miércoles, 8 de octubre de 2014

Pollo asado otoñal con uvas, aceitunas, romero y tomillo de Smitten Kitchen




Un amigo mío se acaba de marchar al país de los canguros, de los tiburones y de los kiwis, sin más maleta que una mochila y un par de tablas de surf. Si todo marcha bien disfrutará de Australia durante seis meses y volverá  con el pelo rapado (ya para siempre según dice), alguna tabla más, un moreno importante, el inglés pulido y con el orgullo hinchado por haber nadado en un mar atestado de cosas letales en el que yo no osaría a meter ni siquiera un dedo del pie. Volverá en verano, es decir que se saltará el otoño y también el invierno viviendo el sueño de mucha gente, el endless summer, el verano sin fin.

George Elliot no lo hubiera hecho, claro que tampoco era surfista. Ella proponía exactamente el viaje contrario a perseguir veranos: "¡Delicioso otoño! Mi alma está muy apegada a él, si yo fuera un pájaro volaría sobre la tierra buscando los otoños sucesivos." . Y es que aunque la idea de deshacerse de los meses más oscuros resulte más que tentadora los que nos quedamos aquí con octubre recién estrenado, sin alas con las que volar a ninguna parte ni veranos que se repiten haríamos bien en recordar que "la vida vuelve a empezar cuando refresca en otoño" 


F. Scott Fitzgerald, The Great Gatsby.

Vuelven  las calabazas, las castañas, las avellanas, las nueces, las manzanas, las peras, las mandarinas, el membrillo, las coles, las granadas y las uvas. Los platos contudentes, las ganas de encender el horno, las mantas, los jerséis, los paraguas.

Me gusta el otoño, el poeta melancólico de las estaciones. Y me gusta más con platos como este de Smitten Kitchen que aunque suene un tanto chapucero está buenísimo. Un pollo tostado y jugoso acompañado de una deliciosa salsa que invita al unte más reconfortante. He añadido unos toques personales a la receta que comparte Deb Perelman en su libro "The Smitten Kitchen Cookbook", como la adicción de la mantequilla, el vinagre y el tomillo. Podéis confiar en mi o no, da lo mismo. El pollo saldrá perfecto seguro. Espero que os guste.



{RECETA DE POLLO OTOÑAL CON UVAS, ACEITUNAS, ROMERO Y TOMILLO}

INGREDIENTES (para 6 personas)

  • 1'3 kg de pollo troceado, con piel y hueso.
  • Sal y pimienta negra molida
  • 1 cucharada de aceite de oliva 
  • 1 taza de uvas sin pepitas 
  • 1 taza de aceitunas kalamata sin hueso (u otra aceituna de tu elección)
  • 2 chalotas, o una cebolla roja en tiras
  • 1 rama pequeña de romero fresco
  • Un poco de tomillo fresco (opcional)
  • ½ taza de vino blanco
  • ½ taza de caldo de pollo (o de carne, verduras...)
  • Un chorrito de vinagre de módena o de jerez (opcional)
  • Una nuez de mantequilla (opcional)



ELABORACIÓN

1. Precalienta el horno a 230ºC

2. Limpia y seca el pollo y sazona con sal y pimienta. 

3. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio alto. Cuando esté bien caliente añade el pollo, con la piel hacia abajo. Es importante no abarrotar la sartén, por lo que si el pollo no entra en la sartén de manera que quede bastante espacio entre un trozo y el otro será mejor hacerlo en dos tandas. Para que el pollo quede bien dorado es igual de importante no moverlo más de lo necesario y darle la vuelta sólo cuando se haya dorado. Dos o tres vueltas y 5 minutos serán suficientes.

4. Cuando el pollo esté dorado colócalo con la piel hacia arriba sobre un recipiente apto para horno, si la sartén que has usado no lo fuera. Vierte los jugos que ha soltado por encima y echa también las uvas, las chalotas, las aceitunas, el romero y el tomillo.


5. Asa el pollo hasta que termine de cocinarse por dentro y se haya creado una salsa con los jugos de todos los ingredientes. Al rededor de 20 minutos.


6. Aparta el pollo, las uvas y las aceitunas a un plato y reduce la salsa a fuego medio alto con el vino, el caldo y el vinagre. Cuando se haya reducido a la mitad añade la nuez de mantequilla y remueve para que se integre bien.



8. Vierte la salsa sobre el pollo y sirve con pan.




NOTAS

1. Los ingredientes opcionales son los que he añadido yo a la receta original de Smitten Kitchen para adaptarla a mis gustos personales.

