • 3 tazas de arroz de grano largo tipo basmati, cocido y frío
  • 1 zanahoria, en juliana
  • 1 diente de ajo, picado
  • 1 taza de guisantes*
  • 1 taza de gambas
  • 1/2-1 taza de jamón york en tiras (en mi caso jamón de pavo)
  • 2 huevos
  • 3 cucharadas de mirin (opcional)
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva suave (u otro aceite suave)
  • 2 cucharadas de soja
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • Sal 

PREPARACIÓN

1. Prepara todos los ingredientes. Pica el ajo y corta el jamón y la zanahoria en tiras finas.


2. Calienta el aceite en una sartén o wok grande y dora el ajo con cuidado de que no se queme.


3. Echa las gambas y el mirin. Cuando las gambas comiencen a soltar su jugo el mirin a reducirse añade los guisantes y la zanahoria. Saltea hasta que las zanahorias estén blandas.



4. Bate los huevos junto a un poco de sal y una cucharadita de mirin y haz una tortilla. Rompe la tortilla cuando comience a estar hecha o córtala en tiras una vez lista.

5. Diluye el azúcar en la soja. Reserva.

6. Cuando las zanahorias y el resto de ingredientes estén bien cocinados añade el arroz, frío, el jamón y la tortilla y remueve bien. Incorpora la soja poco a poco y al gusto. Tal vez no será necesario añadir toda la mezcla. Prueba y corrige la sal si fuera necesario.



7. Sirve caliente o frio.


NOTAS

*No recomiendo utilizar guisantes en lata. Para esta receta dan mejor resultado  los guisantes congelados.

1. El mirin es un vino dulce de arroz japonés. Es un condimento indispensable de la cocina nipona que por su uso se podría decir que es el equivalente de nuestro vino de cocina. Se puede encontrar en supermercados orientales o en grandes supermercados en la sección de comida internacional y suele venderse en botellas de tamaño generoso, de litro o litro y medio. Yo lo encontré a un precio bastante económico en el macro. 
Es un ingrediente totalmente opcional, pero si tienes la suerte de ser dueño de una botella no dudes en utilizarla ya que da un sabor más dulce y sofisticado al arroz.

2. Las cantidades indicadas son orientativas y pueden ser modificadas al gusto.




jueves, 3 de julio de 2014

Los secretos de la ensalada china






Siempre que voy a un restaurante chino con mis amigos hay alguien que indefectiblemente pregunta a ver qué es lo que tiene la salsa esa tan buena que tiene la ensalada.  Mi pareja y mi hermana son este tipo de persona. A mi, que las salsas agridulces solo me producen placer cuando se alejan de mi vista, siempre me ha parecido muy curioso que una ensalada aparentemente tan sencilla levante en ellos tanta admiración y alabanza. Y tras años y años escuchando la misma canción por fin me he decidido a hacerla en casa, y resolver el misterio de una vez por todas. Al fin y al cabo, es solo una salsa. 

Lo único que verdaderamente temía es que tuviera ingredientes demasiado exóticos y difíciles de encontrar como diente de dragón, lágrimas de anguila o setas del Fujiyama. Afortunadamente no es el caso. Los encontré todos en un solo supermercado chino y a un precio bastante razonable. El resultado ha sido un éxito rotundo, según dicen los dos locos puestos en el tema, la salsa ha quedado igualita que la del restaurante. 

Uno de los ingredientes que he notado que no se incluye en muchas recetas de esta salsa que circulan por la red y que yo si incluyo en la mía, porque la "original" lo lleva, es el Ajinomoto. Quizá se deba a la polémica existente sobre el uso perjudicial de este ingrediente o a que puede no resultar fácil encontrarlo o al desconocimiento del uso del mismo. Yo jamás lo había utilizado antes para cocinar pero por lo que he leído si que lo he comido incontables veces ya que es un potenciador del sabor presente en muchos de los alimentos preparados, embutidos, snacks etc que consumimos habitualmente.  Joseph Zárate Salazar tiene un artículo muy interesante sobre este misterioso ingrediente en el que nos cuanta la historia bastante reciente de su descubrimiento: 

