jueves, 13 de marzo de 2014

El Brownie de Nottin Hill







"Al verte aquí, Ana, se ha confirmado lo que ya venía sospechando desde hace mucho tiempo; que somos la más desesperada pandilla de fracasados. No creo que sea nada malo, la verdad es que pienso que deberíamos estar orgullosos de ello. Le daré el último brownie como premio al más degraciado"
" Having you here, Anna, firmly establishes what I've long suspected that we really are the most desperate hot of under-achievers. I'm not saying it's a bad thing, in fact, I think it's something we should take pride in. I'm going to give the last brownie as a prize to the saddest act here."

 Max, Notting Hill.



Me gustan las películas románticas estilo: chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico y chica tienen un problema, chico y chica hacen las paces y viven felices y comen perdices por siempre jamás. Todavía no he decidido si es un defecto o una virtud. Y, la verdad, es que no me preocupa en exceso.

Lo sé, es siempre la misma historia. Pero, ¿acaso no se repite la comedia humana también siempre de la misma manera?. ¿Acaso no se repiten la historia, las guerras, el hambre y el sueño?.

Además de entre todas las invenciones culturales, el amor romántico es, en mi opinión, una de los mejores. Y entre algunas, de las muchas, películas con las que me deleito rindiéndole culto está,  la fantástica, Nottin Hill. Me avergüenza decir las veces que la he visto. A decir verdad, ni siquiera puedo, porque he perdido la cuenta. Todavía no he llegado a aprenderme los diálogos, pero poco me queda. 

La historia de la película es muy sencilla. William Thacker, alias flojeras, Londinense propietario de una una tienda de libros de viajes muy poco exitosa y Anna Scott, actriz de Hollywood, muy exitosa se conocen un buen día gracias a un afortunado accidente y se enamoran. 

Me hago cargo de que, así contada, la trama suena bastante mal. Pero la película es, milagrosamente, elegante, divertida, amena e inteligente.


En una de las escenas los protagonistas acuden a la cena que han preparado los familiares del galán patoso. Hechas las presentaciones, vaciados los platos, rellenado los vasos y servidos los postres celebran sentados a la mesa una de las competiciones más entrañables de la historia de las sobremesas. Consiste en una disputa dialéctica sobre cuál de los comensales es el más desgraciado. El más convincente obtendrá como recompensa, el codiciado y último brownie. Con la madurez de quien ha aprendido a reírse de sí mismo, cada uno de ellos comienza entonces su ejercicio de  sinceridad personal confiando a los demás sus infortunios y descalabros personales. El ambiente ligero de la película se condensa por un momento mientras los relatos tristes se suceden unos a otros. Sin embargo, el humor no decae y tras el patético intento de Anna de hacerse con el pastelito, Thacker, es proclamado vencedor indiscutible del brownie.




Creo que todos en algún momento dado nos hemos sentido lo suficientemente desgraciados como para considerarnos merecedores de un buen brownie. A veces porque trabajamos en algo que no entendemos y no nos gusta, otras porque tenemos accidentes, dolores y enfermedades. Algunos tememos quedarnos solos y a otros nos rompen el corazón.  Así funciona la comedia humana. Ya lo dijo el mago de Oz: "los corazones nunca serán prácticos hasta que puedan hacerse irrompibles".

Mientras tanto, siempre nos quedarán los amigos, el humor y por supuesto el chocolate.

El chocolate no hace preguntas estúpidas, el chocolate entiende.

Por no olvidar al brownie de chocolate  (literalmente ‘marroncito’) que es  el pastel de chocolate más chocolatoso y decadente que hay sobre la tierra.

