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sábado, 3 de marzo de 2018

Pork buns, o bollos bao de cerdo. Una droga.





Cuando escribí en la lista de la compra 1'5 kg de panceta mi pareja me miro con desaprobación. Tenía dudas de que alguien le fuese a vender semejante monstruosidad. Yo le dije que en esta vida se puede comprar de todo, hasta blanqueamientos de ano, y que después de probar lo que iba hacer con ello me lo agradecería. La verdad es que tampoco estaba segura de que mereciera la pena embarcarse en aquel barco pero me había comprado dos libros, que afirmaban que los Pork Buns son una de las batallas que hay que dar en el siglo XXI y yo tiendo a hacer caso a mis libros.

 Más de un año después confirmo que los pork buns son una de las mejores cosas que se han cocinado en nuestra cocina y que por tanto me veo en la obligación de compartir esta receta con vosotros porque es otra injusticia más en este mundo podrido que aún haya gente que no los haya probado.

Es muy probable que a estas alturas ya sepáis de que va la historia de los Pork Buns. Son unos bocadillos de pan al vapor, blando y esponjoso rellenos de panceta de cerdo horneada a fuego lento y acompañada de encurtidos, salsa hoisin y cilantro. Así contado tampoco parece un bocadillo muy actual, algunos pensarán que la panceta es muy 1800, y a mi tampoco me interesaban en absoluto hasta que me compré dos libros de cocina estupendos, "Comfort food" de Jamie Oliver y "Simply Nigella" de Nigella Lawson, que tenían en común la receta de los Pork Buns.

Hasta entonces la belleza de los bocadillos no me había convencido, por muchos filtros de instagram que les pusieran, de que un trozo de panceta blando, sin ningún angulo crujiente y más gordo de lo que cualquiera en occidente consideraría aceptable fuera un buen negocio pero fue Nigella la que me convenció de que hacer la panceta en su propia grasa no era tan mala idea a pesar de todo.

La primera vez hice los panecillos de Jamie Oliver y el relleno de Nigella Lawson y quedaron maravillosos. Tanto que decidí comprarme otro libro, el libro del culpable de todo el tinglado que se ha montado alrededor de los Pork Buns, "Momofuku" de David Chang. Fue él quien hizo famoso la fórmula típicamente asiática de mezclar pan al vapor y carne suculenta en su restaurante "Momofuku" de Nueva York.



Chang empieza una de sus charlas diciendo "bueno creo que voy a explicaros porque estoy tan loco". Después de ver todos las entrevistas, video documentales y discursos que hay en youtube sobre el, creo que estoy en disposición de afirmar que lo que quiere decir con esta frase es que Chang consiguió sus estrellas michelín haciendo un disparate tras otro. No voy a hacer aquí una relación de todos ellos simplemente diré que su restaurante empezó a ir bien cuando se dio cuenta de que no funcionaba y aplicó el teorema Chang que consiste en que "si tu restaurante se va a pique, que se vaya a pique pero grandiosamente".

De los Pork Buns dice que nadie pensó que fueran una buena idea, que pensaban que nadie querría comer bocadillos de panceta y que los añadieron al menú casi por equivocación 11 horas antes. Este es un buen ejemplo de como muchas veces haríamos bien en tomar decisiones por encima de nuestro buen criterio porque los Pork Buns catapultaron a la fama al momofuku hasta el punto de que a día de hoy si los quisieran quitar del menú tampoco podrían porque saldría a la calle una horda de gente encolerizada gritando al unisono "quiero mi bocadillo, quiero mi bocadillo".



En su libro Chang cuenta que en las calles de Pekín se hinchó a comer char siu bao -pan al vapor relleno de cerdo asado- mañana, tarde y noche y que en Tokio, los sustituyo por los niku-man -la versión japonesa de sabor más suave- que compara con las hamburguesas de White Castle, que supongo, serán una versión de las del McDonalds. Mi pareja dice que las hamburguesas del McDonalds no son comida, son droga y la verdad es que en eso los bao y las Mc burgers se parecen.



