martes, 4 de febrero de 2014

Batido Martin 'n' Lewis de 5$




En la película Pulp Fiction, Mia Wallace consigue llevar a cenar a Vincent Vega al Jackrabbit Slim's. Un restaurante con decorado retro muy americano que Vincent describe como un museo de cera viviente. Cuando viene el camarero Buddy Holly, Vincent ordena un steak Douglas Sirk sangriento como el infierno y una coca-cola de vainilla. Mia, una hamburguesa Durward Kirby, también sangrienta, y un batido de cinco dólares Martin ‘n’ Lewis, ante la estupefacción de Vincent, que no da crédito a sus oídos y le pregunta:
"Vincent- ¿Acabas de pedir un batido de 5 dólares? -Mia asiente- Un batido, ¿con leche y helado?
Mia- Que yo sepa sí.
Vincent -¡De cinco dólares!-Vincent pregunta al camarero- ¿No le ponéis Bourbon ni nada?
Buddy- No.
Vincent- Sólo quería comprobarlo."
Más adelante, cuando llega el batido, no puede resistirse a probarlo. Debe comprobar a qué sabe un batido de 5 pavos y termina declarándolo una jodida delicia:
"Goddamn! That's a pretty fuckin' good milk shake. I don't know if it's worth five dollars, but it's pretty fuckin' good."

Este famoso batido debe su nombre a una  pareja de humoristas de los años 40 y 50, Martin ‘n’ Lewis. Martin ‘n’ Lewis eran hombres blancos, razón por la que es un batido de vainilla. El de chocolate lleva el nombre de Amos ‘n’ Andy, un programa de radio muy popular en los estados unidos protagonizado por actores de raza negra.


Martin ‘n’ Lewis
Amos ‘n’ Andy



{RECETA DE BATIDO MARTIN ‘N’ LEWIS DE 5$}

INGREDIENTES
  • 1 plátano de tamaño medio (pelado)
  • 1 vaina de vainilla o 1/2 tsp de pasta o extracto de vainilla*
  • 300 gramos de helado de nata (o clotted cream ice cream si te queda algo)
  • 200 gramos de yogur natural
  • 250 ml de leche entera
  • 2 cucharadas de miel
  • 5 cubitos de hielo
  • Una pizca de sal
  • Nata montada (para adornar)
  • 4 cerezas confitadas (para adornar)
PREPARACIÓN
  1. Cortamos por la mitad la vaina* de vainilla y extraemos las semillas con ayuda de un cuchillo.
  2.  Metemos las semillas en el vaso de la batidora junto con el resto de ingredientes.
  3. Batimos hasta que la mezcla este suave y espumosa. 
  4. Vertemos el batido en vasos grades y lo adornamos con la nata montada y las cerezas.

NOTAS
* Si no tenemos muy clara la diferencia entre la vaina, el extracto y la pasta de vainilla Maria Lunarillos explica muy bien aquí  los tipos de vainilla que podemos encontrar y sus usos.
* Tirar el maravilloso perfume de la vaina de vainilla es un desperdicio innecesario. Si lo metemos en un tarro hermético y lo enterramos con 200 gr de azúcar glass obtendremos azúcar avainillado casero y muy útil en otras recetas.




Fuentes: Filmin / Shortlist





lunes, 3 de febrero de 2014

Milliways, el restaurante del fin del mundo



"El Restaurante del Fin del Mundo es una de las empresas más extraordinarias en la historia de la hostelería. Se construyó con los restos fragmentarios de..., se construirá con los restos fragmentarios de..., es decir, se habrá construido para esta época, y así ha sido en realidad... 

Uno de los problemas fundamentales en los viajes a través del tiempo no consiste en que uno se convierta por accidente en su padre o en su madre. En  el hecho de convertirse en su propio padre o en su propia madre no existen  problemas que una familia bien ajustada y de mentalidad abierta no pueda  solucionar. Tampoco hay problema alguno en cuanto a modificar el curso de la  historia; el devenir de la historia no cambia porque toda ella encaja como un  rompecabezas. Todos los cambios importantes se producen antes de las cosas que supuestamente debían cambiar, y al final todo se arregla. 