El origen del brownie no está demasiado claro, y hay tres mitos principales sobre su creación, todos ellos situados en los Estados Unidos de finales del siglo XIX.
" El primero, que un chef añade accidentalmente el chocolate derretido a la masa de galleta. El segundo, un cocinero se olvidó de añadir la harina a la masa. Y en tercer lugar, la creencia más popular, que un ama de casa no tenía polvo de hornear y la improvisación con este nuevo tratamiento. Se decía que ella estaba horneando para los huéspedes y decidió servir estas tortas aplanadas a ellos." Wikipedia
El brownie clásico está cubierto de una fina capa crujiente que esconde un interior blando y cremoso. Hay innumerables recetas de brownie, los hay con más, menos o nada de harina. Con pepitas de chocolate, nueces, almendra molida, galletas y caramelos. También varían dependiendo del chocolate que se use, más o menos, con mayor o menor porcentaje de cacao o con sólo cacao puro en polvo. A los de chocolate blanco, se los conoce como blondies.

Ésta receta es una receta base perfecta para hacer unos sencilos brownies clásico. Los he probado solos, con nueces, con galletas y con chocolate y quedan siempre bien. Y al igual que en la película, siempre que los hago desaparecen. No en vano son los brownies preferidos de Smitten Kitten, uno de mis blogs de cocina de lectura imprescindible. Lo único que he añadido es el cacao puro en polvo, porque encuentro que proporciona a los brownies un fondo más profundo de sabor a chocolate y por que ella utiliza un chocolate puro sin azúcar que yo no suelo tener a mano. También por esta razón he disminuido un poco la cantidad de azúcar y pienso que pordía disminuirse un poco más aún.



{RECETA DE BROWNIES PERFECTOS}

INGREDIENTES
  • 85 gr de chocolate 70% o amargo de buena calidad
  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 250 gr de azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 1 tsp (5 ml) de extracto de vainilla
  • 1/2 tsp/cucharilla sal maldon o 1/4 tsp/cucharilla de sal común
  • 2/3 cup (85 gr) de harina
  • 1tbsp /cucharada de cacao puro en polvo* 

PREPARACIÓN

1. Precalentamos el horno a 180ºC. Engrasamos un molde rectangular de 20cm con mantequilla.Y lo forramos con papel de horno dejando que sobresalga por dos de los lados para desmoldar más facilmente. Si queremos hornearlos en capsulas de magdalenas de papel, éstas deben insertarse en un molde para magdalenas o en flaneras, para que no se abran hacia los lados y el brownie no se desparrame.

2. Derretimos al baño maría el chocolate y la mantequilla hasta que aproximadamente el 90% se haya derretido.



3. Apartamos del fuego y mezclamos hasta derretir los trocitos de chocolate y mantequilla que quedan. (Si lo queremos hacer en el microondas, calentaremos el chocolate y la mantequilla a intervalos de 30 segundos y mezclando bien cada vez que lo hagamos)




4. Añadimos el azúcar y mezclamos. Después los huevos, de uno en uno y sin dejar de remover.




 5.  Agregamos la vainilla, la sal y el cacao en polvo, mezclando tras cada adición.




6. Por último agregamos la harina. La incorporamos a la mezcla con movimientos envolventes usando para ello una lengua o una cuchara, y solo hasta que veamos que la mezcla este homogénea.




7. Llegados a este punto el brownie esta listo. Sólo falta hornearlo. Pero si nos gustan los brownies enriquecidos, ahora es el momento de dejar volar la imaginación  y personalizarlos con nueces, chocolates o galletas. Yo he optado por chocolate blanco para la mitad de la masa (petición de mi hermana) y galletas oreo, que combinan muy bien con los brownies, para la otra mitad.




8. Vertemos la mezcla sobre el/los molde/s y horneamos durante 25 o 30 minutos, hasta que al insertar un palillo este salga limpio. 

7. Dejamos enfriar y servimos calientes o frios.



NOTAS


1. Al ser una receta cuyo ingrediente principal es el chocolate, es importante que éste sea de buena calidad. Mi recomendación es que no uséis el chocolate especial para postres.
2. El cacao en polvo es opcional, pero no es sustituible por preparados de chocolate en polvo azucarados para beber, del estilo de Cola Cao o Nesquick. En España lo comercializan Valor y Pedro Mayo, entre otros, y se puede encontrar en prácticamente todos los supermercados. Yo utilizo el de la marca valor.  Para saber más: El rincón de Bea





Parte de la escena de la batalla por el Brownie (en inglés):