2. No he utilizado aceitunas de Kalamata sino las aceitunas que tenía más a mano. Tú también puedes utilizar las aceitunas que más te gusten. Lo mismo con la uva.


FUENTES

1. Deb Perelman, The Smitten Kitchen Cookbook.





lunes, 6 de octubre de 2014

Ternera en salsa de ostras con setas shiitake





Era el año 1888 en la China imperial. Lee Kam Sheung, amenazado por unos gangsters locales, se había visto obligado a abandonar su hogar en Qibao Xinhui, provincia de Guangdong para instalarse en la villa costera de Nam Shui, Zhuhai, donde abrió un pequeño restaurante y comenzó ganarse el pan cocinando ostras.  Un buen día, mientras hacía la sopa de ostra de la manera habitual Lee Kam Sheung perdió la noción del tiempo, coció de más la sopa y así, como quien no quiere la cosa, inventó la salsa que lo haría famoso. La mayoría de veces, cuando a uno se le va la pinza y olvida que tiene algo al fuego el resultado suele ser comida quemada pero no fue eso lo que se encontró Lee al levantar la tapa sino que el brebaje que normalmente era de color claro se había transformado en una salsa densa y oscura de fuerte sabor y aroma. La probó y le pareció vendible y así comenzó a promocionar su descubrimiento que se hizo tan popular que Lee acabó creando la compañía Lee Kum Kee para producirla en masa. Aquella compañía es a día de hoy una multinacional con mucho éxito que produce más 220 salsas y condimentos distintos para los cinco continentes.

Aunque la salsa de ostras auténtica es un concentrado que se obtiene de las ostras cocinadas a fuego lento y por un tiempo prologado la mayoría de las salsas que se venden bajo ese nombre hoy en día tiene muy poco que ver con ella. De hecho suelen contener bastante poca ostra y bastantes ingredientes intrusos como:  azúcar, harina, sal, almidón de maíz, colorante, glutamato monosódico...

A pesar de ello a mi me encanta y en casa siempre tenemos una botella. El pollo con salsa de ostras, por ejemplo, es un plato de emergencia de última hora muy habitual y demandado en mi casa. Se trocean unas pechugas o muslos de pollo se doran un poco en la sartén con ajo y por último se añade la salsa al gusto. En pocos minutos y sin apenas esfuerzo se obtiene un plato de sabor fantástico. Pero mi favorito es la ternera en salsa de ostras. Un clásico en los restaurantes chinos y con razón. Algo mágico pasa cuando se juntan estos dos ingredientes de fuerte sabor umami, algo que aunque al principio suena aberrante (ostras y ternera) pocos personas de carne y hueso, con sentido del gusto habrá a las que no les encandile.

Para hacer la ternera en salsa de ostras yo me inclino  por la versión más ligera y saludable de Ching He Huang, que utiliza la salsa con moderación y no añade ningún tipo de espesante adicional como la harina. Además me gusta añadirle cebolleta y setas shiitake, que combinan a la perfección con la salsa. Espero que os guste.



{RECETA DE TERNERA EN SALSA DE OSTRAS CON SETAS SHIITAKE}

INGREDIENTES
  • 350 gr de ternera
  • 1-2 tazas de setas shiitake
  • 2-3 dientes de ajo picados
  • Espinacas frescas
  • 1-2 guindillas (al gusto)
  • 1 cebolleta grande. laminada.
  • 4 cucharadas de salsa de ostras (al gusto)*
  • 2 cucharadas de salsa de soja 
  • Un chupito de vino de arroz Shaoxing o mirin**
  • Aceite suave (girasol, cacahuete...)
  • Una pizca de azúcar
  • Pimienta negra molida.

PREPARACIÓN

1. Prepara todos los ingredientes. Pica el ajo y corta en láminas la ternera. (Truco: antes de cortar la carne y para que quede más tierna golpéala con el cuchillo o con un martillo de cocina). Limpia las setas y las espinacas. (Reserva)

2. Coloca la carne en un bol y deja marinar con la soja, la salsa de ostras, una pizca de azúcar y pimienta negra molida.


3. Pon a calentar 2 cucharadas de aceite en un wok o sartén amplia. Cuando esté caliente añade el ajo, y la guindilla laminada. Saltea hasta que los ajos comiencen a dorarse.


4. Echa las espinacas junto al ajo y saltea justo hasta que comiencen a cocinarse. Saca a un plato.




5. Calienta otras 2 cucharadas de aceite en la misma sartén. Cuando esté caliente echa la carne y deja que se dore un poco antes de removerla.