Sencillamente, el problema fundamental es de gramática, y para este tema la  principal obra de consulta es la del doctor Dan Callejero, Manual del viajero del tiempo, con 1.001 formaciones verbales. Ese libro enseña, por ejemplo, a describir algo que está a punto de ocurrirle a uno en el pasado antes de que se salte dos días con el fin de evitarlo. El suceso se describirá de manera diferente según con quién esté hablando uno desde el punto de vista del tiempo natural, desde un momento en el futuro lejano o en el pasado remoto, y se hace más complejo por la posibilidad de mantener conversaciones mientras que en realidad uno se dedica a viajar de un tiempo a otro con intención de convertirse en su propia madre o en su propio padre. 

Antes de dejarlo, la mayoría llega hasta el Futuro Semicondicionalmente Modificado del Subjuntivo Intencional Subinvertido Pasado Plagal; y en realidad, en ediciones posteriores del libro, todas las páginas que siguen a ese punto se han dejado en blanco para ahorrar costes de impresión. 

La Guía del autoestopista galáctico pasa por alto ese laberinto de abstracción académica, observando únicamente de pasada que el término «Futuro Perfecto» se abandonó desde que se descubrió que no lo era. 

Pero sigamos. 

El Restaurante del Fin del Mundo es una de las empresas más extraordinarias de la historia de la hostelería. 

Está construido con los restos fragmentarios de un planeta destruido que está (habrá estado) encerrado en una enorme burbuja de tiempo y proyectado hacia el tiempo futuro en el preciso momento del fin del mundo. 

Muchos dirán que esto es imposible. 

Los clientes ocupan (tendrán encupo) su sitio en las mesas y disfrutan (enyantarán) de comidas fastuosas mientras ven (vierorán) el estallido de toda la creación. 

Muchos dirán que esto es igualmente imposible. 

Se puede ir (haber ido ya) al sitio que se prefiera sin necesidad de reservarlo con anterioridad (posterioridad previa), porque puede hacerse la reserva en forma retrospectiva cuando uno llegue a su tiempo actual. (Se puede pedir mesa cuando antes de ir se haya uno vuelto a casa.) 

Muchos insistirán en que esto es absolutamente imposible.

En el restaurante puede uno conocer y cenar con (se podía conocer con y cenar a) una muestra representativa y fascinante de toda la población del espacio y del tiempo. 

Esto también es imposible, según podría explicarse con paciencia. 

Se le puede hacer tantas visitas como se quiera (se podía envisitar y renvisitar... etcétera; para más correcciones del pasado consúltese el libro del doctor Callejero), con la seguridad de que uno jamás se encontrará consigo mismo debido al desconcierto que ello suele producir. 

Dicen los incrédulos que, aunque el resto fuera verdad, que no lo es, esto es claramente imposible. 

Lo único que hay que hacer, es depositar un penique en una cuenta de ahorro en la era de cada cual, y cuando se llegue al Final del Tiempo sólo la operación de interés compuesto significará que el precio fabuloso de la comida ya está pagado. 

Muchos afirman que esto no es sólo imposible, sino claramente demencial, y es por lo que los directivos de publicidad del sistema estelar de Bastablon idearon este lema: «Si usted ha hecho seis cosas imposibles esta mañana, ¿por qué no redondearlas con un desayuno en Milliways, el Restaurante del Fin del Mundo?» "

Douglas Adams, El restaurante del fin del mundo.


domingo, 2 de febrero de 2014

Imitando a Heston. Aventura número uno: huevos escoceses




"¿Cómo conseguimos que siga líquida la yema de un huevo que ha sido cocida, frita y horneada? ¿Imposible? No, es fácil."
 Heston Blumenthal

