miércoles, 7 de mayo de 2014

Pasta con espinacas y pipas de calabaza al ajo y limón






Soy una persona con un paladar difícil. Fui una niña muy tiquismiquis con la comida, la cantidad de cosas que no me gustaban era incontable, basta decir que hacia ascos hasta a la pasta con tomate. Mi problema más grave, mi gran manzana de la discordia era la verdura. ¡Cuantas lágrimas, cuantas  horas frente al plato!. Lo peor es que aunque poco a poco me estoy domesticando aún se me siguen atragantando algunas de ellas. Como la coliflor, los pimientos verdes del país, que me saben a colonia, o lo que es peor y me trae de cabeza: la lechuga. Que me parece tan apetecible como la hierba del jardín de enfrente de mi casa. Tampoco soporto el vinagre ni el cilantro. Algunos creen que lo mío es pura tontería, y en parte lo suscribo, pero yo prefiero pensar que lo que me pasa es que detecto sabores que los demás no perciben de manera similar a como lo hacen las personas supercatadoras. (Esas personas capaces de detectar polvo de duende y corteza de Baobab en una copa de vino). Recuerdo que el salmón me sabia a humedad de trastero de pequeña (o a sobaco como solía decir). Ahora ya no tengo ese problema, el salmón me sabe por fin, a salmón. Algo que mucha gente jamás entenderá. Recuerdo como si fuera ayer el día en que nos sentamos a comer unas lentejas que sabían a jabón. Cuando lo mencione en la mesa todos me miraron como si estuviera diciendo la tontería más grande de mi historia con la comida. Pero sabían a jabón, aunque el resto no lo supiese, porque el utensilio que había sido utilizado para removerlas olia a jabón. Desde entonces este es un motivo de burla en mi familia que no pierden la ocasión de preguntar si tal o cual alimento sabe a la dichosa substancia perfumada .

También tengo la costumbre de oler todo lo que como, lo cual es siempre un motivo de hilaridad y a veces de embarazo entre mis amigos y familiares, que no comprenden la razón y a veces la condenan. Pero a mi me parece algo inofensivo que además me sale automáticamente. No han sido pocas las veces, especialmente cuando es mi tía la que cocina, en las que el cocinero se lo ha tomado personalmente. Y precisamente el otro día, estaba yo oliendo unos arándanos sospechosamente baratos en el super cuando un señor mayor y su encantadora mujer se me acercaron y me preguntaron que a ver a que olían. A arándano respondí, entre entusiasmada y avergonzada.

Soy, lamento decir, el tipo de persona que enerva al ser humano corriente más estrictamente omnívoro. Ese ser que se lo come todo sin rechistar y que puede llegar a engullir incluso una larba viscosa y pegajosa sin cambiar la cara. Los envidio, siempre lo he hecho, y lamento saber que jamás seré uno de ellos. Aún así,
avanzo a pasos agigantados en mi carrera con la comida y la verdura y hace tiempo que deje de comerla únicamente disuelta en puré. Las ensaladas son mi asignatura pendiente, pero algún día lo conseguiré. Sé que es una cuestión de insistir, de ir poco a poco, de probar cosas intermedias como estos espaguetis. Que son una de las mejores maneras para iniciarse con las espinacas pero también para seguir comiéndolas si ya se es un experto en la materia. Es otra manera, más lucida y nutritiva, de hacer pasta al aglio e olio, o al ajillo, que siempre será mi favorita por su sencillez y rustica elegancia. Creo que puede ser del agrado incluso de los más pequeños y la rapidez con la que se prepara lo hará sin duda uno de los platos favoritos para los días en que busquemos comer algo sencillo, sano y nutritivo sin complicarnos la vida. Además las variaciones que se pueden hacer son interminables, podemos añadir tomates cherry, o nueces, o queso parmesano, o usar mantequilla en lugar de aceite, especias... De cualquier manera estará, seguro, delicioso.




{RECETA DE PASTA CON ESPINACAS Y PIPAS DE CALABAZA AL AJO Y LIMÓN}

INGREDIENTES (Para 5 o 6 personas)

  • 500 gr de pasta aproximadamente (espaguetis integrales en mi caso)
  • 5-6 cucharadas de aceite
  • 2 chalotas en juliana o picadas (opcional)
  • 6-7 dientes de ajo, picados o machacados
  • Un ramillete de albahaca fresca
  • Un poco de perejil fresco
  • Ralladura de limón
  • Zumo de un limón
  • Espinacas frescas
  • Sal y pimienta al gusto.
  • 1-2 cucharadas de pipas de calabaza

PREPARACIÓN

1. Para hacer la pasta. Ponemos a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Cuando comience a hervir echamos la pasta y la cocemos según las indicaciones del fabricante a fuego medio alto. Las proporciones óptimas de agua, sal y pasta son de 1:10:100, es decir, 1kg de agua y 10 gr de sal por 100 gr de pasta. Para saber que la pasta está lista, al dente, lo mejor es ir probando. Otro metodo es rescatar un espagueti y lanzarlo a la pared, si está listo se quedará pegado. Aunque lo mejor como he dicho, es ir probando.


3. Mientras la pasta se cuece, preparamos el ajo y las chalotas y machamos en un mortero el perejil y la albahaca con una cucharadita de aceite. 


2. En una sartén calentamos el aceite y freímos el ajo y las chalotas (y una guindilla si los queremos picantes) cuando estén listas y justo antes de echar la pasta añadimos el perejil y la albahaca. 


3. Cuando la pasta esté hecha, la echamos directamente de la cazuela a la sartén con una cuchara de spaghetti o tenedor. (También podemos colarla y si lo hacemos tendremos cuidado de no tirar todo el agua de la cocción porque añadiremos un poco de ella a los espagueti. También es importante no dejar la pasta en el excurridor más que el tiempo justo lo que no debería ser más que medio minuto).


4.  Echamos 2-3 cucharadas de el agua de cocción sobre los espagueti y junto a ésta las espinacas frescas. Removemos bien y cocinamos a fuego bajo hasta que las espinacas se hayan reducido al gusto. (A mi me gusta hacerlo así aunque también se podrían añadir las espinacas antes de los espaguetis y freirlas junto al ajo y las chalotas). Añadimos el zumo de limón y la ralladura de limón, las pipas de calabaza y, si fuera necesario, salpimentamos al gusto.


NOTAS

1. Utiliza mantequilla en lugar de aceite para hacerlo más suave. 
2. Acompáñalos con queso rallado estilo parmesano para añadir un toque extra de sabor. 
3. Trucos para ahorrar tiempo: hierve el agua en un hervidor, machaca el ajo con un machacador en lugar de picarlo, cuece la pasta el día anterior y guárdala en la nevera échale una cucharada de aceite para que no se pegue (no lo hagas si no es estrictamente necesario).