miércoles, 13 de mayo de 2015

El pollo agridulce para los que nunca harían pollo agridulce


 


Nunca me ha gustado la salsa agridulce y tampoco nunca he sentido que el mundo necesitara para nada el ketchup cuando ya hay salsa de tomate. Tengo que confesar que ni una sola vez de todas las veces que he ido a un restaurante chino he pedido nada que contuviese en su nombre la palabra agridulce. Siempre he apartado celosamente lo más lejos posible la salsa agridulce de mi rollito de primavera y la única vez que probé el cerdo agridulce, que más de una persona me ha presentado como su plato favorito, sentí, por ellos, algo cercano a la lástima.

Que yo precisamente comparta una receta de pollo agridulce es casi una ironía pero que además lo haga con la sensación de compartir una de las mejores cosas que he hecho últimamente es, para mi, el colmo. Sin embargo así es la vida, siempre nos sorprende, y de vez en cuando conviene renovarse porque de lo contrario uno puede llegar a no soportar estar dos minutos más consigo mismo. Conviene revisar los prejuicios, limpiar el armario, cortarse el pelo y dar una oportunidad a esas cosas que una vez creiste infames. Como esta receta de pollo que constituye, como ya he dicho, algo así como un cambio de paradigma en mi cocina. Otra cosa a la que le he dado una nueva oportunidad más de una vez es al Ulysses de James Joyce pero ese, a pesar de que me gusten los libros complicados, me sigue pareciendo infumable pasen los años que pasen.



No es ninguna tonteria superar al Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y aceptar que uno puede a veces equivocarse y cambiar. Equivocarse con el camino que ha elegido, una tonteria que ha hecho, los zapatos que ha comprado, algo que ha dicho o equivocarse al pensar que porque algo no te haya gustado una vez tiene que seguir siendo así el resto de tu vida. Es necesario no tomarse tan en serio a uno mismo y dejar entrar el aire, el viento y la luz a ese pequeño rincón de autosuficiecia que quien más quien menos tenemos. Es importante tener siempre presente que ninguna persona lo sería si además no se contradijese a cada rato. Esa lección yo aún la sigo intentando aprender pero con este pollo lo he hecho más que bien.


El pollo agridulce es una versión del cerdo agridulce que a su vez es uno de los platos que nunca suele fallar en la carta de los restaurantes chinos occidentales. Parece ser que su origen se remonta al menos al siglo XVIII, en la provincia de Cantón. Entonces era un alimento reservado a las grandes familias de la zona del condado de Shunde. Fue durante el siglo XX, cuando este plato en concreto, y la gastronomía china en general, se dieron a conocer gracias a las poblaciones chinas que comenzaron a emigrar Estados Unidos y abrir allí sus restaurantes. Al comienzo ni siquiera se llamaba cerdo agridulce sino "chop suey", un nombre generico para platos que combinan carnes y verduras. 

Es un pollo extraordinariamente fácil de resolver que gusta a todo el mundo y además está listo en un santiamén. Esta es una de las cualidades que yo más admiro de la cocina asiática, la rapidez y simpleza con la que uno consigue un plato lleno de sabores, aromas y contrastes que además puede perfectamente funcionar como plato único y contentar a todos. 

Comparto esta receta con la firme convicción de que os gustará tanto como a nosotros. Espero que lo probéis y lo adaptéis a vuestro gusto.

{Con esta receta participo en el reto con premio de la comida lo primero}




{RECETA DE POLLO AGRIDULCE}

INGREDIENTES
  • 300-400 gr de pechuga de pollo*
  • 1 cucharada de salsa de soja clara o tamari
  • 1 chorrito de vino de arroz (o jerez seco)
  • 4 cucharadas de maicena
  • 1 huevo
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de jengibre rallado
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde 
  • 1 pimiento amarillo
  • 1 pimiento rojo
  • 2 rodajas de piña en su jugo (o de piña natural)**
Para la salsa agridulce
  • 60 ml de agua
  • 60 ml de jugo de piña (o de agua)
  • 80 gr de ketchup
  • 2 cucharadas (tbsp) de vinagre de arroz (o de vino blanco)
  • 2 cucharadas de salsa de soja clara o tamari
  • 1 cucharada de salsa de ostras*** (opcional)
  • 2 tbsp de azúcar moreno (o blanco o miel)
  • 1/2 cucharadita de sal (al gusto)
  • 1 cucharadita de maicena



ELABORACIÓN

1. Prepara todos los ingredientes. Limpia y corta los pimientos y cebolla en dados, ralla el jengibre (sin la piel) y pica el diente de ajo. Resérvalo todo.

2. Limpia y corta las pechugas de pollo en dados. Échalos a un bol y añade el chorrito de vino, la salsa de soja, una pizca de sal y de pimienta, y el huevo. Mézclalo todo bien y añade la maicena vuelve a mezclarlo todo bien hasta que el pollo quede bien impregnado en una especie de tempura muy rudimentaria.





3. Calienta abundante aceite en una sartén o wok. Cuando esté caliente añade el pollo y fríelo hasta que esté un poco dorado y hecho. (2-4 minutos) Saca los trozos de pollo frito a un plato cubierto de papel absorbente y reserva.



4. Mezcla todos los ingredientes de la salsa y reserva.


5. En una sartén grande (o mejor en un wok si tienes) con un poco de aceite suave sofríe el ajo y el jengibre. Cuando empiecen a soltar aroma y a bailar agrega los pimientos y la cebolla. Sofríe unos minutos.




6. Añade la salsa agridulce que tenias reservada y la piña. Tapa la sartén y deja que la salsa reduzca y espese durante unos minutos.



7. Cuando las verduras se hayan ablandado un poco (deben quedar algo tiesas) y la salsa esté lista echa el pollo y mezcla todo bien. Sirve mientras esté caliente.



NOTAS

* Puedes sustituir el pollo por carne de cerdo. De hecho es más común la versión con cerdo que la de pollo y queda muy bien. También puedes aventurarte a utilizar marisco o ternera si lo prefieres.


** Soy consciente de que la piña es un ingrediente controvertido en un plato salado pero funciona perfectamente en esta receta. Si de verdad te sientes incapaz de darle una oportunidad entonces no habrá problema alguno con que la elimines y te olvides de ella. Si lo que te repele es encontrarte trozos de piña en lugar de su sabor entonces yo optaría por sustituir el agua de la salsa por jugo de piña, porque insisto que funciona muy bien y no soy el tipo de persona que añada piña a la ligera, es más si alguien echase piña a mi pizza le cortaría la mano.

***La salsa de ostras se puede encontrar en cada vez más supermercados en la sección internacional. También se encuentra con facilidad en tiendas de alimentación oriental, tiendas de productos delicatessen y en internet.


FUENTES

1. Cocino Thai, Pollo agridulce
2. Happy Wok, Sweet and Sour chicken
3. Wikipedia, Cerdo agridulce