Así describe la wikipedia a Heston Blumenthal:
"Heston Marc Blumenthal OBE (High Wycombe, Buckinghamshire, 27 de mayo de 1966) es el chef y propietario de The Fat Duck, un restaurante con tres estrellas Michelín situado en Bray (condado de Berkshire), votado como «Mejor Restaurante del Reino Unido» por The Good Food Guide en 2007 y 2009, y «Mejor Restaurante del Mundo» por varios chefs en 2005. Es, junto a Ferran Adrià de El Bulli, el cocinero que más habitualmente encabeza las clasificaciones de mejores cocineros del mundo en la actualidad. Blumenthal (pronunciado |ˈbluːmənθɔːl|) es famoso por su aproximación científica a la gastronomía y ha sido descrito como un alquimista de la cocina por su innovador estilo de cocinar."  
Canal cocina, emite actualmente un programa de este singular chef, llamado "Al estilo de Heston". En él, Heston, nos enseña, basándose en sus investigaciones, la mejor manera de cocinar recetas clásicas como el pollo asado, las patatas fritas y el huevo escalfado. El programa consta de 6 cápitulos de 22 minutos. Y cada uno de ellos está dedicado al estudio de un ingrediente básico:  huevos, pollo, carne, chocolate, queso y patatas.

Desde el momento en que lo vi, sentí un ansia irrefrenable por hacer todas sus recetas (y de comprarme un térmometro, que ya me está costando). Me entusiasma ver cocinar a Heston, me parece tan extraño como ver cocinar a un reloj. Para escalfar un huevo, 80ºC y 4 minutos, la tarta de limón estará lista cuando el relleno alcance los 70ºC... ¿Quién habla así?. Yo no, pero me gustaría.

Heston parece ser amigo íntimo de sus ingredientes, como si tomase habitualmente el té de las cinco conversando con ellos. No parece haber, truco que no conozca, ni detalle que se le escape. Parece tenerlo todo bajo control. Y para mi, que soy el desastre en persona, seguir sus milimétricos consejos e imitar sus técnicas, suena, o sonaba, de lo más tentador.

Hasta hoy, me decía a mí misma, con cierta ingenuidad: si sigo sus consejos ¿qué puede salirme mal?. Bueno, ya tengo la respuesta: Muchas cosas. Muchas cosas pueden salirme mal y me han salido peor que mal. De hecho, he hecho tantas chapuzas que he acabado inventando platos nuevos para dar salida a todas ellas.

El plato que he escogido para comenzar mi aventura culinaria con Heston son los huevos a la escocesa. Ninguna razón en especial. No los había probado nunca y parecían fáciles. Pero nada más lejos.

He cometido varias faltas graves. La primera es que he sido incapaz de cocer un huevo a media cocción durante 3 minutos. Me han salido todos crudos. He probado el primero y al aceptar con resignación que los demás estarían en la misma condición los he vuelto a cocer. No quería pasarme, así que los he cocido sólo 3 minutos más. Tampoco estaban hechos. Ya eran 2 los huevos que tenía en el plato de los caídos. No pasa nada, me he dicho, los usaré para el empanado. Todavía conservaba la inocencia. Cuando por fin, he conseguido cocerlos, he topado con un obstáculo mayor.  Pelarlos ha resutado ser   la tarea más frustrante de toda la historia de mi cocina. Aquello se rompía por todas partes. La clara se aferraba con uñas y dientes a la cáscara y las yemas se desparramaban en todas direcciones. Así he pasado un buen rato. Hasta el punto de que he llegado a utilizar 14 huevos y solo me han salido con dignidad 4. Y ninguno de ellos a fuego medio. Con todos los huevos sin hacer y cocidos de aquella manera, he hecho una tortilla. La famosa tortilla de huevos a los que les falta un hervor con queso gorgonzola y mantequilla. A mi padre le ha encantado. Y a mí también.

