miércoles, 21 de octubre de 2015

Cruasán de almendras para desayunos en pijama






 "El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde

            -Que bueno."

Luisa Valenzuela

Los franceses inventaron el amor romántico y poco después el cruasán. ¿Casualidad? No lo creo. El amor tiene muchas formas y el cruasán es una de las mejores. Por eso cada vez que me repito la frase de Leonard Cohen: "el amor es la excusa que el mundo pone por ser tan feo" siempre le añado por lo bajini, y los cruasanes, los cruasanes también.

De hecho si no existieran habría que inventarlos para hacer soportables los domingos. Y, ¿qué podríamos desayunar cuando nos surge ese repentino apetito por enfundarnos nuestros mejores atuendos y las perlas más elegantes y salir a desayunar frente al escaparate de una joyería? ¿qué sino un cruasán podría estar a la altura de semejante extravagancia?. Yo sostengo que nada, salvo el cruasán de almendra. El cruasán de almendra sí puede. 


El cruasán de almendra es el exceso, el rock&roll, el bombo clap, los tacones y las perlas. Es el hermano feo del clásico cruasán dorado y el lujurioso cruasán bañado de chocolate. No ganaría el aplauso de nadie en un concurso de belleza pero a quién le importa.

Provengo de una estirpe legendaria de golosos irredentos para quienes el afecto, muchas veces, se expresa a través de la ofrenda de un dulce. Los te quiero en mi familia, se cotizan en bolsa, como en cualquier familia vasca, pero el azúcar... el azúcar y la dulzura fluyen libremente cada vez que aparece una situación de emergencia. Por eso cuando digo que el cruasán de almendra es el bollo más apreciado del universo conocido en mi casa lo estoy diciendo prácticamente todo. 


Antes, cuando no sabía que hacerlos era tan fácil, teníamos que desplazarnos hasta la capital para comerlos. Concretamente a la pastelería "La suiza" en Bilbao, que los borda, porque aquí en la aldea no tenemos nada ni remotamente parecido. 

Es dificil hacer entender este entusiasmo por algo tan aparentemente feo y simple pero es que el cruasán de almendra no tiene rival en proporcianar gratificación instantanea. Es crujiente como una almendra, esponjoso como un bollo, con un interior untuoso y húmedo de crema de almendra y un fina capa de azúcar que proporciona la última nota de dulzor necesaría para culminar un soneto de amor perfecto.


La próxima vez que veas un cruasán de almendra en el escaparate de una buena pastelería corre, entra y regálatelo. Comprenderás entonces lo injusto que es el mundo con este dulce tan poco conocido. O mejor aún prueba esta receta que comparto hoy aquí porque cuando lo hagas te prometo que nunca, nunca, volverás a tirar otra vez un solo cruasán seco ni a comértelo con más pena que alegría. ¿Por qué? Porque los cruasanes de almendra se inventaron para dar una salida digna a los cruasanes que no habían sido vendidos. Los cruasanes secos. Es por tanto una receta de aprovechamiento y lo que es mejor una receta absurdamente fácil. Para mi descubrir como se hacían fue como desmontar el mito del mago de Oz pero mereció la pena. Ahora soy dueña de una máquina infinita de cruasanes de almendra y si lo pruebas te doy mi palabra que te hará la misma ilusión  que a mi. 

Espero que os gusten.



PD: Para hacer esta receta lo mejor es partir de cruasán decente. Si todavía no has encontrado ninguno a tu alrededor prueba a buscar en el mapa del buen cruasán de "el comidista"










{RECETA DE CRUASÁN DE ALMENDRA}

INGREDIENTES
  • 4-6 cruasanes secos (que tengan de 1 a 3 días)
Para el almibar
  • 100 gr de azúcar
  • 60 ml de agua
  • 2 cucharadas de licor (en mi caso amaretto
Para el relleno de crema de almendra
  • 110 gr de azúcar
  • 120 gr de manttequilla
  • 125 gr de almendra molida
  • 2 huevos
  • 30 gr de almidón de maíz (maizena) o harina normal
  • 1 tsp de extracto de vainilla*
  • Unas gotas de extracto de almendra*
  • 1-2 cucharadas de licor amaretto (o ron, brandy...)*
  • Ralladura de medio limón*
  • 1 pizca de sal
Para decorar
  • Almendra laminada
  • Azúcar glas



ELABORACIÓN

1. Prepara el almíbar. En cazó lleva a ebullición el azúcar y el agua. Cuando comience a hervir cuenta dos minutos y retira del fuego cuando pasen. Deja que se enfrié un poco o totalmente antes de añadir el licor, remueve y reserva.




2. Precalienta el horno a 180ºC calor arriba y abajo sin aire.

3.Prepara la crema de almendras. Bate la mantequilla con la pala de la batidora (o con varillas) hasta obtener una crema.


4. Añade el azúcar y continua batiendo hasta que se hayan mezclado bien y formen una crema suave.



5. Añade la almendra molida, la sal y el almidón de maíz o harina. Continua batiendo hasta que estén bien integrados.




6. Echa los huevos de uno en uno. Procura no añadir el segundo hasta que el primero no esté bien integrado.




7. Por último vierte el licor y el extracto de almendra y la ralladura de limón. Continua batiendo hasta que estén bien mezclados y la crema tenga una textura más ligera y aireada.



8. Con un cuchillo abre los croissants por el medio sin llegar al fondo a ser posible. Pincela el interior con el almibar.  Deja que escurra el exceso de almibar. Después unta 2 cucharadas de crema de almendra en el interior del cruasán



9. Cierra las tapas y unta 1 cucharada de crema de almendra por toda la superficie. Después espolvorea almendra laminada. (Quizá con más moderación que yo si no te gusta tanto)







10. Hornea durante 10-20 minutos o hasta que se hayan dorado y la crema se haya endurecido. Una vez listos deja que se enfríen sobre una rejilla.




11. Espolvorea azúcar glas por encima y sirve. (Insito, es importante que estén fríos)



NOTAS

* Tanto la vainilla, el licor, la ralladura de limón y el extracto de almendra son opcionales. Si no tienes alguno de ellos no te preocupes la receta no se verá afectada. La ralladura de limón es un potenciador del sabor de la almendra. La vainilla es siempre una buena idea en cualquier postre. El licor le da a la crema el je ne sais quoi que marca la diferencia. Y de todos ellos, mi favorito, es el extracto de almendra que en esta receta funciona a la perfección. Unas pocas gotas bastarán para que cada bocado tenga el sabor a almendra más delicioso que puedas imaginar.

1. No es necesario hacer el almibar si los cruasanes no están especialmente secos aunque siempre los mejorará.

2. Si sobra algún cruasán, y yo lo dudo, lo mejor es conservarlo en la nevera. Algunas personas opinan que mejora con el tiempo sin embargo yo los prefiero del día, crujientes.




FUENTES

1. Joy of baking, Almond croissants
2. Uno de dos, Cruasán de almendra