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lunes, 18 de mayo de 2015

Guardianes de un sabor. El clásico, apolíneo e infalible bizcocho de yogur de mi ama




No podría seguir esta sección dedicada a los guardianes de sabores de mi alrededor con otra persona menos especial ni importante que mi madre y su clásico, exquisito, apolíneo, facilísimo e infalible bizcocho de yogur.

Mi madre hace este bizcocho con los ojos cerrados, de carrerilla y sin freno. Lo hace mientras guisa el pollo, habla por teléfono con mi amama y ve el secreto de puente viejo. Sin ninguna ceremonia y sin ninguna precaución. Ella se salta todos los pasos que se suele decir que son importantes para hacer un bizcocho. No bate primero los huevos, no tamiza la harina, abre el horno cuando le da la gana y desde luego que no espera a que el bizcocho se enfríe para comerlo. Y aun así, a pesar de ello, o gracias a ello, a ella le sale siempre impoluto, hasta el punto de que todo el mundo le acaba pidiendo la receta.

Yo que siempre me pongo un poco nerviosa al echar todos los ingredientes de golpe y rompiendo tantas reglas, intenté hacer su bizocho de yogur pero con todos los pasos que yo mi perfeccionismo creía que lo mejorarían. Monté los huevos con el azúcar, después añadí el aceite y el yogur con suavidad. Tamicé la harina, dos veces, porque así es como lo hacen los obsesos del control y porque así se añade más aire. El resultado fue esta calamidad:


Un wtf en toda regla. El  bizcocho, la verdad, es que estaba muy bueno pero daba pena verlo. Lo peor de todo fue que no conseguí mi parte favorita, y la caracteristica principal, del bizocho de mi madre, la abertura superior caramelizada y crujiente por la que todo el mundo se pelea. Puede que fuera solo un intento fallido, y que evidentemente se me olvido vigilarlo, pero lo cierto es que se me quitaron las ganas de profanar una receta que ya es perfecta de por si y no lo he vuelto hacer.

Si os preguntáis por qué hice dos bizcochos es que mi madre, los hace así. De dos en dos, en plural. Aunque ella  no paso la guerra su madre si que lo hizo y algo de ello debio calar hondo en ella porque su cocina esta planteada para acabar con el hambre en el mundo. Lo peor es que yo también empiezo a presentar síntomas de esta opulencia al cocinar, lo que al ver que he preparado sufieciente arroz para un año, siempre genera un comentario en tono sarcástico de mi padre que pregunta a ver a quien hemos invitado hoy a cenar.

Cuando estudiaba fuera, mi madre me solía meter el segundo bizcocho en la mochila envuelto en papel albal todos las semanas sin fallar una. Después cuando volvia a casa me decía que había adelgazado mucho y me metía otro bizcocho de manzana, mi favorito de entonces (porque ahora me cuesta solo verlo).


Si te gusta la repostería es casi imposible que no hayas hecho un bizcocho de yogur alguna vez. De hecho esta receta es el abc de la repostería casera. Es una bizcocho que sale siempre muy jugoso gracias al yogur y que gusta a todo el mundo. Es con toda seguridad el primer pastel que yo hice y mi primer affair realmente preocupante con mi horno. 

Si aún no lo has hecho debes saber  que esta es una de esas recetas que vas a hacer una y otra y otra vez y que se te quedará grabada en la memoria tanto como en el corazón. Te salvará de más de un apuro de último minuto, lo acabarás amoldando a tus gustos. Lo vestirás de fiesta cubriéndolo de chocolate y nata y soplarás velas de cumpleaños dispuestas sobre el. Lo mejor de todo es que lo puedes empezar a hacer ahora mismo porque, a no ser que seas alguien que vive de cosas que salen de una caja o no tengas horno, tienes todos los ingredientes que te hacen falta para hacerlo. Y digo yo que, ¿a qué esperas?. 

Espero que os guste tanto como a nosotros.




jueves, 11 de diciembre de 2014

Guardianes de un sabor: El pastel de arroz de Unai





Desconozco el momento preciso en que una pasa de haber hecho unas galletas de lacasitos a convertirse en la tía de las galletas de lacasitos, pero pasa. Pasa que hay personas que además de tener nombre y apellidos tienen la responsabilidad de ser guardianes de una receta. Así, yo no concibo una navidad en la que Iraide no haga sus pimientos rellenos, o una en la que mi tía no nos sirva su compota de manzana. El mundo sería un lugar extraño si Begoña dejara de alimentarnos con sus alubias rojas, si mi amama no friera sus enormes croquetas de huevo cocido y si a mi madre se le derrumbara su majestuoso bizcocho de yogur. Mis cuasicuñadas  no permitirían, ni siquiera en pleno agosto, dar fin a una celebración de cumpleaños sin servir su chocolate caliente y el pastel de arroz perdería parte de su riqueza si Unai no se empeñara en rescatarlo cada vez que la ocasión se lo permite. Todos ellos son guardianes de sabores y aunque esta vez hablaré tan solo del último me he propuesto rescatar tantas de estas recetas como me sea posible en mi blog en una nueva sección a la que he puesto el nombre de "guardianes de un sabor". 

Y bien. ¿Quién es Unai? Unai, con la que está cayendo, es asesor inmobiliario. No es un gran cocinero y además admite abiertamente no tener el don de la repostería. Su relación con el dulce prácticamente se limita al pastel arroz pero lo hace con tanto entusiasmo y maestría que resulta imposible no contagiarse un poco de su fiebre por el pastel. 

Su receta es directa, sin chorradas. Lo de separar yemas y claras no va con el, mucho menos batir las claras a punto de nieve como hace mi madre, ni siquiera se digna a calentar la leche. Lo que si hace, y meticulosamente además, es cocerlo a fuego bajo, lentamente, obteniendo así una superficie caramelizada y tersa que es la característica principal de su pastel. Su receta es infalible, esta testada hasta la saciedad y además es de esas que la gente suele iinsistir en que comparta en mi blog, las recetas de siempre sin ingredientes extraños, sin complicaciones. Solo faltaría hacerlo en el microondas para que fuera más sencillo, pero también sería un disparate.


Unai y Aitizber, su pareja, fueron tan amables de invitarme a su casa para preparar el pastel y mientras éste estaba en el horno además de servirme un exquisito desayuno en forma de crep me comentó que su amama insiste siempre en que sea el quien prepare el pastel pues ya lo prefiere al de su tía. Cosa que dice mucho a favor del mismo. 

Espero que os guste y os animéis a hacerlo. Quien sabe quizá alguno de vosotros se convierte en un nuevo embajador del pastel. Un guardián más.