El segundo gran fracaso ha sido el puré, o pasta, de salchicha. En mi caso, a pesar de tener todos los ingredientes perfectamente medidos, era un puré tan pegajoso e indomable que he tenido que echar cartas en el asunto. Le he añadido más sal, y nada. Más harina y bueno. Mal que bien, he conseguido enrollar los dichosos huevos. Pero he perdido uno por el camino (Sólo quedaban tres). Al pobre lo he aplastado tanto con la carne que ha explotado. Esta es la razón de mi segundo invento. Hamburguesa de salchicha con huevo incrustado. No está mal. La recomiendo.

Con la masa de salchicha que me ha sobrado he hecho un huevo escocés cobarde. Es decir, sin huevos. Un chiste malo.

Y todo lo demás ha ido bien. De hecho ya puedo decir, que he sido capaz de hervir, freír y hornear un huevo sin que se me cuaje la yema. Eso sí. De fácil, Heston, nada.

Mis obras maestras:

Mi obra magna, la yema está incluso demasiado poco hecha.




{RECETA DE HUEVOS A LA ESCOCESA DE HESTON}

INGREDIENTES
  • 10 huevos medianos
  • 450 g salchichas de buena calidad sin piel.
  • ½ tsp pimentón
  • 2 tsp harina de maiz
  • 45 g mostaza
  • Sal y pimienta negra
  • Harina
  • 50 ml leche entera
  • 125 g pan rallado 
  • Aceite de cacahuete para freir (En mi caso de girasol)

PREPARACIÓN
  1. Ponemos 8 huevos en una cazuela. Los cubrimos con agua fría (El agua debe quedar unos 3cm por encima de los huevos). Ponemos la cazuela con tapa sobre fuego alto.
  2. Cuando el agua comience a hervir, apartamos la cazuela del fuego y la dejamos reposar 3 minutos. Mientras tanto, llenamos un bol con agua y hielo y cuando hayan pasado los 3 minutos, introducimos en él los huevos. Los dejamos enfriando de 10 a 15 minutos.
  3. Quitamos la piel a las salchichas y las trituramos en la batidora con el pimentón, la harina de maíz  la mostaza y un poco de agua fría.  Todo esto tiene que ligarse de alguna manera y formar una pasta y para ello utilizaremos un pegamento sorprendente: la sal común. Al mezclarse la sal activa unas proteínas de la carne que actúan como un pegamento y ayudan a unir la masa. Dividimos la masa resultante en 8 bolas de aproximadamente 55 gr.
  4. Cuando los huevos estén listos, los pelamos cuidadosamente con ayuda de una cucharilla.
  5. Aplastamos las bolas de salchicha. Para ello, depositamos las bolas entre dos laminas de plástico transparente o film. Después pasamos por encima el rodillo y cuando el círculo esté hecho, quitamos el plástico superior. Ponemos un huevo en el centro y lo envolvemos con la carne usando para ello el plástico inferior. Enroscamos como un caramelo, la parte superior del plástico, los bordes, y presionamos un poco. No demasiado o se nos romperá el huevo.  Lo metemos en la nevera 20 minutos.
  6. Preparamos el rebozado. Ponemos en un plato harina sazonada con un poco de pimienta negra molida y sal. En otro plato batimos los dos huevos y la leche. Y cubrimos un tercer plato con pan rallado. Después quitamos el plástico a las bolas y las rebozamos en harina, luego en huevo batido y finalmente en pan rallado. Los volvemos a meter en la nevera 15 minutos.
  7. Precalentamos el horno a 190ºC. Y ponemos a calentar la freidora a 190ºC o llenamos una cazuela honda con abundante aceite y lo calentamos a fuego alto hasta que alcance la misma temperatura.
  8. Freímos los huevos escoceses de dos en dos. El objetivo es que el recubrimiento quede dorado y crujiente lo más deprisa posible porque finalizaremos la cocción el horno. Bastará con un par de minutos y así el calor no podrá alcanzar la yema de huevo.
  9. Por último, los horneamos 10 minutos a 190ºC.
Fuente: Channel4