6. Cuando la carne este medio hecha añade el vino y la cebolleta laminada. Cuando este listo saca a otro plato.


8. Saltea las setas shiitake en la misma sartén con un poco de la salsa de la carne y de aceite hasta que estén tiernas.


9. Echa la carne sobre las setas, remueve y sirve mientras esté caliente acompañado de las espinacas.



NOTAS

*La salsa de ostras se puede encontrar con facilidad en tiendas especializadas y en la sección de alimentación internacional de grandes hipermercados.

**El vino de Shaoxing es una de las variedades más famosas de huangjiu o vinos chinos tradicionales de arroz fermentado se puede encontrar en tiendas especializadas en alimentación oriental. El mirin es un vino dulce de arroz japonés. Se puede encontrar en supermercados orientales o en grandes supermercados en la sección de comida internacional y suele venderse en botellas de tamaño generoso, de litro o litro y medio. Si no los encuentras o no te interesa compralos puedes sustituirlos por vino blanco, jerez o ron blanco con azúcar por ejemplo.






FUENTES

1. Wikipedia, Salsa de ostras
4. Gastronomía y cía, salsa de ostras.
3. Youtube, CHING HE HUAN Chinese Food Made Easy Beef in oyster sauce Taste the Lin-Sanity
3. Lee Kum Kee, Oyster sauce history






viernes, 3 de octubre de 2014

Tortitas de puerro con crema agria de limón de Smitten Kitchen





Me gustan las ofertas, me gusta comprar algo y que den otra cosa gratis, aunque no me haga falta y sea mentira, me sienta bien igual. Me gusta el concepto gratis. Las mejores cosas son gratis. El oxigeno por ejemplo, me gusta bastante y es gratis. Mirar el mar, los besos, la risa. Todo eso esta muy bien, hace falta. Y mientras escribo esto recuerdo la sabiduría de aquel poema de Wislawa Szymborska:


"La vida en la tierra sale bastante barata.
Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo.
Por las ilusiones, sólo cuando se pierden.
Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo.

Y por si eso fuera poco,
giras sin billete en un carrusel de planetas,
y junto a éste, de gorra, en un torbellino de galaxias,
en unos tiempos tan vertiginosos
que nada aquí en la Tierra llega ni siquiera a moverse.

Porque mira bien:
la mesa está donde estaba,
en la mesa una carta, colocada como estaba,
a través de la ventana un soplo solamente de aire,
y en las paredes ninguna terrorífica fisura
por la que el viento se te lleve a ninguna parte."

Wislawa Szymborska, Aquí.

Me gusta Szymborska. Me gustan las palabras sencillas que hablan de cosas grandes. Me gusta el otoño y me gustan los puerros. Me gustan más aún cuando están en oferta. Y aún me gustan más cuando están cocinados, en porrusalda, en vichyssoise, en pastel y también en tortita. También me gusta Deb Perelman. Una mujer que sabe lo que hace en la cocina y sabe trasmitir que lo sabe con humor y grandes dosis de sencillez. Sigo todos los platos que prepara en su minúscula cocina neoyorkina y muchas veces incluso me animo a hacerlos. Tengo su libro "The Smitten Kitchen Cookbook" y de allí he sacado esta fantástica receta de tortitas de puerro con salsa de limón perfecta para aprovechar el cargamento de puerros que compré gracias a una oferta.

He compartido otras tortitas de verdura, como las de zanahoria y las de calabacín, pero éstas son mis favoritas. El delicado sabor dulce del puerro, con su olor a cebolla con modales refinados y el toque de la salsa de limón algo más salvaje las hacen irrestibles. 

Espero que las probéis y que os gusten tanto como a mi.





{RECETA DE TORTITAS DE PUERRO}

INGREDIENTES
  • 750-800 gr de puerro*
  • 1 cebolleta grande finamente picadas
  • Harina 30 gr (1/4 cup)
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita (tsp) de levadura
  • 1/2 cucharadita de sal 
  • Una pizca de cayena molida (opcional)
  • Pimienta
  • Aceite
Para la crema de limón
  • 1/2 taza (cup) de sour cream**
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • Ralladura de limón
  • Una pizca de sal
  • 1 diente de ajo pequeño finamente picado
  • Un poco de perejil fresco picado (opcional)



ELABORACIÓN

1. Limpia y corta finamente la cebolleta y el puerro (parte blanca y verde pálida). Y mezcla los ingredientes secos.

2. Llena una cazuela con abundante agua con sal y lleva a ebullición. Cuando rompa el hervor echa el puerro picado y cuece unos 3-4 minutos, hasta que se haya ablandado pero no demasiado.