"Kikunae Ikeda era un profesor de universidad hasta que se volvió rico y prestigioso. «En las escuelas de Japón, lo recuerdan hasta hoy como uno de los diez inventores más grandes de la isla», cuenta el señor Nara. A principios del siglo XX, Ikeda era un bioquímico japonés de gafas y bigotes prolijos que descubrió que el glutamato era el aminoácido (la molécula orgánica constructora de las proteínas) que le daba ese sabor delicioso a la sopa de verduras y tofu que le preparaba su esposa. Ella le contó que su secreto era el kombu, un alga que al hervirse en agua produce dashi, un caldo rico en glutamato muy tradicional en Japón. En el laboratorio de la Tokio Imperial University donde enseñaba, Ikeda extrajo el glutamato del kombu y concluyó que este aminoácido dejaba un sabor particular en la lengua que no era salado, ni dulce, ni ácido, ni amargo: los cuatro sabores básicos que ya se conocían y que los libros de anatomía antiguos ubican erróneamente en las distintas regiones de la lengua. Se trataba de un quinto sabor al que llamó «umami», una palabra japonesa que significa «sabroso».
Pero Ikeda no estaba inventando nada: el umami —según los científicos del gusto— es un sabor característico del pollo, la carne curada, el pescado, el queso parmesano, la leche materna,  la salsa de soya,  las algas y el tomate. «El umami le da cuerpo a la comida», ha dicho Gary Beauchamp, jefe de la Monell Chemical Senses Center, un instituto científico que lleva casi medio siglo estudiando cómo percibimos los sabores. «Si lo agregas a una sopa, tendrás la sensación de que pasa de ser sólo agua salada a comida». Sucede lo mismo cuando alguien agrega queso parmesano (el alimento natural con más glutamato libre en todo el planeta) a su plato de spaghetti: lo que hace es estimular los receptores umami (llamados PR1) de su lengua y enviar un mensaje de felicidad al cerebro. Como un atleta que se inyecta esteroides para aumentar su musculatura, un plato soso necesita glutamato para mejorar su desempeño en la boca de quien lo prueba. El profesor Ikeda había encontrado el componente común en los platos que le gustaba a la gente desde hacía siglos.
La receta de una preparación exquisita puede ser simple o complicada, pero triunfará con una sola molécula. Cuando Kikunae Ikeda publicó su hallazgo en la Journal of the Chemical Society of Tokyo, ya había estabilizado el aminoácido para que todos tuvieran el umami al alcance de la mano. Era una fórmula sencilla: al combinarlo con sal y agua obtuvo un cristal soluble y fácil de almacenar, el Glutamato Monosódico (MSG por sus siglas en inglés). Los cristales tienen un sabor desagradable si se los prueba solos: un gusto cárnico y concentrado demasiado gigante para una astilla tan minúscula. El profesor sabía que sólo funcionaría como aditivo, así que patentó su invento con eficiencia japonesa, se asoció con el exitoso empresario Saburosuke Susuki, y ese mismo año comenzó a vender el sazonador en una botellita roja con el nombre de Ajinomoto («esencia del sabor»)."   
Joseph Zárate Salazar, Historia Sazonada del Ajinomoto 
Con o sin Ajinomoto, y si de veras sois amantes de esta ensalada espero que la probéis porque no os defraudará. 




{RECETA DE ENSALADA CHINA}

INGREDIENTES
Para la ensalada
  • Lechuga iceberg
  • Zanahoria 
  • Agar-agar en hebras* 
  • Jamon York o gambas (en mi caso pavo)
Para el aliño blanco agridulce
  • 1/2 taza de vinagre de arroz (preferible) o vino blanco*
  • 1/2 taza de azúcar
  • 3 cucharaditas de Ajinomoto
  • 1 o 2 cucharaditas de sal
  • 2 cucharadas soperas de aceite de girasol


PREPARACIÓN

1. Prepara la salsa de aliño agridulce. Bate todos los ingredientes con la batidora durante aproximadamente 5 minutos. Deja que la salsa repose al menos 2 horas.




2. Hidrata el agar-agar en agua fria al menos 15 minutos antes de preparar la ensalada


3. Corta la lechuga iceberg en tiras finas. Para que quede más crujiente sumergela en agua muy fría.


4. Prepara el resto de ingredientes. Corta en tiras finas la zanahoria y el jamón.

5. Mezcla todos los ingredientes y aliña con la salsa agridulce justo antes de servir.

Fuentes: Mundo recetas, Receta de Salsa China
El rincon de Maribel, Ensalada china


NOTAS

*Yo compré el agar-agar  en una tienda de alimentación oriental a un precio muy económico, pero también se puede encontrar en grandes supermercados en la sección internacional o en herbolarios.

*El Ajinomoto o  glutamato monosódico se puede encontrar,  en supermercados orientales o en tiendas de alimentación Latinoamericana. También en la sección internacional de algunos supermercados. En caso de no querer usarlo se puede omitir aunque yo nunca lo he hecho.

*El vinagre de arroz se puede encontrar fácilmente en grandes supermercados y en tiendas de alimentación oriental.

1. La cantidad de azúcar se puede disminuir un poco a gusto de cada uno aunque prácticamente todas las recetas que he consultado hacen hincapié en que las cantidades de azúcar y de vinagre sean iguales.