jueves, 30 de enero de 2014

Ratatouille o Confit Byaldi





«En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que, a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probablemente más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura.
Pero hay veces en las que un crítico realmente se arriesga en pro del descubrimiento y la defensa de algo nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos. Anoche yo viví una nueva experiencia, una comida extraordinaria procedente de alguien singularmente inesperado. Afirmar que tanto la comida como el cocinero han cuestionado mis ideas preconcebidas sobre la buena cocina, sería quedarse muy corto. Me han estremecido hasta lo mas profundo.
En el pasado, nunca oculté mi desdén por el lema del Chef Gusteau: "Cualquiera puede cocinar", pero me doy cuenta de que no había comprendido realmente lo que quería decir con ello. No es que cualquiera pueda ser un gran artista, sino que los grandes artistas, pueden proceder de cualquier lugar. Resulta difícil imaginar orígenes mas humildes que los del genio que cocina hoy en Gusteau, y que, en opinión de un servidor, es nada menos que el mejor Chef de Francia.
Volveré pronto a Gusteau, hambriento de creaciones.»

Lo mejor de francia, crítica gastronómica de la Ratatouille de Remy.Por Anton Ego (Ver escena)


Ratatouille es una receta provenzal elaborada a base de diferentes hortalizas muy popular en Francia.  Su nombre completo es ratatouille niçoise. Existen diversas variantes de este plato en toda la cuenca mediterránea: Pisto en Castilla, Samfaina o Xamfaina en Cataluña, Tumbet en Mallorca, Capotana en Italia, Kaputana en Malta, Lecsó en Hungría, Imán Bayaldi en Turquía…

La Ratatouille que elabora Remy en la película esta basada en la receta del chef estadounidense Thomas Keller, que a su vez es una variciación del Confit Byaldi, inspirado en el plato turco Imán Bayaldi, del chef francés Michel Guérard. 

Lo que diferencia el Confit Byaldi de Michel Guérard de una tradicional Ratatouille es que en ella los vegetales no se fríen antes de hornearlos y se cortan en finos discos en lugar de en tacos. Guérard también eliminó los pimientos y añadió en su lugar champiñones. 

Cuando Brad Lewis, productor de la película, preguntó a Thomas Keller como prepararía una Ratatouille para el critico gastronómico más famoso del mundo, este pensó en elaborar una versión del Confit Byaldi, al que añadió dos salsas, la salsa pipérade en la base y la vinagreta, y diseñó  un plato con las verduras dispuestas en forma de acordeón.

Para hacer este plato he adaptado ligeramente la receta de Confit Byaldi de Thomas Keller publicada en el New York Times.


{RECETA DE RATATOUILLE DE REMY}

INGREDIENTES
Para la cama de Piperrada o Piperade 
  • ½ pimiento rojo 
  • ½ pimiento amarillo
  • ½ pimiento verde
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen
  • 2 o 3 ajos picados (al gusto)
  • 1 cebolla amarilla
  • 340 gr o 3-4 tomates pera, con su jugo. (Pueden ser de lata)
  • 2 ramitas de tomillo fresco 
  • 1 ramillete de perejil
  • 1 hoja de laurel
Para los vegetales
  • 1 calabacín en rodajas muy finas
  • 1 berenjena en rodajas muy finas
  • 1 calabacín amarillo en rodajas muy finas
  • 4 o 5 tomates pera, en rodajas muy finas
  • 2 o 3 ajos picados
  • 2 cucharadas aceite de oliva
  • Tomillo fresco
  • Sal y pimienta negra molida
  • Papel sulfurizado o papel del horno
Para la vinagreta
  • 1 cucharadita vinagre balsámico
  • 1 cucharada aceite de oliva virgen 
  • Hierbas aromáticas frescas variadas (tomillo,perifollo)
  • Sal y pimienta negra molida al gusto

PREPARACIÓN

1. Para la piperrada. Precalentamos el horno a 230°C. Cubrimos una bandeja de horno con papel de aluminio ligeramente aceitado. Limpiamos y cortamos por la mitad los pimientos. Nos deshacemos de las semillas y los depositamos sobre la bandeja con la parte cortada hacia abajo. Los sazonamos con un poco de sal y aceite y los horneamos durante 15-20 minutos, hasta que empiecen a dorarse ligeramente y la piel se les suelte. Los sacamos del horno y dejamos que se enfríen suficiente como para poder manipularlos. Los pelamos y los troceamos finamente.