3. Escurre el puerro con un colador o gasa hasta sacar el máximo agua posible.


4. Echa el puerro en un bol y añade la cebolleta y la mezcla de ingredientes secos.



5. Bate el huevo échalo en la mezcla de puerro. Remueve bien.



6. Precalienta el horno a 120ºC

7. Calienta una sartén con 2-3 cucharadas de aceite a fuego medio, cuando este caliente coloca sobre ella pequeñas bolas de masa y aplanalas, ligeramente, con ayuda de una pala. Fríe hasta que las tortitas estén doradas por los dos lados, unos 3 minutos por cada lado. (Es posible que sea necesario ir ajustando el fuego para que las tortitas no se hagan ni demasiado rápido ni demasiado despacio)


8. Coloca las tortitas sobre papel absorvente una vez estén echas y después metelas en el horno para que se conserven crujientes y calientes y se terminen de hacer por dentro. (10 minutos es suficiente)


9. Mientras las tortitas están en el horno prepara la crema de limón. Para ello mezcla todos los ingredientes y sazona al gusto con sal.

10. Sirve calientes (o frías) acompañadas de la crema agria de limón. (Combinan muy bien también con huevo.)

NOTAS

*905 gr en la receta original. Deb perelman asegura que 905 gr de puerro equivalen a 3 puerros muy grandes pero deben ser puerros  neoyorkinos porque ni 5 grandes de aqui consiguer llegar a pesar 905 gr.

**No suele ser fácil encontrar sour cream en los supermercados por lo que yo suelo hacer la salsa o bien con creme fraiche, o con yogur (mejor griego) y un poco de queso de huntar.

1. La parte verde oscura del puerro que se debe descartar para hacer esta receta sirve para hacer caldo. Yo suelo guardarla en la nevera si tengo previsto hacer caldo pronto o en el congelador si no es así.



FUENTES

1. The Smitten Kitchen Cookbook.








miércoles, 1 de octubre de 2014

Helado de arroz con leche






Una vez dominada la técnica del arroz con leche el siguiente paso es elevarlo al máximo nivel de exquisitez, lo que para mi equivale siempre a hacer helado. Y el helado de arroz con leche es un señor helado. La fusión de dos de los postres más reconfortantes de la historia y un ardid brillante para aquellos que quieran seguir comiendo helado en otoño sin sentir que están quebrantando alguna de ley de la naturaleza.

Para hacer este helado he utilizado la receta de Esther Clemente, de la web directo al paladar que es la única que he probado y que seguramente probaré en mucho tiempo porque es perfecta. El resultado es un helado cremoso como ninguno que consigue conservar perfectamente todo el sabor del arroz con leche. 

Amantes del arroz con leche y del helado, no dejeis de probar esto. He dicho.




{RECETA DE HELADO DE ARROZ CON LECHE}

INGREDIENTES (para 1 litro de helado)
  • 500 g de arroz con leche (Ver receta)
  • 3 cucharadas de azúcar invertido (opcional)
  • 300 g de nata líquida al 35% de MG fria
  • 3 claras de huevo M 
  • 150 g de azúcar blanquilla
  • Unas gotas de limón
  • Canela molida.

PREPARACIÓN

1. Prepara el arroz con leche que más te guste. (Puedes ver mi receta aquí.)

2. Cuando el arroz con leche esté listo separa 500 gramos y tritura con una batidora hasta conseguir una crema o bien un poco menos si prefieres conservar algunos granos de arroz enteros. Mete la crema en la nevera hasta que esté bien fría. (3-4 horas o una noche)


3. En un bol monta la nata hasta que forme picos. (La nata es preferible que esté fría, de la nevera, porque de lo contrario es más fácil que se corte).





4. Incorpora la nata a la crema de arroz con leche con movimientos envolventes.



5. Monta las claras a punto de nieve con las gotas de limón y añade poco a poco el azúcar.






6, Incorpora el merengue a la mezcla anterior con movimientos envolventes



7. Si no dispones de heladera vierte la mezcla en un recipiente hermético metelo en el congelador. Remueve cada treinta minutos hasta que se congele. Si tienes una heladera sigue las instrucciones del fabricante para mantecar el helado.


8. Cuando el helado cremoso esté listo mételo en el congelador unas horas para que termine de endurecer. Y sácalo unos minutos antes de servir para que se ablande y se más fácil formar las bolas.


NOTAS

1. La próxima vez reduciré un poco la cantidad de azúcar del merengue porque creo que el helado se beneficiaría de ello.



FUENTES

1. Directo al paladar, helado de arroz con leche