El pan Bao se hace a partir de una masa de pan blanco simple, llamada mantou (parecida al pan de molde) que se hace al vapor en lugar de hornearse. Son bastante sencillos de hacer pero moldear las bolitas lleva su tiempo. Yo suelo hacerlos con la receta de David Chang, que es la que comparto en estate entrada, y da para 50 panecillos. Parece una barbaridad pero se pueden congelar y luego se agradece tenerlos a mano cuando quieras. Supongo que los que viváis en ciudad podréis encontrar bollos bao con mucha facilidad en supermercados asiáticos pero, aquí donde yo vivo, la única manera de conseguirlos es hacerlos.






En cuanto al relleno, a mi me gusta especialmente la receta de Nigella porque me parece más fácil que la de Chang, de hecho la primera vez que hice la receta de David Chang se me quemó. Chang hace una mezcla de sal y azúcar en la misma proporción y cubre la panceta con ella. Deja que respose en la nevera de 6 a 24 horas y lo hornea 1 hora, con la parte de grasa hacia arriba a 230ºC y otra hora más a 121ºC o hasta que la carne esté tierna.

Nigella, por otro lado, marina la carne en una mezcla de agua, sal y azúcar lo que hace, al menos en mi caso, que sea mucho más complicado que se te queme en horno y mucho más fácil que quede jugoso.

Espero que os guste tanto como a nosotros. 




miércoles, 7 de enero de 2015

Cómo hacer tortillas mexicanas de harina de trigo caseras, paso a paso





Soy consciente de  que la comida mexicana no es patrimonio de la humanidad solo por sus fajitas, nachos, tacos y burritos pero cuando voy a un restaurante mexicano, cosa que no sucede muy a menudo, es para comer una o varias de estas pendejadas. Recuerdo perfectamente lo que pedí la última vez que estuve en un uno: fajitas de pollo. Me sirvieron un pollo con verduras hervido con la mayor sencillez posible acompañado de un fila de pequeñas tortitas de harina. Recuerdo que pense que aquello no presagiaba nada bueno y cómo instantes después, tras rellenar una pequeña tortilla templada y suave, rellenarla y masticarla, cambie de opinión al instante. Cierto es que tenía hambre, pero aquello estaba muy por encima de mis expectativas, estaba delicioso. Creo que fue ya por la tercera fajita cuando me vino la revelación, las tortillas marcaban toda la diferencia. Eran suaves, ligeras, esponjosas y elásticas y estaban tan sabrosas que apenas si necesitaban el relleno del pollo. Llegué entonces a una segunda conclusión, las tortillas que suelo comprar en el super empaquetadas, aunque prácticas, son en realidad una autentica mierda seca e insípida. 



Unos días después de mi experiencia en el mexicano empecé mi búsqueda de la mejor receta para hacer tortillas de harina de trigo caseras. La suerte del principiante quiso que las primeras me salieran bastante bien, lo suficiente para animarme a seguir intentándolo. Las segundas, sin embargo, fueron un churro, me envalentoné, agregué todo el agua de golpe y la masa quedo ingobernable. Las terceras, no estaban mal pero demasiado secas. A la cuarta empezó la remontada, porque salieron mejor que las primeras... y hasta hoy porque, aunque aún no he terminado mi búsqueda de la mejor receta, creo que esta es chingona y merece un reconocimiento, además son bastante, bastante, mejores que las empaquetadas.

Esta no es una receta complicada, es más bien de panarra nivel parvulario, pero requiere su práctica. Lo más complicado es dar forma redonda a las tortitas porque al principio, no lo dudes ni por un momento, te saldrán engendros como esté: 

Demostración de todas las cosas que pueden salir mal la primera vez que intentas hacer una tortilla redonda.

...O peores. Tampoco hay que preocuparse en exceso por su apariencia porque, como decía la abuela mexicana de esta señora, "no tienen que estar redondas porque al cabo no van a entrar rodando". 

Además, cuando las probéis el aspecto será la última cosa en que os importe. Serán vuestras tortillas y todo el mundo sabe de las propiedades curativas de la comida echa por uno mismo que se come con las manos, envuelta en una tortilla.


No en vano fue en hacer fajitas en lo que pensó Ross cuando se enteró, de una manera algo violenta, de que Rachel y Joey estaban saliendo. Estoy bien, repite el pobre hombre con una voz inquietantemente aguda, estoy bien. Estaba al borde de la histeria:
"Ross - Todo esta saliendo bien. Yo y Charlie, vostros dos... ¿sabéis lo que deberíamos hacer?
Rachel -¿Calmarnos?
Ross -No, deberíamos cenar todos juntos. Sí, lo haremos mañana por la noche. ¡Cocinaré yo!
Joey -¿No crees eso seria un poco raro?
Ross -¿Raro? ¿Qué es raro? Lo único raro sería que a alguien no le gustara la comida mexicana porque voy a hacer ¡¡FAJITAS!!"