2. Pelamos y picamos una cebolla y 2-3 ajos. Los añadimos a una cazuela junto con el aceite y pochamos a fuego bajo durante unos 8 minutos. No queremos dorarlos, solo ablandarlos.

3. Añadimos los tomates (pelados, sin semillas y troceados), el jugo de los tomates, el tomillo, el perejil y la hoja de laurel. Lo dejamos cocer a fuego lento durante 10-15 minutos. No queremos que se dore, buscamos una textura suave y blanda que haya perdido casi todo el líquido.


4. Añadimos a la cazuela los pimientos troceados y dejamos que se cocinen. Apagamos el fuego, apartamos las hierbas y comprobamos que el punto de sal este a nuestro gusto.

5. Reservamos 1 o 2 cucharada de la mezcla para la vinagreta y esparcimos bien el resto, sobre un molde para horno de unos 20cm.

6. Para los vegetales. Bajamos la temperatura del horno a 140-150ºC. Con ayuda de una mandolina o un cuchillo bien afilado, cortamos en rodajas lo más finas posibles, los calabacines, la berenjena y los tomates. 



7. Comenzaremos a colocar los discos por el borde exterior del molde y en sentido circular hacia el centro.


8. Cubrimos toda la superficie superponiendo los discos en orden alterno, por ejemplo: calabacín, berenjena, calabacín amarillo y tomate
.

9. Mezclamos aceite, ajo picado, hojas de tomillo, sal y pimienta y regamos por encima la mezcla.

10. Cubrimos el bol con papel de aluminio, apretando bien los bordes para que esté bien sellado. Horneamos unas 2 horas, hasta que las verduras se noten tiernas al pincharlas con un cuchillo.

11. Destapamos, subimos la temperatura del horno a a 180ºC y horneamos 30-40 minutos más. Las verduras deben estar asadas pero deben mantener su consistencia. Sacamos del horno.

12. Para la vinagreta. Combinamos en un bol, el vinagre, el aceite, las hierbas, la sal , la pimienta y la cucharadas de piperade reservadas. La usaremos para aliñar o para decorar al emplatar.

13. Servimos. Podemos emplatar en caliente colocando las verduras en forma de caracol como Remi. Para ello cogemos una porción de Ratatouille con una espátula o pala y la giramos 90º y decoramos el plato con la vinagreta. También podemos guardarlo en al nevera y servirlo frió ya que el Confit Biyaldi, como la mayoría de los Ratatouilles, mejora con el tiempo. Si quisiéramos calentarlo lo haríamos en el horno a 180ºC. Y si consideramos que hay exceso de líquido en el molde, lo pondremos a fuego medio hasta reducirlo.

NOTAS

1. Procura que los vegetales sean de tamaño similar. Será más fácil colocarlos y quedará mas bonito y uniforme.
2. Puedes batir tanto la piperrada como la vinagreta para que sus texturas queden más suaves. La vinagreta incluso la puedes omitir y aliñar, si quieres, tu Confit con vinagre balsámico en su lugar.







miércoles, 29 de enero de 2014

Cupcakes de zanahoria y piña










“Vegetables are a must on a diet. I suggest carrot cake, zucchini bread, and pumpkin pie.”
"Las verduras son imprescindibles en una dieta. Yo sugiero la tarta de zanahoria, el pan de calabacín y pastel de calabaza"
Garfield Eats His Heart Out by Jim Davis


Aunque resulte extraño usar zanahorias para hacer un postre, esta hortaliza se ha usado en pasteles y dulces desde la Edad Media, época en la que los endulzantes eran escasos y caros, mientras que la zanahoria, que contiene más azúcar que cualquier otra verdura a excepción de la remolacha azucarera, era mucho más fácil de encontrar, por lo que se usaba para elaborar dulces y postres.*

Las zanahorias de color naranja que comemos hoy en día, provienen de la variedad morada domesticada en el Asia Central, posiblemente en la actual Afganistán, durante el siglo X. No adquirieron su característico color hasta el siglo XV o XVI. Cuando la Casa de Orange-Nassau, en los Países Bajos, popularizó la variedad naranja, hoy denominada occidental,  como emblema y símbolo de la lucha por la independencia holandesa. 