Espero que os gusten. Y si alguno de vosotros tiene alguna sugerencia que hacer sobre la receta estaré encantada de escucharla.

Ándale a hacer tortillas todo el mundo.



viernes, 29 de agosto de 2014

La maravillosa pizza sin amasado de Iban Yarza. Descubre la pizza sin estrés






Pienso que todo el mundo debería tener guardada como oro en paño dentro de su recetario una buena receta para hacer su propia pizza casera. Porque hacer tu propia pizza, partiendo de un simple puñado de harina y agua es uno de los espectáculos más reconfortantes y deliciosos de la tierra. Un tratamiento antiestrés, antiarrugas, antimaldeamores y anti loquesequiera a disposición de cualquiera, incluidos los "yo no tengo tiempo para esas cosas", los "uff, qué pereza", los "yo con estas manazas no toco nada" y los "yo ni lo he intentado pero no puedo". Todos ellos caben, y muchos más, en esta receta fácil, barata y extremadamente práctica del panarra Iban Yarza. 

No hace falta decir que la pizza es uno de mis platos favoritos. Todos tenemos pequeños vicios inconfesables y, no se lo contéis a la policía de los carbohidratos, pero el mio es la pizza. La como prácticamente todas las semanas y en mis épocas doradas incluso con más frecuencia. Por eso hace tiempo que llevo investigando y experimentado distintas maneras de hacerla en casa. 

La diferencia entre una pizza y tu opinión es que yo he pedido pizza,

No es una tarea fácil porque el mayor inconveniente para conseguir hacer la pizza como un autentico pizzaiolo es el más dificil de cambiar: el horno. El horno perfecto para hacer una pizza es el de leña, que suele alcanzar temperaturas alrededor de los 400ºC, mientras que un horno eléctrico normal apenas alcanza los 250ºC. Como se puede apreciar, la diferencia es notable. Y por eso los humanos modernos desposeídos de aquel clásico horno de leña, se las han tenido que ingeniar para simular en su humilde hogar las condiciones ideales para la pizza. Una de ellas es utilizar una piedra de horno para pizza, otra es hacer la pizza sobre una sartén de hierro fundido justo debajo del grill, es el método que utiliza Heston Blumenthal. El hierro se calienta y mantiene el calor mejor que una bandeja convencional por ello ayuda a obtener el calor necesario para asustar a la pizza y formar esas burbujas de aire atrapadas en la masa que la hacen más autentica. Otro método consiste en depositar primero la pizza justo en la base del horno para que la parte inferior reciba el mayor calor posible y se tueste y después subirla a la parte superior del horno para dorarla bajo el grill. Yo utilizo este método, y además conseguí, a base de ser una paliza, que mi pareja me hiciera una plancha redonda de hierro fundido para poner debajo de la pizza que creo que hace su función pero pesa como un muerto. La pena es que mi horno es terco y viejuno y el menos idóneo para hacer pizza, pues se apaga durante un tiempo cuando alcanza demasiada temperatura... Algo muy irritante, aunque yo lo quiero igual. Existen más técnicas como: hacerla a la sartén primero y meterla en horno después, utilizar un horno para pizza en la barbacoa etc.

BakerStone Box, un horno para pizza en la barbacoa.

En cuanto a los ingredientes, hay que dar gracias a que son pocos, porque llegan a ser más y la historia sería interminable. La mayoría de personas afirman que la harina para hacer la vera pizza napolitana, es la harina 00 antimo caputo. Harina de media fuerza o harina normal en nuestro idioma. Otros que la harina de fuerza, otros que una mezcla de ambas. A veces se añade un poco de sémola otras un poco de harina de maíz. En cuanto al agua, un food geek de seattle afirma que el champán es un sustituto a tener en cuenta. La levadura creo que esta más o menos consesuado que da lo mismo utilizar fresca que seca aunque hacerla con masa madre sería lo suyo. Si se quiere rizar el rizo, en modernist cuisine han ideado un producto llamado "microencapsulated leavener" que permite hacer pizza esponjosa sin levadura ni levado. Algunos amasan y amasan y amasan otros como Iban Yarza y Gabriele Bonci, "el Miguel Ángel de la pizza", como lo llaman en Estados Unidos, afirman que es mejor dejar que ese trabajo lo haga el tiempo. Y yo que he tenido el gusto de probar su pizza en su restaurante "pizzarium" de Roma, creo que tiene razón. Pero también los demás. No sé. A mi si la pizza esta hecha con gusto, me gustan todas. 


Y por último está el eterno debate de si la masa debe ser fina o gordita. Y esto ya es un gusto enquistado en cada uno que no tiene nada de debate. Lo mejor de hacerla casera es que el grosor de tu pizza lo decides tu. A mi me gusta la pizza con bordes esponjosos, y con cuerpo, no demasiado fina, pero tampoco tan gorda como para que parezca que estas comiendo pan. Lo mio son los puntos medios. Si a ti te gusta más fina solo tendrás que estirarla más y si por el contrario la prefieres gorda, menos. Todo muy lógico.

Bien, dicho esto, no queda más que compartir esta fántastica receta que es mi nueva favorita por muchas razones. La primera es que es una masa que te permite mucha más libertad que las demás. He hecho pizzas con las que necesitaba escribir un horario para estar segura de que me daría tiempo a hacerla respetando los tiempos de levado, sin terminar cenando a las 24:00. Este no es el caso. La pizza de Ivan la haces y te olvidas de ella siquieres hasta 4 días. Así como suena de bien, es. Después el amasado. Personas con tendinitis, problemas de vagueza extrema, complejo principiante. No preocuparse, esta es vuestra receta, porque no hay que hacer nada más que dar un poco de forma y esperar y esperar. Es ese tiempo de espera, por cierto, el que le aporta a la masa un aroma especial, ya que el tiempo permite que se desarroyen aromas que utilizando cantidades ingentes de levadura y haciendo una pizza express no se consiguen.

En fin, espero que te haya convencido. Prueba a hacer tu propia pizza y deja que el buen humor te invada de golpe al probarla. Te prometo que pasará.



{RECETA DE PIZZA DE IBAN YARZA}


INGREDIENTES (para 3 bases)

  • 525 gr de harina panificable (o harina común)
  • 340 gr de agua
  • 20 gr de aceite de oliva
  • 11 gr de sal
  • 5 gr de levadura fresca ( 1,5g levadura seca de panadero)
  • Polenta o sémola de maiz (opcional)





PREPARACIÓN

1. Disuelve la levadura en el agua e incorpora el resto de  ingredientes al bol. Mezcla con la mano hasta solo hasta que quede todo bien integrado. (La masa en este momento será informe y bastante pegajosa). Deja reposar 15 minutos en el bol.





2. Coloca la masa sobre una superficie de trabajo limpia y ligeramente enharinada. Enharinaate las manos. Pliéga la masa sobre sí misma unas cuantas veces. Deja que repose 5 minutos más.


3. Corta la masa en 3 porciones de 250-300 g. cada una (opcional).


4. Forma una bola con cada uno de los trozos y guárdalas en la nevera en tuppers untados en aceite (tapados) o bolsas de plástico herméticas. Aguantará sin problemas 3 ó 4 días.


5. Precalienta el horno a todo lo que de . Importante que dejes la bandeja en la que vayas a hornear la pizza dentro del horno para que coja temperatura.

6. Saca la masa del recipiente con cuidado y colocala sobre una mesa de trabajo ligeramente enharinada para que no se pegue (yo suelo usar un poco de polenta en lugar de la harina porque le da una textura extra y un sabor especial. Es un truco que segun tengo entendido utilizan algunas pizzerias famosas). Aplástala con la yema de los dedos, empezando por la parte más cercana a ti y dirigiéndote hacia delante, repite esta operación un par de ocasiones hasta conseguir que la masa mida unos 15cm de diámetro. Sigue estirándola dándole forma redondeada y espolvoreando más harina si fuera necesario). También puedes utlizar el rodillo o la gravedad, agarrando la masa con una mano y dejandola caer por el otro extremo.




7.  Una vez lista, acomódala sobre un papel de horno. Hunta un poco de aceite. Pon los ingredientes de tu elección sobre la masa (procura que no estén demasiado húmedos porque afectaría negativamente a la masa).