Zanahorias de diferentes tipos y colores
Todos hemos escuchado alguna vez, el mito de que la zanahoria es buena para la visión. Fueron los griegos quienes comenzaron esta creencia. Y después, durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno Británico ayudo a asentarla como creencia popular, al afirmar que los pilotos británicos comían grandes cantidades de zanahorias para mejorar la visión nocturna. No hace falta ser un genio para haber advertido ya que la hortaliza no posee poderes mágicos y que la razón de las proezas de los pilotos, era otra. La zanahoria resultaba ser uno de los pocos alimentos que no escaseaban durante los años de racionamiento de la guerra. Y la visión nocturna por zanahorias resulto ser tan falsa como el hierro en las superespinacas de Popeye. Fue en esta época cuando se popularizó de nuevo el pastel de zanahoria en el Reino Unido. Y posteriormente en Estados Unidos y Europa donde la receta se fue perfeccionando hasta convertirse en el delicioso pastel que es, hoy en día.

En cuanto a los cupcakes, literalmente "tartas en taza", aunque suene muy moderno, no dejan de ser, más que pequeñas tartas, en formato individual, horneadas en cápsulas y frecuentemente adornada. A veces incluso hasta rayar lo Kitsch.


{RECETA DE CARROT CAKE CUPCAKES}

INGREDIENTES (Para 12 cupcakes)
  • 140 g de harina
  • 1 cucharadita (tsp) de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharadita (tsp) de canela
  • 1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla
  • 2 huevos
  • 115 g de azúcar
  • 120 ml aceite de oliva suave (u otro aceite de sabor suave)
  • 150 g de zanahoria (pelada y rallada)
  • 140 g de piña en su jugo (picada y escurrida)
  • 5 nueces (peladas y troceadas)
Para el frosting
  • 225 gr de queso crema (frío)
  • 75 gr mantequilla (10 minutos fuera de la nevera)
  • 100 gr de azúcar glas
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla 

PREPARACIÓN

1. Precalienta el horno a 160º.

2.Tamiza la harina con la canela y el bicarbonato de sodio. Resérvalo.



3. Pela y ralla la zanahoria.

4. Trocea la piña muy bien y escurre el exceso de líquido.


5. En otro recipiente, bate los huevos con el azúcar y el aceite 3-4 minutos a velocidad alta.



6. Incorpora la harina poco a poco y con la velocidad más baja de la batidora.


7. Con ayuda de una espátula,  incorpora la piña y la zanahoria rallada. Es importante hacerlo con cuidado para que el aire que contiene la masa no se escape. Hazlo con suaves movimientos envolventes. Cuando esté bien distribuidos añade  las nueces.


8. Rellena los papelitos para cupcakes hasta 3/4 de su capacidad.




9. Hornea 20-22 minutos o hasta que adquieran un tono dorado o hasta que al insertar un palillo éste salga limpio.

10. Tras sacarlos, deja que reposen 5 minutos en la bandeja de horno y después colócalos sobre una rejilla.



11. Para el frosting de queso. Bate la mantequilla con las varillas e incorpora poco a poco el azúcar glas.


12. Cuando la mezcla esté homogénea añade el queso crema y la vainilla y bate lo justo hasta incorporalo todo. (Hay que tener cuidado y no batir en exceso pues podría tornarse demasiado líquido)

14. Mete el frosting en la nevera un rato para que se asiente bien y se endurezca un poco. Decora los cupcakes con ayuda de una manga pastelera.

Fuentes: Wikipedia pastel de zanahoria., Joy Of BakingObjetivo Cupcake