8. Cuando el horno este suficientemente caliente, mete la pizza directamente sobre la base del horno, así tendrá un golpe de calor que imita a los hornos de leña. Dejala ahí 3 minutos y cuando comience a dorarse, subela a la bandeja bajo el grill durante 2 minutos o hasta que esté lista. (Los tiempos variarán en función del horno, en el mio los 3 minutos fueron 10, o más, y los 2 otros 10 más o menos)

9. Sirve.



NOTAS

1. En el siguiente vídeo puedes ver a Iban Yarza preparando una pizza muy similar a esta en el programa de cocina Robin Food.




FUENTES

1. Los cerezos en flor.blogspot, Pizza miss italia. 
2. Programa Robin food, Pizza para los que nunca harían pizza.


viernes, 7 de marzo de 2014

Focaccia de romero, aceitunas y tomate seco de Gordon Ramsay





La focaccia es un pan plano muy tradicional de la cocina italiana de elaboración similar al de la pizza. Es un pan cruijiente en el exterior y esponjoso en el interior que se aromatiza con hierbas y se aliña con aceite de oliva y sal gruesa.

Si nunca has hecho pan en casa, y estás dispuesto a darle una oportunidad, este será el comienzo de tu gran historia de amor con tu horno. Habrá un antes y un después. Porque la elaboración de este pan es tan sencilla y el resultado tan espectacular que jamás volverás o obviar que tienes un horno. 

Y cuando digo sencilla me refiero a que, prácticamente no hay que saber amasar y de que, además, el tiempo de amasado es de unos irrisorios, diez minutos. Ja. La masa es tersa y maleable, nada que ver con esas aterradoras masas informes, pringosas y pegajosas capaces de desmoralizar hasta al más intrépido y valiente de los caballeros. El tiempo de horneado es de media hora. Sí, en serio. Media hora de nada.

Lo dicho, dale una oportunidad, porque no te arrepentirás. Palabra.

Para hacer esta focaccia he usado la receta de Gordon Ramsay que vi en el capítulo once de su programa  "The ultimate Cookery Course" (En español: las cien mejores recetas de Gordon Ramsay). He usado otras recetas para la masa, pero encuentro que esta es la  mejor. Aunque, la verdad, es que he echado de menos un poco de cebolla o queso, lo cual corregiré sin duda en la siguiente, que será, seguro, pronto. 


{RECETA DE FOCACCIA DE ROMERO, ACEITUNAS, TOMATE SECO}

INGREDIENTES
  • 500 gr de harina de fuerza
  • 20 gr de sémola
  • 15 gr de levadura seca de panadería
  • 50 ml de aceite de oliva, y un poco más
  • 320 ml de agua templada
  • 75 gr de aceitunas negras deshuesadas (u otras)
  • 150 gr de tomates secos hidratados
  • 2-3 ramas de romero (solo las hojas)
  • Sal marina (Al gusto) 
  • Pimienta negra molida (fresca)

PREPARACIÓN

1. En un bol grande, mezclamos, la harina, la sémola, la levadura y dos pizcas de sal. Debemos asegurarnos de que los ingredientes queden bien repartidos.


2. En otro recipiente mezclamos el agua templada con el aceite de oliva

3. Hacemos un agujero en medio de la harina con las manos (como si fuera un volcán) y añadimos en él gradualmente el líquido. Vamos integrando los ingredientes moviendo la harina de los lados hacia el centro del volcán. (Será más fácil hacerlo primero con un tenedor o una cuchara y después, cuando la masa comience a tomar forma, hacer una bola con las manos).


4. Enharinamos ligeramente una mesa y  amasamos unos 10 minutos con las manos, hasta que quede una masa suave y elástica. Una manera de saber que la  masa esta lista será comprobando que al presionar ligeramente con el dedo hacia adentro la masa recupera su forma rápidamente.


5. Enharinamos ligeramente un bol grande y depositamos en él la masa. Cubrimos con plástico transparente o un paño húmedo y lo dejamos reposar, en un lugar cálido, alejado de las corrientes de aire, de 30 a 60 minutos, o hasta que doble su volumen.



6. Precalentamos el horno a 200°C. Y acomodamos la masa a un molde aceitado de mas o menos, 28 x 20cm. Sazonamos el fondo del molde con sal marina (sin pasarnos). Nos untamos los dedos con aceite y amoldamos la masa a la forma del molde, presionando con suavidad hacia los lados con los dedos. 

7. Decoramos. Presionamos las aceitunas y los tomates hacia adentro con las manos. Deben quedar semi enterrados. Sazonamos con sal y pimienta y esparcimos por toda la superficie las hojas de romero. 


Mi molde era demasiado pequeño y con la masa sobrante he hecho un panecillo

8. Aliñamos el pan con un poco de aceite de oliva y lo metemos en el horno, precalentado, unos 30 minutos o hasta que adquiera un tono dorado.

9. Dejamos enfriar, desmoldamos y servimos cortado en rebanadas.


NOTAS


1. Aunque la focaccia aromatizada con romero es perfecta, podemos usar las hierbas aromáticas que más nos gusten, como, por ejemplo, orégano, tomillo y albahaca. Los demás ingredientes decorativos también pueden ser sustituidos. Yo he añadido atún pero también podemos añadir cebolla, ajo o queso. También podemos cambiar los tomates secos por tomates cherries y eliminar las aceitunas, si no nos gustan. Las posibilidades son infinitas.

2. Si preferís usar levadura fresca o prensada solo debéis tener en cuenta que necesitares el triple de la cantidad de levadura seca indicada. Es decir, 45 gr. 




martes, 18 de febrero de 2014

La científica, experimentada, contrastada e infalible tarta de limón de Heston




Afortunadamente la vida me da muchos limones. La familia de mi novio tiene un limonero de cuatro estaciones enorme capaz de abastecer a toda una ciudad y me suelen traer bolsones de ellos recogidos de ese singular y precioso árbol que da fruto durante todo el año. No hay estación, ni día en que me falten limones. Y cuando la semana pasada me trajeron una bolsa más, sentí la necesidad impostergable, de mostrarles mi agradecimiento transformando aquello en una exquisito postre.

Tenía claro cristalino el postre que haría; la tarta de limón de Heston Blumenthal. A pesar de no haber probado una en mi vida y a pesar de saber que podía estar metiéndome en la boca del lobo por propia voluntad. La verdad es que en lo que respecta a la cocina, me gusta el riesgo, experimentar aunque luego me salga una patata. 


Pero tras los destrozos ocasionados en mi primera aventura con este insólito chef que tanto me gusta, esta vez no he querido aventurarme en la niebla sin cubrirme bien las espaldas. Dicho de otra manera, por fin me he comprado el termómetro de cocina. Lo compré durante una excursión que hice a Ikea, con mi madre y mi tía. Es perfecto. Así es mi nuevo ojito derecho:

Gracias a él, he creado una tarta bastante respetable. Cremosa, cítrica, crujiente y no demasiado dulce. Mi regalo de agradecimiento ha sido un éxito y ha contribuido a aumentar el aprecio que se le tiene al limonero familiar y sus golosinas amarillas.

He aquí la receta de la "científica, experimentada, contrastada e infalible tarta de limón":




{RECETA DE TARTA DE LIMÓN, DE HESTON}

INGREDIENTES
Para la base
  • 300 gr de harina
  • 150 gr de mantequilla sin sal fría*
  • ½ cucharadita (tsp) de sal
  • 120 gr de azúcar glas
  • 3 yemas de huevo grandes
  • Semillas de ½ vaina de vanilla 
  • Ralladura de ½ limón*
  • 1 huevo para pintar
Para el relleno
  • Ralladura de 5 limones (5 tbsp)
  • Zumo de 5 limones (150 ml aprox)
  • 300 ml de nata para montar
  • 390 gr de azúcar
  • 9 huevos grandes
  • 1 yema de huevo grande
  • Colorante amarillo (Opcional)

ELABORACIÓN

1. Mezclamos la harina, la mantequilla y la sal. Podemos hacerlo a mano o en un procesador de alimentos. Si optamos por el procesador, usaremos el utensilio de amasado y mezclaremos a baja potencia durante 2-3 minutos. Buscamos conseguir una textura arenosa en ambos casos.





2. En otro bol mezclamos el azúcar glas y las yemas de huevo con las varillas.




3. Añadimos las semillas de vainilla y la ralladura de limón a la mezcla de yemas. Y después añadimos esta mezcla a la de mantequilla y harina. Seguimos mezclando, a baja potencia hasta que se integren todos los ingredientes y se haya formado una masa muy suave. (Aproximadamente 3-5 minutos)


4. Moldeamos la masa y la envolvemos en film transparente. Dejamos que repose al menos 1 hora en la nevera.


5. Tapamos la masa con film transparente y la amasamos con un rodillo hasta reducir su grosor al de dos monedas de céntimo o  2mm, lo dejamos en la nevera 30 minutos.

6. Rellenamos un molde de 26cm (2.5cm de profundidad) con ella. Presionando bien los bordes. (Cuidado: si la masa esta demasiado fría se agrietará, y si por el contrario esta demasiado caliente, será demasiado blanda y difícil de manejar)


 8. Precocer la base. Consiste en cocer la base sola en primer lugar. La pinchamos con un tenedor y luego arrugamos un trozo de papel de horno, para así obtener algo más moldeable que se adapta mejor a la masa. 
Para evitar que la masa suba, pondremos sobre el papel arrugado unas bolas de cerámica, legumbres o monedas bien lavadas. Heston utiliza monedas porque conducen mejor el calor. Cocemos la pasta a 190ºC durante 20 minutos


9. Batimos con una batidora de mano un poco de masa que nos ha sobrado con un huevo. Cuando la masa lleve 20 minutos en el horno, quitamos el papel de horno y el peso de encima, y con un pincel de cocina, pintamos toda la superficie con la mezcla de masa líquida. Así sellaremos cualquier agujero que haya podido formarse en la masa. Dejamos la base 10 minutos más en el horno.

10. Preparamos el relleno de crema. Rallamos y exprimimos 5 limones. Añadimos 9 huevos grandes y una yema también grande. 390 gramos de azúcar y 300 gramos de nata para montar. Ponemos el bol al baño maría y batimos con una varilla. Lo mantenemos hasta que la mezcla alcance los 60ºC


11. Colamos la mezcla con un colador fino. Y nos deshacemos de las burbujas de la superficie del líquido, con una cuchara.



12. Precalentamos el horno a 120ºC  y metemos la base para que se temple un poco,

13. Rellenamos la base hasta arriba. El relleno todavía estará líquido por eso la mejor es rellenarlo directamente en el horno.


14. Horneamos hasta que la crema alcance los 70ºC, aproximadamente 25 minutos. Es importante comprobar la temperatura regularmente sobre todo hacia el final. Sacamos del horno. Cuando se enfríe tendrá la consistencia perfecta. (Cuidado al insertar el termómetro. Hay que hacerlo con delicadeza, de lo contrario se formará un surco en la tarta como el que se puede ver en la imagen de abajo en la mía).


15. Antes de servir cortamos los bordes que sobresalen de la tarta rodeándola con un cuchillo afilado (No es necesario, es una simple cuestión de estética). Opcionalmente podemos espolvorear azúcar sobre la tarta y quemarlo con un soplete para crear una capa de caramelo crujiente. Es conveniente hacerlo al servir porque si lo hacemos con demasiada antelación el caramelo se ablandará. También podemos cubrir la tarta con merengue.

Fuentes: Channel4 / In search of Heston

NOTAS

1. Es importante que la mantequilla este bien fría. Si no lo está podéis meterla en el congelador. Y si usáis mantequilla con sal puede que sea mejor que no añadáis la sal.

2. Cuidado con la ralladura de limón. Es importante rallar únicamente la parte amarilla de la piel del limón, ya que si usamos la parte blanca, amargará la tarta. Si no tenéis un buen rallador, podéis hacerlo con  más precisión usando un cuchillo bien afilado.

3. Tras hacer la tarta os sobrarán 4 claras de huevo. No las tiréis. Usadlas para hacer un merengue, o un bizcocho de claras como éste, o éste. También podéis usarlas para hacer una mousse o un sorbete.
Una opción más sana, muy sana de hecho, es hacer una tortilla o revuelto de claras, al estilo culturista. Quedan muy bien aromatizadas, con espinacas, con jamón o con pimientos por ejemplo. También podéis montarlas y añadirlas a una tortilla de huevo entero, le darán esponjosidad. Si ninguna de las opciones anteriores os atrae, recordad que siempre las podéis congelar.  (Para saber más)








Video demostración de Heston Blumenthal